La pandemia cambió, en específico, un lugar en el paisaje capitalino. El peaje de la autopista General Rumiñahui, que une Quito con el valle de los Chillos, convertida cada vez más en una gran ciudad dormitorio, desapareció. Atrás quedaron las largas filas en las proximidades de las casetas de peaje que provocaban, sobre todo en las horas pico, filas de kilómetros.
Mientras los conductores alistaban las monedas para pagar los 39 centavos de dólar en cada pasada, y los cobradores en las casetas deban el vuelto, la fila interminable complicaba el tráfico de los que llegaban en las mañanas y de los que se iban en las tardes y noches.
Entre 2010 y 2019, el peaje que miles de capitalinos tenían que pasar para ir al trabajo o volver a casa tuvo un importante incremento en trasacciones anuales.
Si en 2010 hubo 16 millones de pasos por las estaciones de peaje, para 2014 llegaron a 19 millones 780 mil y en 2019 pasaron por las casetas de la autopista y la intervalles por lo menos 26 millones 578 mil vehículos.
Si en 2010 hubo 16 millones de pasos por las estaciones de peaje, para 2014 llegaron a 19 millones 780 mil y en 2019 pasaron por las casetas de la autopista y la intervalles por lo menos 26 millones 578 mil vehículos.
Antes de la pandemia, el Consejo estimó que los peajes producían por lo menos 74 mil transacciones al día, valor que bajó durante las restricciones de movilidad a poco menos de 50 mil. De estos, y a pesar de ser residentes habituales del valle en su mayoría, por lo menos el 60% se detenían a hacer pagos manuales en las casetas del peaje, lo que fomentaba la congestión.
Según la Prefectura, los ingresos por el peaje le producen al año cerca de diez millones de dólares en ingresos. Se estima que la nueva tasa de matriculación que se aprobó en el Consejo Provincial para los vehículos en Pichincha deberá producir aproximadamente seis millones de dólares en un año.
El peaje tiene más de 70 mil pasadas en un mes. Foto: Prefectura de Pichincha
Los costos del peaje manual y el nuevo sistema
El Consejo Provincial logró implementar un sistema de telepeaje propio, que operaba en conjunto con el sistema manual, pero según un informe la Coordinación de la Autopista de julio de 2020, los equipos eran obsoletos, y mantener a los trabajadores de los peajes así como la depreciación de los equipos, en un plazo de cuatro años, le iba a costar a la Prefectura por lo menos un millón 984 mil dólares.
De ahí que la recomendación fue que el servicio debía ser contratado externamente, de forma que el Gobierno provincial tuviera menos complicaciones en el manejo del sistema y la mayoría de los riesgos fueran del contratista.
Para determinar cuánto podría costar ese servicio, el informe incluyó cuatro cotizaciones, de las empresas Procelec, Transtec, Kapsch, y de la Empresa Metropolitana de Obras Públicas (EMMOP), que opera con su propio personal y equipos el peaje en el túnel Guayasamín. Con esas propuestas, el informe del Consejo estimó que el servicio podría costar hasta cuatro millones 800 mil en cuatro años o aproximadamente un millón 600 mil al año.
Uno de los elementos que se tomaron en cuenta para fijar ese valor fue la contratación de la EMMOP para operar el túnel Guayasamín, que alcanzó los dos millones 230 mil dólares por ocho carriles y 24 meses. Sobre esta cifra, el Consejo hizo la estimación de que el mismo servicio con 12 carriles y por 36 meses costaría realmente más de cinco millones de dólares.
Uno de los elementos que se tomaron en cuenta para fijar ese valor fue la contratación de la EMMOP para operar el túnel Guayasamín, que alcanzó los dos millones 230 mil dólares por ocho carriles y 24 meses. Sobre esta cifra, el Consejo hizo la estimación de que el mismo servicio con 12 carriles y por 36 meses costaría realmente más de cinco millones de dólares.
El sistema debería permitir que se recauden, se dijo en julio de 2020, por lo menos dos millones de dólares más, pues al tomar el desvío por Collacoto, muchos conductores evadían el pago del peaje.
Pero actualmente, todo el peaje es automático. Un sistema de cámaras y sensores reemplazó a los cobradores. Los vehículos circulan con mucha mayor fluidez y la engorrosa parada desapareció.

Mantener a los empleados y el peaje manual costaría dos millones en cuatro años. Foto: El Universo
El servicio es prestado por un operador privado, con quien la Prefectura encabezada por Paola Pavón firmó un contrato de 36 meses, un consorcio encabezado por Procelec, una de las firmas que había presentado una cotización inicial. Cada mes, el Consejo paga una cuota mensual al operador que incluye todos los servicios de ese peaje y del de la vía Intervalles, una sinuosa carretera que conecta el valle de Tumbaco con el de Los Chillos en las faldas del cerro Ilaló.
El proceso para automatizar el peaje inició en junio de 2020, con varios informes y estudios realizados por funcionarios del Consejo Provincial. Para el 7 de octubre, el Consejo recibió la oferta del Consorcio AGR, que ofertó el servicio con 36 pagos mensuales, como había establecido la Prefectura en los términos de referencia. Fue la única presentada.
El 7 de octubre dde 2020, el Consejo recibió la oferta del Consorcio AGR, que ofertó el servicio con 36 pagos mensuales, como había establecido la Prefectura en los términos de referencia. Fue la única presentada.
La Prefectura no adquirió ningún equipo
El contrato firmado con el Consorcio incluyó la instalación y operación de una serie de equipos de radiofrecuencia (que captan la señal de los TAG) y también de cámaras, capaces de leer las placas de los vehículos. Además, la construcción del pórtico sobre los que están colocados y la instalación de salas de control. Todo el sistema requiere de varias computadoras y conexiones de internet, así como de un sistema de recaudo que permite hacer los pagos.
La oferta ganadora fue adjudicada por USD 4.750.162,56 más IVA, pero el Consejo los paga en 36 cuotas mensules de USD 131.948,96.
Según el detalle de los servicios que presentó el contratista, los equipos clave del sistema son nueve juegos de lectores de radiofrecuencias, cámaras con iluminación inflarroja de placas, y detectores y clasificadores de vehículos. Estos operan en los nueve carriles que tiene la autopista a la altura del peaje.
Según el detalle de los servicios que presentó el contratista, los equipos clave del sistema son nueve juegos de lectores de radiofrecuencias, cámaras con iluminación inflarroja de placas, y detectores y clasificadores de vehículos. Estos operan en los nueve carriles que tiene la autopista a la altura del peaje.
En la vía Intervalles se han colocado equipos similares, pero solo en los dos carriles que tiene esa vía. Para los pagos, el Consejo afectó cinco partidas presupuestarias, durante los años 2020 a 2024, sumando 36 meses con nueve meses de 2021, 12 de 2022, 12 de 2023 y 3 de 2024.
Para la instalación de los equipos se concedió un plazo de 180 días, mientras que para la prestación del servicio se han previsto 1080.
Pero todos los equipos son propiedad del contratista, según explica el contrato, por lo que deberán ser retirados de las vías de la Prefectura una vez que se termine el servicio en 2024.

Cuánto cuesta la operación del tag en el túnel Guayasamín fue uno de los temas que se consideró en los términos de referencia del contrato. Foto: Municipio de Quito
Adicionalmente, y para operar las recargas en los TAGs del peaje, la prefecta Paola Pavón suscribió en septiembre de 2020 un contrato con la empresa Representaciones Ordóñez y Negrete, de la Red de Pagos Facilito, para que por dos años se encargue de los cobros de los peajes a los usuarios. La empresa debe depositar las recaudaciones en una cuenta del Consejo Provincial, pero cobra 35 centavos de dólar en cada transacción por sus servicios.
Empleados del Consejo Provincial, que hablaron bajo reserva, mostraron sus dudas sobre la conveniencia del contrato, sobre todo, porque el Consejo no ha adquirido ningún equipo y todo lo instalado en el telepeaje es del contratista, que deberá retirarlo cuando termine sus servicios.
