Aunque las encuestas había anticipado la derrota del régimen de Nicolás Maduro, agrupado en el Comando «Bolívar-Chávez» esto no redujo la euforia de miles de opositores venezolanos, que tras 17 años del régimen impuesto el por fallecido presidente Hugo Chávez logró el que es considerado su más importante triunfo político y el inicio del fin de modelo chavista.
Hacia la media noche, hora de Caracas, el Consejo Electoral de Venezuela (CNE) presentó los primeros resultados, según los cuales, de los 167 escaños de la Asamblea Nacional, por lo menos 99 han sido asignados a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que aglutina a los opositores del chavismo;46 candidatos oficialistas han sido electos, y no menos de 22 están todavía pendientes de ser adjudicados.
Los datos fueron hechos públicos por Tibisay Lucena, presidenta del CNE, al estar escrutado el 96,03 por ciento de los votos. El CNE venezolano informó también que la participación llegó al 74,25% de los electores.
Según el el opositor Henrique Capriles la oposición ha logrado por lo menos 112 escaños, lo que significaría que la oposición tendría las dos terceras partes de la Asamblea, lo que le daría una serie de poderes constitucionales de los que dispone el Legislativo.
Pero conteos extraoficiales, hechos públicos por el opositor Henrique Capriles, quien lidera la MUD, darían cuenta de que la oposición ha logrado por lo menos 112 escaños, frente a 51 del chavismo y cuatro pendientes, lo que signicaría que la oposición tendría las dos terceras partes de la Asamblea, lo que le daría a la coalición opositora una serie de poderes constitucionales de los que dispone el Legislativo venezolano.
Lucena tuvo roces con observadores internacionales como los ex presidentes latinoamericanos Jorge Quiroga, Andrés Pastrana, Luis Lacalle, Mireya Moscoso y Miguel Ángel Rodríguez, a quienes acusó de declaraciones injerencistas y retiró sus acreditaciones.
Según la Constitución venezolana, el Legislativo mantiene algunas de las atribuciones que perdió en Ecuador, como la censura de ministros o la designación del Consejo Nacional Electoral. Algunas de esas atribuciones comunes en los congresos de la región fueron, según la Constitución de Montecristi, traspasadas al Consejo de Participación Social, una instancia cuya designación se efectuó en medio de la polémica.
En efecto, si la MUD logra por lo menos 101 diputados, que representan los tres quintos de los curules, podrá emitir votos de censura contra el vicepresidente o los ministros, que eventualmente podrían conducir a su destitución, la figura de la «interpelación» que fue eliminada de nuestro sistema político.

Las Fuerzas Armadas venezolanas patrullaron el país durante los comicios. REUTERS/Nacho Doce
Con 112 asambleístas, es decir los dos tercios, los opositores podrían aprobar leyes orgánicas, pasar reformas constitucionales y cambiar el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Electoral.
El chavismo, de su lado, mantendría el control de la fiscalía, la defensoría y la justicia, así como el apoyo tácito de las Fuerzas Armadas.
De su lado, el presidente Nicolás Maduro reconoció la derrota electoral, que atribuyó a la «guerra económica» y sostuvo que es «heroico» conversar el 42 por ciento del electorado en el país. Maduro dijo que se trata de una «bofetada para despertar y revisar el rumbo» de su modelo político.
Las lecciones de la jornada
Las elecciones legislativas en Venezuela dejan algunas lecciones.Varias de ellas se enuncian a continuación, comparando la situación política del país caribeño con el caso ecuatoriano.
1. La unidad de la MUD frente a las «oposiciones» ecuatorianas
La MUD es una amplia convergencia de todos los sectores políticos, desde la extrema izquierda hasta la derecha tradicional, que ha unificado su mensaje, su visión de país y una agenda mínima. En efecto, ante los resultados electorales, se ha anunciado que el nuevo Legislativo podría conceder una amnistía a por los menos 75 presos políticos que se encuentran detenidos en Venezuela, del que el caso más conocido en el exterior es Leopoldo López. Así mismo, la MUD se ha mantenido firme desde la presentación de la candidatura presidencial de Henrique Capriles, quien perdió por escaso margen frente a Nicolás Maduro. La MUD, además, ha mantenido una coordinación política eficiente de las diversas agrupaciones que se oponen al chavismo.
El escenario frente a las elecciones presidenciales del 2017 es incierto, pues a un candidato del oficialismo que aún no se define no se sabe si las «oposiciones» presentarán una postulación conjunta.
Mientras tanto, en el Ecuador se habla de «oposiciones» que no han logrado articular una propuesta conjunta, a pesar de que la reciente polémica por las enmiendas constitucionales pretendió el archivo del paquete como bandera de lucha, hubo dirigentes de los sectores sociales que anunciaron su rechazo a la presencia de la derecha en sus movilizaciones. De hecho, en las protestas en los exteriores del Palacio Legislativo, varios grupos desarticulados se enfrentaban a la Policía, y opositores como Andrés Páez, Ramiro Aguilar, César Montúfar y otros no se juntaron con líderes indígenas y sindicales, como Mesías Tatamuez y Salvador Quishpe.
Aunque la lucha contra las enmiendas fue un factor aglutinador, fue evidente que en el Pleno de la Asamblea cada opositor decidió tomar sus propias acciones, pues mientras Ramiro Aguilar no ingresó a la sesión, si lo hicieron Luis Fernando Torres y Lourdes Tibán, que sumaron apenas ocho votos en contra del paquete de enmiendas.
En un intento de una postura conjunta, un grupo de asambleístas de oposición se reunió en el hotel Tambo Real, cercano al Palacio Legislativo, para una declaración conjunta, pero varios puntos de ésta no se concretaron en la práctica.
El escenario frente a las elecciones presidenciales del 2017 es, en ese marco, incierto, pues a un candidato del oficialismo que aún no se define no se sabe si las «oposiciones» presentarán una postulación conjunta o varias.
2. El control electoral versus la proliferación de observatorios
Consecuencia de la unidad política en Venezuela, fue el control electoral. Durante los comicios se temió que el chavismo recurriera a prácticas comunes en ese país, como llevar gente a votar «remolcada» o acarreada como se diría en Ecuador, la implementación de votos «asistidos» y el marcaje de votos fueron evitadas por un control electoral estrecho por parte de los opositores. Un proceso similar al que desarrolló la oposición argentina en las recientes elecciones presidenciales.
El CNE venezolano llegó inclusive a extender el horario de las mesas de votación, en lo que fue interpretado como un intento de sumarle votos al oficialismo, en especial de electores que no habían ido todavía a votar.
Pero en nuestro país, la ausencia de una coordinación política entre las distintas oposiciones y el surgimiento de varios observatorios políticos -como por ejemplo el anunciado por Fausto Camacho y otros sectores de la Unidad Popular- complica un proceso de control electoral eficiente.
3. Capitalizar la crisis versus polémicas económicas
Entre las oposiciones ecuatorianas no hay un eje económico aglutinador que permita capitalizar electoralmente la crisis.
El descalabro de la economía venezolana, la escasez de productos de primera necesidad en los mercados y los altos precios fueron un indicador de descontento que terminó pasando facturas en las urnas al modelo chavista. Aunque el Gobierno ha atribuido la situación a una «guerra económica» del empresariado local, amplios sectores de la población se mostraron en contra de un manejo económico que ha significado hechos inéditos en Venezuela, como el colapso del transporte aéreo, la falta de medicamentos básicos y el racionamiento de alimentos. La MUD, aunque ha negado estar detrás de un boicot económico, ha capitalizado la escasez en busca de votos.
Mientras tanto, en nuestro país, mientras la derecha y sus voceros, frente a la crisis producida por la caída del precio del petróleo, insiste en ajustes neoliberales, desde la izquierda se defienden ciertas medidas y enfoques del correísmo, sin que esto conduzca a un claro eje político sobre cómo capitalizar electoralmente la situación económica.
4. Campaña internacional
El caso de Leopoldo López y el activismo de su mujer, Lilián Tintori, fueron claves en una campaña internacional que mostrara el deterioro de las libertades políticas en Venezuela. López fue condenado a 13 años de cárcel en un proceso que estaría viciado, pero su esposa aprovechó todos los foros internacionales para presentarse. Tintori fue inclusive invitada a las elecciones presidenciales argentinas, en donde estuvo junto a Mauricio Macri, y el nuevo gobierno de Buenos Aires anunció una ofensiva internacional en contra de la Venezuela de Nicolás Maduro. Otros gobiernos, como el del conservador español Mariano Rajoy, tuvieron expresiones de condena frente a la situación en Venezuela, al igual que Estados Unidos. La difusión internacional de la represión del Gobierno de Maduro tuvo en el caso de López una bandera de lucha, que tuvo efectos en la opinión pública internacional.
Mientras tanto, en el Ecuador, los opositores tienen agendas internacionales propias. Si bien la CIDH, con sede en Washington, se ha convertido en un foro para que varios actores sociales del Ecuador, como indígenas, campesinos, mujeres, periodistas, abogados y políticos concurran en busca de medidas cautelares o a presentar demandas, lo cierto es que las oposiciones del Ecuador están lejos de tener una vocería internacional unificada. y que, salvo puntuales declaraciones de Estados Unidos -como el rechazo al pretendido cierre de Fundamedios- la situación política del Ecuador no ha despertado el interés de los países vecinos.
De hecho, la ofensiva internacional del correísmo, por medio de diplomáticos, medios de comunicación y relacionadores públicos de alcance global ha tenido un mayor impacto en medios políticos y académicos de Estados Unidos y Europa, en donde el régimen correísta sigue manteniendo una reputación de «revolucion izquierdista» y «Estado de derecho» que no ha podido ser contrastada por la oposición.
5. Resistencia permanente
La oposición venezolana ha seguido la tesis de la resistencia tal como las ha formulado Gene Sharp: una acción permanente, en varios ámbitos, que se convierta en un rechazo no violento frente a la arbitrariedad del poder estatal. Esta resistencia, coordinada y constante, frente a los abusos del régimen chavista, ha consistido en la realización de eventos, concentraciones políticas, y acciones cívicas de rechazo. La resistencia en el interior, el trabajo político conjunto y una campaña internacional de amplio alcance explican el desgaste del régimen de Nicolás Maduro, quien simplemente heredó las estructuras creadas por Hugo Chávez.
En el caso ecuatoriano, entre tanto, la resistencia se acomoda a los discursos de cada uno de los sectores de oposición. Para unos, consiste en la aplicación del «derecho a la resistencia» previsto en la Constitución; para otros, en una serie de estrategias mediáticas, cada vez más limitadas por las cortapisas impuestas a la libertad de expresión.
