domingo, mayo 3, 2026

26N, el cansancio de la calle

La calle se enfría debido al cansancio de un año y medio de movilizaciones y a la decisión de Correa de no postularse en el 2017 a través de una transitoria. En cambio, en las redes sociales crece un encendido debate por el archivo o defensa de las reformas constitucionales.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

El ‘paquetazo’ constitucional

Una de las más reducidas movilizaciones en los últimos meses fue el esfuerzo final de la marcha del jueves 26 de enero en contra de las enmiendas. Un asambleísta que estaba en medio de los pocos sindicato que se dieron cita, comentó que no estaban los que debian estar. 

La calle denotó cansancio, y la decisión del presidente Correa de no postularse para un  nuevo periodo en el 2017 desactivó en buena medida uno de los argumentos convocantes a las movilizaciones. Incluso se esperaba más presencia de sectores de jubilados y de otras organizaciones que en declaraciones previas habían mostrado indignación por la decisión del IESS de meterle la mano al fondo de pensiones para pagar el déficit por deudas que mantiene el fondo de salud luego de los contratos multimilllonarios con prestadores privados de servicios médicos. 

Sin embargo, eso no se dió, El otro factor determinante para la escasa convocatoria fue que poco a poco, según expresaron los propios sectores sociales en una sesión de evaluación, el sectarismo y el dogmatismo de algunos dirigentes sindicales e indígenas ha ido alejando a la ciudadanía y por tanto adelgazando la manifestación callejera. Aunque del otro lado, del gobiernismo, tampoco la situación estaría mejor, con la escuálida presencia de simpatizantes del movimiento PAIS, que ha privatizado el uso de la Plaza Grande, con apoyo policial, en un nuevo festival musical.

Para la marcha del jueves, los opositores, que se habían convocado en Quito, en el Edificio Matriz del IESS en la avenida Diez de Agosto, eran poco más de dos mil hacia las 16:00, hora fijada para la marcha. En primera fila estaban los sindicalistas, como Mesías Tatamuez, seguidos por pequeños grupos de indígenas y trabajadores. Era posible ver también a ex empleados de la empresa Botar y del desaparecido diario Hoy, quienes reclamaban que todavía no les pagaban sus haberes, a pesar del tiempo transcurrido desde el cierre del matutino. Varios de estos grupos portaban ataúdes de cartón de color negro, enseña que se repetía a lo largo de la manifestación.

Había también grupos de jubilados, de ex militares -uno de ellos lucía un estandarte verde de oficial de Ingeniería junto a una bandera tricolor- de mujeres provistas de pintura y carteles de color morado, y hacia atrás, como no queriendo incomodar a los convocantes, un grupo del CREO del ex banquero Guillermo Lasso, en donde destacaban la asambleísta Mae Montaño, el asambleísta alterno de Andrés Páez, Henry Llánez, y la asambleísta socialcristiana y ex miss Ecuador Cristina Reyes.

Estaban también asambleístas de oposición independientes como Ramiro Aguilar, entre otros.

Por una calle lateral se sumó a la marcha un grupo de la Democracia Sí de los hermanos Larrea, capitaneado por Marcelo Larrea, así como algunas personas de la Asamblea de Quito, con Andrés Valdiviezo a la cabeza.

La marcha, que había anunciado un cerco al Palacio Legislativo, avanzó hacia el sur por la Diez de Agosto hasta el sector de San Blas, y frente al Monumento al Libertador Simón Bolívar, retornó hacia el norte por la avenida Gran Colombia, y se esta forma se acercó a los accesos al Palacio Legislativo, justo frente al Hospital Eugenio Espejo.

Ahí, un nutrido contingente de policías antimotines, otros con chompas de verde fosforescente y al fondo algunos montados a caballo, sostenían las vallas que impedían el acceso a la sede del Poder Legislativo, que lucia a oscuras y desierta.

La marcha, que en sus mejores momentos reunió a unas tres mil personas, se disolvió frente a las varias calles que dan acceso al Palacio, como la Piedrahita y la Juan Montalvo, mientras un grupo de mujeres manchaba con sus manos de tinta morada los escudos de los policías antimotines.

En el cielo, entre tanto, el Gobierno vigilaba con un helicóptero cuyo potente reflector iluminaba a ratos distintos trechos de la marcha y un drone cuyo zumbido recordaba la permanente vigilancia de la manifestación.

Los sectores sociales habían resuelto que la lucha contra las enmiendas continúa, a pesar de que Correa opte o no por la reelección. En esa misma semana, la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, anunció en una rueda de prensa que será a partir del jueves 3 de diciembre que, en bloque y sin mayor debate, se tratarán las enmiendas que, según el oficialista Juan Carlos Cassinelli, no requerirán ni de sanción presidencial ni de ningún otro trámite ante la Corte Constitucional, salvo que haya una demanda de inconstitucionalidad por parte de algún sector de oposición.

El debate sobre las enmiendas o reformas constitucionales, se ha trasladado, sin embargo, con mucha fuerza a las redes sociales. El grupo de activismo digital @resistenciaEc produjo una docena de videos con diversos actores en contra de las reformas, y la etiqueta de Twitter #ArchivenLasEnmiendas se posicionó entre el lunes y el martes de esta semana como tendencia en el Ecuador.

 

Redacción Plan V

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