Un trofeo. En tiempos electorales, en los cuales el clamor por seguridad será un grito de guerra de movimientos y partidos, todo lo que haga o no haga el Gobierno se convertirá en una suerte de piñata a la cual las fuerzas políticas le caerán a palazos para ver si caen, no caramelos, sino votos.
Esta y otras razones de cálculo electoral determinaron que la moción para que continúe el juicio político a Mónica Palencia, ministra del Interior, haya tenido 89 votos en la Asamblea. El correísmo no escatimó en festejos por dos razones: la obvia, sigue el juicio; la otra: varios legisladores, que se dicen de la vereda del frente al movimiento del expresidente prófugo, se convirtieron en cajas de resonancia de la melodramática retórica de Paola Cabezas, una de las interpelantes.

Así, el próximo miércoles 23 Mónica Palencia se convertirá en la exministra del Interior. Para la censura se requieren 92 votos. Los 89 votos que aprobaron la continuación del juicio son fáciles de mantener y basta que los asambleístas ausentes en la sesión del jueves 17 sí asistan. Y bingo: habrá 92 votos.
De esta manera, los legisladores que van por la reelección ya tienen un trofeo político que exhibir. Y los movimientos cuentan con pólvora fresca para sacar adversarios del camino, recordando a los electores cómo votaron en un juicio que, de entrada, lucía perdido para el oficialismo, esencialmente porque la realidad es la más severa fiscalizadora de los políticos.
Para la censura de un ministro de Estado se requieren 92 votos. El jueves hubo 89 votos para que siga el proceso de juicio político. Si el próximo miércoles asisten todos los legisladores, puede haber los votos para la destitución de Palencia.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de este año se registraron 4.805 muertes violentas, un 18 por ciento menos que en el mismo periodo de 2023. No obstante, en lo que va del año han sido decomisadas 213,5 toneladas de droga, 26 por ciento más que el periodo anterior.
Que la Revolución Ciudadana haya atraído las voluntades del socialcristianismo y Pachakutik no sorprende. En términos de votación, estas agrupaciones son como tres empaques de un mismo producto. La sorpresa, si cabe la expresión, llegó por cuenta de Construye, porque en política no hay sorpresas sino solo sorprendidos.

En este movimiento se esgrime, si se quiere, una razón institucional: votar para que continúe un proceso de control político, en tanto supone un mecanismo democrático. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, varios legisladores de la bancada compraron el discurso de Paola Cabezas al endilgar en una sola persona todo el peso del auge de la criminalidad y la impunidad en el país.
Construye apuesta a un juego político de distancias en el proceso contra la Ministra del Interior. Quiere remarcar las líneas rojas que separa a la lista 25 del oficialismo y de un Gobierno cuyas cifras electorales empiezan a tambalear.
En ese ejercicio no escatiman en recordar que uno de los viceministros de Mónica Palencia es allegado al correísmo y que su abogado es Fernando Yávar, justamente uno de los artífices de la metida de manos y codos del correísmo en la justicia, allá por 2011.
Pero al final de la jornada, Construye terminó votando junto con el correísmo y alquilando discurso, como si la vehemencia con que Paola Cabezas lleva el proceso no bastase. Y estos detalles son gravitantes para un movimiento que, en buena medida, se sostiene por votación y opiniones de ecuatorianos que se ubican políticamente en el anticorreísmo.
Mónica Palencia, a la larga, no es solo víctima de los cálculos políticos en tiempos de campaña. Si bien todo ministro es fusible en la caja térmica del poder, la Ministra del Interior tuvo que reinventarse y multiplicarse para poner la cara por el Gobierno ante el desangre del país.
Frente a las torrenciales críticas ciudadanas sobre un Plan Fénix que pasó de ser una idea más propagandística que ejecutiva, Palencia tuvo que dar forma a un modelo de gestión interinstitucional construido sobre la marcha, de manera reactiva más que preventiva, ante la ola de muertes violentas y secuestros extorsivos.
Y mientras la funcionaria se batía contra estas demandas nacionales y los requerimientos en su mayoría destemplados en la Comisión de Fiscalización, otros funcionarios del Gobierno pasan sin despeinarse o decir pío en sus cuarteles de Lumbisí…
