
-Corre el minuto setenta y seis en el Metlife Stadium de Nueva York/New Yersey. Un menudito que mide 1,68 que es zurdo y que en este Mundial ha demostrado que es el conductor de un equipo que se mostró ansioso por no anotar goles y no conseguir la victoria, lleva el dorsal 15 y su nombre es bíblico y pertenece al apóstol angular de Cristo y también a un zar de Rusia: Pedro y su apellido es originario de Babahoyo, Vite, se acerca a cobrar el tiro de esquina, el marcador está 2 a 1 en contra de la selección ecuatoriana.
A finales de la década del sesenta el periodista argentino, Dante Panzeri, publicó un libro que bautizó: Fútbol: Dinámica de lo impensado. Una metáfora del juego más famoso del mundo y es que este deporte lo que tiene es que un día puede ser el héroe más grandioso y al otro el villano más canalla que haya pisado la faz de la tierra. La épica es el gran común denominador de este juego que apasiona. La selección del Ecuador demostró frente a la tetracampeona del mundo que esta para la epopeya y el hito memorable.
Beccacece se equivocó los dos primeros partidos pero no dejó de creer en su idea, un ideólogo con pasión y por su equipo. Es que esta Tri es imagen y semejanza de su técnico, que aguantó las balas de la crítica. Me hago cargo y me alegra que nos demuestre de qué está hecho este equipo y espero por el bien del fútbol ecuatoriano nos silencie cada vez que pueda.
En la primera previa de De punta y de taco contra Costa de Marfil: La máscara inédita (puede leer aquí) expresé que creía en su proceso e incluso lo describí como una especie de antropólogo que entendió la idiosincrasia ecuatoriana y por eso logró el proceso histórico de las Eliminatorias mundialistas.

En la previa de Alemania vi con buenos ojos la defensa que iba a colocar dentro del campo de juego sobre todo a Joel Ordoñez que jugó un partido impecable, lo borró a Havertz del partido e incluso Undav que entró en el segundo tiempo.
—Vite se acomoda, casi toda la Tri de Beccacece en el área dispuesta a matar o morir. Mira que La Rola Rodríguez, nativo de Ibarra, se mete al primer palo, centra a ese punto, bombeadito como si estuviera en el barrio, despacito como la canción de Luis Fonsi. El once de La Tri salta en el país de Michael Jordan para detenerse en el aire y doblando el cuello cabecea hacía la posición de Neuer.
La tri salió con la misma alineación que planteó contra Costa de Marfil: Galíndez, Franco, Ordoñez, Pacho, Hincapié, Vite, Caicedo, Yeboah, Plata y Enner Valencia. Apenas arrancó el partido una jugada polémica, por cierto, injusta porque Pavlović levantó la pierna —parecía Karate Kid— para robar la pelota, pero rozó en el rostro de Vite. La jueza estadounidense, Tori Penso, hizo caso omiso y la jugada siguió para que Sané marque la primera del partido. Baldazo de agua fría, golpazo y toda la afición ecuatoriana que copó el estadio neoyorquino y que se quedó estupefacta y mascando rabia por la injusta decisión. La árbitra parecía que era fanática de Kimmich, el capitán germano al que permitió pegar todo el partido a diestra y siniestra.
Después del golpe, la Tri de Becaccece se calmó y optó por la paciencia y por ser implacable en el momento exacto, al igual que el sastrecillo valiente, el héroe del cuento famoso de los Hermanos Grimm que estaba preparando un pan con mermelada y cuando estaba listo lo dejó reposar en la mesa hasta que aparecieron las moscas para atacar semejante manjar; cuando se dio cuenta sin titubear fue con su mano y dio un fuerte golpe hacia la mesa y después cuando levantó la mano se dio cuenta que de un porrazo había matado siete de un sólo golpe, entonces tenía que contar su hazaña y dijo: ¡Pero si he matado siete de un golpe! ¡Esto sí es ser valiente! ¡Voy a contárselo a todo el mundo!.
Y así fue Ecuador esperó y a los ocho minutos dijo presente al planeta entero y comenzó apretar a los teutones en su área y tras un mal rechazo del karateca Pavlović, Pedro,“El Grande”, Vite recuperó la pelota y soltó un pase sutil a Nilson Ángulo que, con la diestra, se perfiló para entrar al área en diagonal y, así como el valiente sastrecillo que salió a narrar su proeza, metió una especie de puntazo con empeine y la clavó a lado izquierdo del veterano Neuer, para contar al mundo la valentía ecuatoriana. Golpe a los once karatecas alemanes. Tablas. Hay partido.
A partir de ahí los dos equipos fueron por el control del balón. Alemania comenzó a dominar y un Ecuador sobrio y tranquilo empezó a equilibrar el juego a los europeos. Un tiro de Nmecha a los trece minutos pasó lejos de la portería y un cabezazo flojito de “la cobra” Havertz que no llevó problema a la portería ecuatoriana.
El segundo tiempo arrancó con otra polémica de la jueza, Tori Penso, que todo el partido pitó las faltas, grandes y chiquitas, a favor de Alemania: casi regala un penal cuando Havertz ingresa y choca con Ordoñez.
La Tri comenzaba a creer que no estaba en frente de una potencia del mundo del fútbol y pareció que, después de la pausa de hidratación, Beccacece dijo: vamos a esperar con tranquilidad y que se cansen ellos. A los treinta y cuatro Alemania dominaba y llegó con Musiala que pateó, pero fue bien interceptado por Joel Ordoñez. La Tri siguió y dejó que los alemanes se adueñen de la pelota, a los cuarenta, otra vez, Musiala pero ahora el capitán de Ecuador, Moisés Caicedo, estuvo atento y interceptó la pelota.
El segundo tiempo arrancó con otra polémica de la jueza, Tori Penso, que todo el partido pitó las faltas, grandes y chiquitas, a favor de Alemania: casi les regala un penal cuando Havertz ingresa y choca con Ordoñez, pero antes Sané había cometido una falta sobre Vite y el VAR, el San VAR, tuvo que intervenir para que la estadounidense rectifique la acción arbitral.
A partir de ahí los alemanes comenzaron a bajar el ritmo, con una especie de conformismo y la Tri comenzó a tejer la victoria. A los sesenta y uno Ordoñez mete un pase largo para Yeboah, este para, regatea, frena y retrocede para habilitar a Enner Valencia, el goleador de Ecuador sacó un trallazo pero Neuer estuvo acertado y bloqueó el remate. En seguida, Alemania volvió a acercarse, esta vez con Wirtz, pero “el patrón” Pacho, que por algo es uno de los mejores zagueros del mundo, lo interceptó y de rebote la recibió Raum que centró el esférico para Undav que ya había reemplazado a Havertz, pero Galíndez salió solvente.
A los setenta y uno, ya sin Enner Valencia en el ataque, Kevin Rodríguez, que tiene una voluntad de hierro y que no da pelota por perdida, alcanzó el esférico después de un descuido de la zaga alemana, lo pasó a Moisés Caicedo y este remató con la zurda con un disparo medio mordido, el balón recayó en Plata que tiró con la izquierda, pero la bola se desvió de las redes.
Luego de cuatro minutos, Neuer despejó largo después de una arremetida de “La Rola”. Undav ganó el duelo a Pacho y la pelota llegó a Sané, que entró de zurda al área ecuatoriana y amagó el disparo, Pacho cayó al suelo, el delantero alemán remató mal y Galíndez atrapó la pelota sin problemas.
A los setenta y seis y pocos segundos hubo una gran triangulación de Caicedo, Yeboah y Rodríguez, para que este último de media vuelta saque un zurdazo que pegó en Tah y la pelota salió del campo, tiro de esquina. Los segundos avanzaban y estaba a punto de suceder un hito memorable en el fútbol ecuatoriano.

-Neuer observa el cabezazo de “La Rola” Rodríguez y está seguro que va a atajar el esférico: “una masita para mis manos”, tal vez pensó el arquero que ya tiene 22 partidos en Copas del Mundo, es una referencia en la portería universal, fue tetracampeón en Brasil 2014, que fue parte del equipo que goleó 7 a 1 a “La canarinha” en la misma competición. Pero de repente, como bajado del cielo o de otro plano astral, apareció un pie amarillo, patito blanquecino o angelado, que tocó el balón para mandarlo a las redes. Neuer se quedó con las manos agarrando el aire en el estadio neoyorquino, que estaba a punto de escuchar: “Nuestro Juramento” de Julio Jaramillo. Luego del ¡Goool!, ¡goool! de Gonzalo Plata, de Guayaquil para el mundo”.
Ecuador 2, Alemania 1. Hito histórico.
A partir de ahí La Tri se agazapó y esperó a los alemanes para defender el resultado con el cuchillo entre los dientes, pero estaba destinado a que Nueva York se vista del tricolor ecuatoriano.
Beccacece pasó del infierno a la gloria, tal vez, porque así tiene que ser el camino sinuoso del héroe. Se equivocó como todos pero recapacitó y siguió creyendo en su idea, se retiró y en el aislamiento, tal como dijo en rueda de prensa, escuchó a uno de sus ídolos del Rock Argentino, el Indio Solari, lamentablemente recién fallecido y lo parafraseó: “El ángel de la soledad no escucha lo que oye. Va para adelante”.
Ojalá en lo que resta de la Copa del Mundo también recurra al Indio Solari y esta vez cante, La bestia pop: “A brillar, mi amor; vamos a brillar, mi amor”.
