Un espacio seguro con la fuerza del tambor. La Batucada Popular es una apuesta artística de la Fundación Minkayni para proteger a más de 150 niños y adolescentes de barrios vulnerables de Guayaquil. Hace pocas semanas ganaron un fondo de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, organización civil con sede en Ginebra, Suiza, para ampliar la cobertura y evitar el reclutamiento forzoso de menores por parte de las mafias.
Entre 500 propuestas presentadas desde todo el mundo, 10 ganaron un fondo de la Iniciativa Global, entre ellas de Ucrania, Congo, México y, obviamente, el programa que nació con palos y baldes en uno de los suburbios surorientales del Puerto Principal. Todo empezó en pandemia. Xavier Moreira, sociólogo de profesión, y su esposa, Johana Cheves, idearon esta experiencia para que las chicas y los chicos de su barrio empezaran a ganar fuerza y seguridad tras el confinamiento. “Empezamos en el suburbio suroeste de Guayaquil, el barrio donde nos hemos criado toda la vida. Lo hicimos golpeando baldes y vistiendo trajes de bioseguridad”, recuerda Xavier.
Pronto ampliaron la experiencia hacia el norte, puntualmente a Socio Vivienda, Isla Trinitaria, Flor de Bastión, Bastión Popular y a la cooperativa Sergio Toral. Esto fue posible gracias a la cooperación alemana, pero a partir de un proyecto de atención a mujeres en situación de movilidad. Como ellas iban con sus hijos, la idea de un acompañamiento con educación musical permitió proyectar la idea.
Crece el tejido social

En la cooperativa Sergio Toral se involucró Jonathan Mena: para entonces tenía 21 años. Ahora es el coordinador general de Batucada Popular. “Esta experiencia me ha permitido desarrollar un proyecto de vida, con un enfoque de Derechos Humanos y con el propósito de ampliar un tejido social. Hay un Jonathan antes de Batucada y otro Jonathan después, porque entre otras cosas yo siempre fui muy tímido”, dice. Y no se equivoca. Ahora su conversación es fluvial: habla con versatilidad de derechos, garantías, redes de apoyo, desarrollo preventivo, trabajo colaborativo, “desarme” de la palabra, de dejar de mirar a los jóvenes con gafas adultocentristas…
La Batucada Popular llega actualmente a los 10 sectores más empobrecidos de Guayaquil, pero con fuerte presencia de población migrante tanto desde el interior del país, como de otras naciones. Xavier rememora a sus vecinos del suburbio del suroeste llegados desde Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo. En el norte, en cambio, hay fuerte presencia de esmeraldeños y manabitas. “Esta diversidad cultural combinó bien en la Batucada”. Y sí, la organización es un caleidoscopio: el 80 por ciento del grupo está integrado por niños y adolescentes afro, también hay chicos con discapacidad y la amplia mayoría corresponde a las mujeres.
Hay muchas manifestaciones de violencia que cruzan cada esquina de los barrios donde trabaja la Batucada: microtráfico, reclutamiento forzoso por parte de bandas, robos agravados, violencia sexual, hambre… Pero también hay retos puertas adentro, desafíos debajo de la piel. Xavier siente que el golpe y la vibración de un tambor es como tomar en una mano un latido del corazón y volverlo colectivo. “Es como dar voz a quien no la tiene, porque una de las batallas a las cuales se enfrenta buena parte de los integrantes de este programa es la soledad y la depresión”.
Batucada: latido de un corazón colectivo

Xavier piensa que el 90 por ciento de los jóvenes que tienen algún conflicto con la ley o que ya pertenecen a grupos delincuenciales ocurre por una ausencia del padre. Esta situación se agrava en una cultura machista por la cual la mujer cabeza de hogar debe pasar más tiempo fuera de casa, buscando un sustento. De allí el reconocimiento de la soledad y la consecuente depresión de los chicos.
El fundador de Batucada Popular vuelve a otro recuerdo de su niñez. “Cuando niños —dice—, nos pasábamos en la calle y nos retaban para que entremos a la casa. Ahora, como adultos, retamos a las nuevas generaciones para que salgan de sus casas”. Pero afuera hay una realidad hostil: si no es la pandemia, es la crisis económica, y si no es esto son los grupos criminales… Por ello, entre muchos chicos cundió la tendencia por el aislamiento, el encierro, el silencio y, con todo ello, algunas condiciones emocionales y mentales. “La salud mental debe ser parte de programas de política pública”.
Aunque también hay matices, no necesariamente virtuosos. Xavier recuerda una experiencia triste: “en los 10 barrios populares adonde llega la Batucada Popular, nunca vas a encontrar un patrullero en la calle. Nuestra protección llega de nuestras redes de apoyo comunitario. Y más bien un mal rato que pasamos fue por la Policía. En la reciente marcha por el 15 de Noviembre (día clave para recordar a los movimientos obreros del país), niños y adolescentes fueron gaseados por la Policía. Ya habíamos terminado la marcha, esperábamos el bus y rociaron gas lacrimógeno a la cara de niños de 10 años”.
La recuperación del espacio público

En todo caso, a fuerza de baquetas y bombos, todo ese malestar, todo lo no dicho, sale a flote: esa es otra de las catarsis de Batucada Popular, la banda sonora de “una batalla de jóvenes con voz propia contra el bullying, el racismo, la xenofobia y la homofobia”, reitera Xavier.
Asimismo, la iniciativa se muestra como una acción de recuperación del espacio público, desde la fiesta, pero con un mensaje: la ampliación de garantías para la sociedad. Los jóvenes de Batucada, además de aprender nociones básicas sobre música, son capacitados permanentemente como promotores de derechos humanos. Y con todo este bagaje literalmente se toman la céntrica e histórica avenida 9 de Octubre en fechas clave para la sociedad, como el 28 de Junio, día de las diversidades Lgbtiq; el 25 de Noviembre, día de lucha contra toda forma de violencia hacia las mujeres, o este 10 de diciembre, el día universal de los Derechos Humanos.
Con el apoyo que ganaron de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, Batucada Popular asume el reto de duplicar la cobertura a 300 niñas, niños y adolescentes. Para Xavier el mensaje principal es que hay muchas oportunidades para interactuar entre jóvenes, más allá de la violencia.
Tambores contra la desconfianza social
En septiembre pasado se presentó la iniciativa Guayaquil Cómo Vamos. El estudio de percepción ciudadana, con base en 1.700 entrevistas, muestra algunos datos preocupantes sobre la convivencia actual en el Puerto Principal. Frente a muchos de los problemas expresados en el informe, programas como Batucada Popular también actúan como una acción de mediación comunitaria.
Estos son los principales desafíos:
- El 68 por ciento de los guayaquileños se siente inseguro en los espacios públicos.
- El 45 por ciento de los guayaquileños desconfía de sus vecinos.
- Los principales problemas de convivencia son la inseguridad (49%), el expendio y consumo de drogas (40%) y las calles en mal estado (20%).
- El 64 por ciento ha sido víctima de robo con violencia en los últimos 12 meses.
- El 72 por ciento de víctimas de la delincuencia no denuncia por desconfianza en el sistema judicial y por miedo.
Bonus track
En el siguiente podcast, en inglés, escuche el análisis sobre la situación de Ecuador, por parte de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, en voz de Felipe Botero, jefe del programa andino de la Iniciativa.
