viernes, enero 9, 2026

ADN ya tiene su propia ‘tinta transferible’

ADN dice que la derrota en la consulta popular no es su derrota. Sus voceros lo afirman con la misma vehemencia con que el correísmo habla de la ‘tinta transferible’. Lo crucial: el oficialismo tampoco comunica qué rectificaciones hará ante el nuevo escenario político.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Ganó el No en cuatro de cuatro preguntas. En tres de ellas, se impuso con más de dos millones de votos al Sí. En resumen, 2 de cada 3 ecuatorianos dijeron “así no” a las tesis del oficialismo en la consulta popular. Y, sin embargo, para ADN esta contundente respuesta del mandante no es una derrota.

Desde las 19:30 del domingo, 16 de noviembre, cuando la tendencia por el No se marcó irreversible, el oficialismo hace piruetas, piruetas parecidas a las del correísmo con su cantaleta del supuesto fraude electoral por una tinta mágica, saltarina y transferible. Esta vez se trata de la pirueta de soslayar no solo los resultados de la consulta y el referendo, sino de enmascarar la realidad que determinó el resultado de un No diverso y complejo.

Frente a esa pirueta, los voceros del oficialismo no transpiran mucho. El presidente Daniel Noboa puso el guion y a partir de él se ha repetido tal versión con la misma intensidad con que un marquetero político posiciona un relato para suplantar una verdad.

«Con las herramientas que tenemos»

A las 21:14 del domingo de las elecciones, el Primer Mandatario escribió en sus redes sociales lo siguiente: “Estos son los resultados. Consultamos a los ecuatorianos y ellos han hablado. Cumplimos con lo prometido: preguntarles directamente. Nosotros respetamos la voluntad del pueblo ecuatoriano. Nuestro compromiso no cambia; se fortalece. Seguiremos luchando sin descanso por el país que ustedes merecen, con las herramientas que tenemos”.

Estaba previsto que la plana mayor de ADN recibiera los resultados en Olón, provincia de Santa Elena, en las vecindades del domicilio del Presidente. Pero por el revés en las urnas, un hotel a medio camino entre Montañita y Olón fue el escenario para una suerte de cámara de eco.

Tras el trino del Mandatario, Niels Olsen, presidente de la Asamblea; Mishel Mancheno, vicepresidenta, y Valentina Centeno, legisladora de ADN, dieron la cara al país. En pocas palabras, repitieron lo que ya dijo Noboa.

Olsen, en el centro de la rueda de prensa flash, dijo: “Los resultados nos comprometen a seguir trabajando fuerte y duro para cada uno de los ciudadanos, en temas tan importantes como salud, seguridad, entre otros espacios. Definitivamente, esto no es un revés: esto demuestra que somos un proyecto político democrático, que respetamos los resultados y que el presidente Noboa cumple con su palabra, en este caso de promesa de campaña, de preguntarle a todos los ecuatorianos qué opinan en cuatro preguntas muy importantes”.

Por si no quedó claro el mensaje, Valentina Centeno, a su izquierda, tomó el micrófono. “Nada va a parar el progreso de nuestro país —dijo—. Aquí tenemos unos resultados, los cuales respetamos, y nos comprometen y nos fortalecen para trabajar con las herramientas que tenemos en el proyecto que ha trazado el Presidente de la República para combatir al crimen organizado, al narcotráfico, a la inseguridad y a ese pasado nefasto que lamentablemente quiere que este país no avance”. La legisladora quiso subrayar los acentos: “A pesar de que respetamos los resultados, nada va a parar el progreso de un país que mira hacia adelante…”.

El Presidente de la Asamblea piensa que con los resultados de la consulta el mandante les ha dicho que sigan nomás gobernando, “pero con las herramientas que tenemos”. Así, esta frase —“con las herramientas que tenemos”—, más que una expresión de autocrítica, proactividad o humildad empieza a lucir a una suerte de “cura en sano” para posibles y futuros yerros del régimen.

Pero si aún quedaban dudas, Mishel Mancheno cerró la breve comparecencia, con una reiteración del mensaje de Noboa, de Olsen y de Centeno: “Como Acción Democrática Nacional vamos a ser totalmente respetuosos, democráticos, en el pronunciamiento de los ecuatorianos —dijo—. Vamos a seguir trabajando con las herramientas que nosotros tenemos, siempre teniendo como prioridad a todos los ecuatorianos”.

Al día siguiente, Niels Olsen recorrió medios y añadió algunos matices a su explicación de la derrota. En el flamante espacio televisivo De lunes a lunes, conducido por Andrea Bernal en Teleamazonas, dijo, por ejemplo, que donde medio país ve una derrota, él ve “un proyecto político con la capacidad de ser resiliente”.

El Presidente de la Asamblea piensa que con los resultados de la consulta el mandante les ha dicho que sigan nomás gobernando, “pero con las herramientas que tenemos”. Así, esta frase —“con las herramientas que tenemos”—, más que una expresión de autocrítica, proactividad o humildad empieza a lucir a una suerte de “cura en sano” para posibles y futuros yerros del régimen. Pues los problemas de gestión siempre son más digeribles y “disculpables” cuando hay funcionarios fusibles o cuando hay “una vaca” a la cual echar la culpa: en este caso, la Constitución vigente. Una Constitución que, no obstante, es ambrosía para todo aquel que conoce las mieles del hiperpresidencialismo.

Para no salirse del libreto, el martes 18, el presidente del Legislativo volvió a hablar de resiliencia. En otra breve comparecencia ante la prensa, en el vestíbulo del Pleno, Niels Olsen dijo: “El objetivo de esta Asamblea Nacional será sostener y garantizar la democracia y la gobernabilidad para darle seguridad a todos los ecuatorianos. Lo que yo veo aquí es un proyecto político que tiene la capacidad de reinventarse, que no le tiembla la mano para tomar decisiones difíciles. Un proyecto político resiliente”.

Rectificaciones

Dos días después de la derrota, Olsen es, de momento, la única voz del oficialismo que al menos como un gesto empieza a hablar de rectificaciones. Ni siquiera el Presidente de la República se ha expresado en esa línea y los enroques en su gabinete hablan más de un status quo que de una obligación de oxigenar y enmendar la gestión.

Olsen, en todo caso, con el aire afable que lo distingue, dijo que cuando se deba rectificar se tendrá que rectificar: “puede cambiar el camino, pero el compromiso sigue intacto”.

Hasta aquí, el oficialismo ha invertido narrativas para aclarar que esta derrota no es su derrota y que lo que se viene es… un misterio. Tras las generalidades y las frases comunes, ni el Ejecutivo ni la bancada legislativa de ADN han expresado con claridad meridiana cuál son los temas urgentes en el nuevo escenario político y qué herramientas, más allá de los proyectos-fanesca de carácter económico-urgente, se emplearán para responder desde sus respectivos campos a los problemas esenciales de los ecuatorianos.

Aquí se distingue, entre otros males de la clase política nacional, que ninguna organización en el poder está preparada para perder. Pudiera parecer una perogrullada, pero en sociedades en que se mercantilizan las ideas y los procesos, los movimientos y partidos políticos se miran solo desde la lógica plebiscitaria y acumuladora de ganar y siempre ganar, sin importar el costo.

Cuando pierden, se les viene la noche y solo queda el movimiento inercial del Estado hasta que la cuerda se rompe por el lado más fino. Pasó con el expresidente Guillermo Lasso: su derrota en la consulta popular de febrero de 2023 solo fue el principio de su fin.

Otra posibilidad es que, tras la derrota, los gobernantes radicalicen su sordera, endurezcan sus acciones y rompan —o intenten romper— el orden institucional.

¿Otra vez la Corte Constitucional en la mira?

El camino más difícil es el del diálogo y la gestión democrática de los disensos. ¿ADN se inscribirá en esta predisposición? Si se revisa las palabras de Mishel Mancheno, de este martes 18 en la rueda de prensa de la bancada oficialista, hay sensaciones enfrentadas. De entrada, la vicepresidenta del Legislativo y jefa de bloque habla de “volver a armar agendas para seguir trabajando por todos los ecuatorianos”. Segundos después recuerda que seguirán debatiendo la Agenda Legislativa aprobada por la Asamblea entre mayo y junio pasado.

Mancheno admite que hay debates sobre cambios legales que deben darse, pero que seguirán trabajando “con las herramientas que hasta ahora hemos utilizado para poder avanzar como país”. Y en este caso vuelve a la palestra aquel recurso que tensó la cuerda entre el oficialismo, la Corte Constitucional y determinados sectores sociales, desde agosto pasado y que apresuró al presidente Noboa a tener su segunda consulta popular antes de que termine 2025. Esto es: la posibilidad de que sigan llegando desde Carondelet otros proyectos de ley con carácter económico-urgente…

Así, sin mayores precisiones en el oficialismo, todo apunta a que, por ahora, el bucle de conflictividad política se expandirá, pero con un detalle no menor: tras la derrota del 16 de noviembre la correlación de fuerzas en la Asamblea —la mayoría— pudiera ser políticamente más costosa de mantener. En ese escenario, probablemente no faltará el operador comedido que sugiera algún vericueto legislativo para, nuevamente, intentar sacar de los Prada del Presidente esa piedrecilla llamada Corte Constitucional, hoy por hoy único contrapeso institucional a un régimen que acumula poder, entre otras razones, porque en el país no hay oposición: a lo sumo, organizaciones con agendas particulares para la transacción política.

Redacción Plan V

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