Yo me muero como viví podría haber sido el título de esta reseña crítica del partido entre Ecuador vs Costa de Marfil, esta sentencia pertenece a la letra de la canción El necio, de Silvio Rodríguez, que le cabe perfecto al técnico nacional: Sebastián Beccacece por la derrota que sufrió La Tri en Philadephia contra la selección africana de Costa de Marfil. En De punta y de taco, en la primera columna, destacamos la labor del entrenador del combinado tricolor durante su largo proceso eliminatorio, pero en este partido cometió errores por terco, necio y testarudo. Parece que volvió al Mundial de Rusia 2018, donde era asistente de Jorge Sampaoli en la selección argentina.

Sampaoli, en ese mundial dio cabida al arquero del Chelsea: Willy Caballero, porque tenía buen manejo de balón y dejó afuera a Nahuel Guzmán de gran actuación en esa época. Caballero fue su golero titular, hasta que un día llegó la Croacia del “pony” Modric y el equipo europeo los pasó por arriba goleándole 3 a 0. Este técnico argentino es conocido por terco, obstinado y que muere en la suya. Algunos aficionados -me incluyo- pensamos que Beccacece había dejado esa maña sampaolista. pero lamentablemente el fantasma de su antiguo jefe parece que volvió a su cabeza el pasado domingo 14 de junio.
El técnico de Costa de Marfil, el francés Emerse Faé, le ganó tácticamente el partido al estratega argentino cuando colocó a Yan Diamonde —por cierto, el mejor jugador del encuentro— por derecha, presintiendo que Piero Hincapié se iba a complicar. Así fue: el delantero del RB Leipzig fue una pesadilla en el primer tiempo para el lateral del Arsenal. Debe ser porque después de la final de la Champions, Piero venía tocado. ¿Por qué Beccacece no se dio cuenta? En el segundo tiempo Piero salió de nuevo al campo; fue el primer error fatídico. Recordemos a los lectores y a las lectoras que el único gol del encuentro llegó por la banda de Hincapié y cuando Ecuador ya era todo un caos.
¿Qué pasó con Pervis Estupiñán? Pervis es un jugador que nos ha dado tanto y que juega nada más que en el AC Milán. Sabemos que tuvo una temporada irregular, pero aparece en los partidos donde las papas queman y así lo demostró esta temporada en la Liga italiana con un golazo en el clásico Della madonina, frente al tradicional rival del rossonero, el Inter de Lautaro Martínez:
Gol de Pervis al Inter de Milán. (video)
Hay que aclarar a los lectores y a las lectoras que también no toda la culpa es del entrenador, los jugadores son los que ponen el cuerpo y juegan. En el inicio del primer tiempo, el Ecuador jugó con agresividad y Enner Valencia tuvo la mejor oportunidad en los primeros minutos de la primera etapa, pero mandó la pelota al maíz, como se dice en jerga ecuatoriana futbolera. Otro error que cometió fue al inicio del segundo tiempo: el capitán tricolor se quedó sólo tras la gran habilitación de Gonzalo Plata; pienso que debía haber centrado al segundo palo para que el balón llegue a Yeboah Zamora, pero decidió hacer esa jugada final y la pelota pegó en el palo del arquero Fofana. El capitán de la selección debería aprender del mejor del mundo, Lionel Messi, quien sabe cuándo ejecutar de forma individual o cuándo entregar la pelota a su compañero.
Yeboah Zamora demostró que está en un gran momento, una lástima que el técnico lo haya sacado en el segundo tiempo. Si entraba ese zurdazo en el minuto 22, que pegó en el travesaño, cambiaba la historia del partido, o el otro sablazo derecho de Alan Minda a los 29 minutos, después de ese exquisito pase del gran Pedro Vite, el mejor de la selección en este partido, junto a Gonzalo Plata.
En el medio campo Vite y Plata tuvieron un partido extraordinario, al contrario de Moisés Caicedo, quien se mostró nervioso y apurado como un muchacho que debuta en primera, mientras que Vite se puso el overol de armador y manejó de manera excelente con esa zurda de oro. Ojalá pronto se vaya a Europa y se aleje del espantoso fútbol mexicano. Por otro lado, Plata fue de menos a más y terminó jugando como todo un crack, asegurando y cuidando la pelota con gambetas y asistencias, pero nada de eso alcanzó.
Los cambios de Beccacece no aportaron y de ese modo entregó prácticamente el partido. O, mejor dicho, no quería ganar, buscaba el empate y lo demostró ingresando a Jackson Porozo, que es igual de lento que el 6 de Costa de Marfil, Seko Fofana, rústicos como ellos solos; o a un Kevin Rodríguez, que ha mejorado desde el otro mundial —nadie se lo discute—, pero más jugador es Yordi Caicedo, el goleador de la Liga Argentina.
Goles de Yordi Caicedo (video)
Otra interrogante: ¿Por qué no se le ocurrió salir con Enner y otro nueve? Si se sabía que los dos zagueros centrales, incluso los que no jugaron, no eran tan solventes. Si la selección ecuatoriana salía con un doble nueve, probablemente encontraba el gol, pues si no era Enner era Caicedo o Rodríguez.
Sobre el arbitraje, el técnico argentino tiene razón en que el juez François Letexier fue un espanto. El árbitro europeo permitió que las agresiones de Essie, Singo, Doué y Fofana se apliquen a diestra y siniestra. El foul de Doué en la banda derecha de Costa de Marfil es para expulsión. ¿Letexier transó con alguien? o es un mal árbitro. Me huele que la FIFA quiera un campeón europeo o a la selección de Pochettino (EE.UU) alzando la copa. No me sorprendería que EE.UU llegue a la final, todo para halagar al pseudo emperador romano que tienen como presidente.

Toda la afición ecuatoriana espera que Beccacece olvide su pasado, sobre todo a Sampaoli. En la Literatura se dice que hay que matar al padre para conseguir su estilo propio, o sea, al escritor o escritora que el autor o autora admira. Ojalá así sea, para que Becca deje la necedad de Sampaoli y vuelva a la victoria.
En este torneo que el fútbol ha sido desmenuzado como un pollo KFC en cuatro tiempos, y que la cerveza Pilsener pide otra ronda en cada pausa de hidratación o más conocida como: cooling break. La expectativa del pueblo ecuatoriano se hundió en el triunfalismo novelero bajo la figura de Rocky Balboa: ¡ahora levántate….! (no digo el insulto porque no viene al caso) como decía Mike el entrenador de Rocky, cuando el boxeador cayó tras los golpes de Apollo Creed.

