viernes, marzo 20, 2026

Ecuatorianos en EE.UU: miedo, angustia …y resistencia

«Los migrantes también habitan una ciudad percibida como sitiada: no salen de casa salvo para ir a trabajar o dejar a sus hijos en la escuela y en algunos casos padres y madres también han optado por no llevar a sus hijos a la escuela»: informe La migración ecuatoriana a Estados Unidos en la era de las deportaciones masivas.

Por: FLACSO Investiga

El primer reporte de la situación de los ecuatorianos en la era Trump 2.0 aparece de la mano de cinco investigadoras y dos colaboradores*. Varias de ellas trabajan en universidades de EE.UU. y, además, están vinculadas a colectivos de migrantes, sobre todo latinoamericanos. Ellas acaban de publicar el informe La migración ecuatoriana a Estados Unidos en la era de las deportaciones masivas, en el Boletín FLACSO Investiga, los resultados de su trabajo cercano a estas comunidades, porque son parte de ellas.  Plan V reproduce en su mayor parte este informe, por considerarlo un aporte riguroso y comprometido, desde los estudios migratorios, al conocimiento y experiencia de la situación de nuestros compatriotas. Aunque el informe no está presentado en el orden subsiguiente, empezamos por dos experiencias de resistencia en el marco de una guerra migratoria emprendida por el gobierno de Trump. Este es el informe:

Nuevo Santuario, en Filadelfia

«El Nuevo Movimiento Santuario de Filadelfia (NSM) creado en el 2008 es una organización de base que reúne a 33 congregaciones de fe, sin distinción de culto o religión. Su misión es poner fin a las injusticias contra las personas inmigrantes, independientemente de su estatus migratorio. Uno de los mayores logros fue conseguir que Filadelfia sea declarada ciudad santuario en el 2014. Esto significa que la policía local no colabora con ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU.), reduciendo así la detención y posible deportación de migrantes. 

«Durante la pandemia, la migración ecuatoriana en Filadelfia aumentó significativamente producto de la llegada de miles de migrantes que habían cruzado recientemente la frontera y eran enviados desde Texas hacia ciudades santuarios como parte de la política antiinmigrante del gobernador Greg Abbott. Entre los recién llegados, muchos ecuatorianos/as provenientes de provincias sin una tradición migratoria, como Esmeraldas o El Oro. La mayoría llegó en familia y, en muchos casos, había vendido todo lo que poseían en Ecuador después de ser víctimas de extorsiones, violencia o asesinatos, huyendo de un país atravesado por múltiples violencias ejercidas, principalmente, por el recrudecimiento del crimen organizado. 

«Esta organización surge en respuesta a la ausencia del Estado ecuatoriano en la protección de los derechos de las personas migrantes, lo que ha dejado a la comunidad ecuatoriana en una situación de doble indocumentación. 

Resistencia en Chicago 

«La condición de Chicago como ciudad santuario desde 1985 transforma la experiencia de los migrantes indocumentados, especialmente frente a las amenazas de deportación bajo la administración de Trump 2.0, ya que impide: 

• Interrogar a los residentes sobre su estatus migratorio. 

• Negar servicios municipales en función del estatus migratorio. 

• Realizar redadas en hospitales, escuelas, carreteras o espacios públicos. 

• La cooperación entre la policía local y los agentes federales de inmigración. Además, la ciudad cuenta con una sólida red de más de 70 organizaciones que apoyan a migrantes y refugiados. 

«Días antes de asumir el poder, funcionarios de Trump amenazaron con convertir a Chicago en el Ground Zero de la deportación masiva. En respuesta, la comunidad intensificó los talleres de capacitación sobre derechos migratorios, promoviendo la resistencia a través del conocimiento legal. Como parte de esta estrategia, circuló en varios idiomas, incluido el kichwa, la Tarjeta Roja, una guía que instruye a la comunidad migrante, adultos y menores de edad –pues existen versiones hechas para ellos– sobre cómo actuar en caso de una redada y a quién contactar. 

«En conclusión, si bien existe mucha incertidumbre frente al devenir de estas políticas y la posibilidad real de que puedan llevarse a cabo con las cifras que ha planteado la administración Trump, lo cierto es que la deportación ha sido experimentada por muchos migrantes ecuatorianos en los últimos veinte años y sus consecuencias en las familias, los niños y niñas han sido devastadoras.

El 26 de enero, agentes del ICE llevaron a cabo una operación de aplicación de la ley en Chicago. De acuerdo con una directiva emitida por el presidente Trump, los funcionarios locales y estatales podrían estar sujetos a participar en dichas operaciones en el futuro.Fotógrafo: Christopher Dilts / Bloomberg

«La deportación no solo interrumpe proyectos de vida individuales, sino que también impacta a comunidades enteras, afectando las relaciones de género, la economía familiar y las estructuras transnacionales. El endurecimiento de las políticas migratorias ha reforzado este fenómeno en los últimos 25 años, con un Estado ecuatoriano que sigue ausente en la protección de sus ciudadanos deportados.

«Es necesario seguir investigando el papel de las ciudades como espacios de acogida y resistencia, donde las redes de apoyo comunitario son fundamentales para mitigar los efectos de las deportaciones y la exclusión social.

En la actualidad: la guerra psicológica

«Nos encontramos en un escenario de aumento significativo en las cifras migratorias, 124.000 personas habrían salido del país de acuerdo con el Censo de 2022 y estas salidas se producen en un contexto de criminalización intensificada. Fenómenos como el cruce del Darién bajo condiciones de extrema violencia y la exploración de nuevas rutas migratorias evidencian la precarización del proceso migratorio. Además, las deportaciones han continuado de manera sostenida, reforzadas por discursos políticos de securitización y exclusión. En particular, la segunda administración de Donald Trump ha intensificado la deportación masiva de ecuatorianos, afectando gravemente a familias y comunidades enteras. La falta de mecanismos de protección y apoyo por parte del Estado ecuatoriano agrava aún más esta crisis humanitaria. 

«De acuerdo con el Pew Hispanic Center, la población de origen ecuatoriano creció un 208 % entre 2000 y 2021, y actualmente alcanzaría unas 830.000 personas. Si bien la mayoría históricamente se ha ubicado en Nueva York y diversas ciudades del Estado de Nueva Jersey, su presencia ahora se despliega en toda la Costa Este y de manera creciente en estados del centro del país y el estado de Florida. 

«El crecimiento de las migraciones a Estados Unidos en esta última etapa no se refleja todavía en las estadísticas del Estado ecuatoriano, pero podemos tener algunas pistas: 

• De acuerdo con el Censo 2022, de las 124.000 personas que han salido del país, 76.350 lo hicieron entre 2020 y 2022; es decir, el 61%. 

• Entre 2022 y 2024, 103.185 personas de Ecuador cruzaron la selva del Darién. 

• Entre 2020 y 2024, más de 374.000 ecuatorianos fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. 

«Pero, si duda, el incremento de las remesas desde Estados Unidos en los últimos cuatro años es un indicador de este nuevo éxodo y, sobre todo, nos muestra la importante contribución de los y las migrantes a la economía del país, especialmente de los más necesitados. En 2023, las remesas alcanzaron los 5.447,5 millones, y en 2024, los 6.552 millones.

EE.UU.: una historia de deportaciones

«Muchas de las tendencias observadas en la segunda administración de Trump tienen raíces profundas en la historia política de los Estados Unidos, sobre todo desde que empezó la era moderna de las restricciones migratorias a finales de 1880. 

«La gran repatriación de ciudadanos mexicanos en la década de 1930, tras la Gran Depresión, es considerada una de las deportaciones más masivas en la historia, con casi un millón de personas expulsadas. Este patrón continuó con la Operación Wetback en 1954, una intervención con características militares basada en la racialización y deportación de migrantes mexicanos. 

«Desde mediados de los años 1990, el uso de la deportación como mecanismo de exclusión ha ido en aumento. Las leyes migratorias AEDPA e IIRIRA de 1996, implementadas durante el gobierno de Bill Clinton, establecieron las bases de la política restrictiva adoptada por administraciones posteriores, incluyendo las de George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden. En este contexto, el discurso securitista sobre la migración comenzó sobre todo con Clinton, pero se acentuó con el ataque terrorista del 9/11. 

Al final de su mandato, Biden se ganó el apodo de Returner-in-Chief por la gran cantidad de expulsiones que efectuó hasta mayo de 2023 a través del Título 42 puesto en efecto por Trump.

«En cuanto al impacto de estas políticas securitistas, aunque Obama fue apodado el Deporter-in-Chief por el alto número de deportaciones en su mandato (aproximadamente cinco millones en total), las cifras fueron aún mayores en administraciones previas si se incluye también las devoluciones desde la frontera de Estados Unidos con México: diez millones durante la era Bush y doce millones en la de Clinton. Al final de su mandato, Biden se ganó el apodo de Returner-in-Chief por la gran cantidad de expulsiones que efectuó hasta mayo de 2023 a través del Título 42 puesto en efecto por Trump. 

«El escenario político se ha vuelto una guerra narrativa sobre la migración y la cultura del miedo, utilizadas como estrategias políticas. Aunque Trump no ejecutó deportaciones masivas en su primera administración logró capitalizar el miedo con un fuerte impacto en la percepción pública, y le dio mucha publicidad a las expulsiones que se realizó durante su gobierno. 

«Resulta también importante reflexionar sobre el papel de la tecnología y la inteligencia artificial en la política migratoria, una práctica que en Estados Unidos comenzó en la administración de Obama y continuó con Trump y Biden. La toma de decisiones en procesos migratorios se basa cada vez más en algoritmos y monitoreo electrónico, lo que dificulta la transparencia y la comprensión de cómo se determina quienes serán detenidos y deportados y qué significa el encarcelamiento electrónico en cuanto a la libertad de la persona que espera la adjudicación de su caso. A partir del trabajo etnográfico, se puede evidenciar la arbitrariedad de estas decisiones, que afectan profundamente la vida de las personas migrantes. 

Los agentes de la Patrulla de Caminos de Florida, situados a la izquierda, observan atentamente al gobernador Ron DeSantis mientras llega para ofrecer una rueda de prensa sobre una reciente operación de control de la inmigración. Este evento tiene lugar en la oficina del sur de Florida del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, ubicada en Miramar, Florida, el jueves 1 de mayo de 2025. Fotografía de Rebecca Blackwell, cortesía de la Agencia Associated Press.

«En cuanto a la evolución de las personas ecuatorianas deportadas (removals) en los últimos veinte años las cifras muestran un crecimiento a partir de 2008 que se vuelve exponencial en los últimos tres años. Hasta el 2020 las deportaciones no superaban las 3000 por año. Pero en el 2023 la cifra marcó cerca de 6.000 personas y en el 2024 superó las 12.000 deportaciones.

«La llegada de Trump supuso una ofensiva sin precedentes en materia migratoria, con la firma de más de 70 decretos ejecutivos, la mitad de ellos relacionados con inmigración un récord en 40 años. Entre las medidas adoptadas cabe mencionar: 

• Declaración de “emergencia nacional” en la frontera con México y militarización de esa frontera con más de 1.500 efectivos policíacos. 

• Restablecimiento del programa “Quédate en México”. 

• Eliminación de la aplicación CBP One que permitía a las personas solicitantes de asilo completar digitalmente un formulario para programar una cita y ser recibidas en los puertos fronterizos entre EE. UU. – México. 

• Eliminación del Estatus de Protección Temporal para Haitianos y Venezolanos. 

• Eliminación del parole humanitario. 

• Suspension del asilo. 

• Incremento en las cuotas mínimas de arrestos y deportaciones por la policía del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a 75 por día. 

• Autorización para que migrantes puedan ser deportados por “crímenes menores”: por ejemplo, conducir a exceso de velocidad. 

• La externalización de la detención y la deportación a El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá. 

• Autorización para que la base militar de Guantánamo sea utilizada como centro de detención de migrantes. 

«Aunque la deportación no es un fenómeno reciente, la diferencia actual radica en el aumento de la violencia y en la “guerra psicológica” generada por Trump, lo que ha intensificado el miedo frente a la deportación y provocando impactos emocionales profundos que afecta directamente la vida cotidiana y las dinámicas de sobrevivencia en EE. UU. 

Aunque la deportación no es un fenómeno reciente, la diferencia actual radica en el aumento de la violencia y en la “guerra psicológica” generada por Trump, lo que ha intensificado el miedo frente a la deportación.

«A partir del trabajo etnográfico con comunidades ecuatorianas en Chicago, se ha identificado que los migrantes que llegaron entre 2020 y 2024 son los más afectados y vulnerables: viven con ansiedad, angustia y nervios, lo que afecta su salud. Quienes llegaron en la década del 2000 han acumulado conocimiento migrante, desarrollado estrategias y redes de apoyo que les permiten afrontar mejor estas amenazas. Por otra parte, hay un consumo excesivo de información digital que agrava el rol paradójico de las redes sociales, las cuales, por un lado, funcionan como un mecanismo de educación en derechos, pero, por otro, contribuyen a la propagación del miedo: a ser detenido, separados de sus familias, deportados a Ecuador o incluso enviados a Guantánamo u otro país de la región. 

«Los migrantes también habitan una ciudad percibida como sitiada: no salen de casa salvo para ir a trabajar o dejar a sus hijos en la escuela y en algunos casos padres y madres también han optado por no llevar a sus hijos a la escuela. También viven en la precarización: han dejado de trabajar en las calles, en los campos y en la construcción que son los principales nichos laborales para los recién llegados, y se ven limitados en sus ingresos diarios, lo que genera ansiedad respecto a la supervivencia y al pago de deudas en Ecuador o al envío de remesas a sus familias. El impacto de la producción del miedo afecta también a sus hijos, a niños, niñas y adolescentes que llegaron con ellos recientemente o que nacieron en EE. UU. y saben que sus padres y madres en cualquier momento pueden ser detenidos y deportados». 

* Los textos de este boletín han sido preparados por Gioconda Herrera (FLACSO Ecuador), Ulla Berg (Rutgers University), Soledad Álvarez (Universidad de Illinois/Chicago), Tania Bonilla (FLACSO Ecuador) y Blanca Pacheco (NSM), y contó con la colaboración de Christian Gachet y Cristian Torres, de la Maestría en Sociología de FLACSO Ecuador. 

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