“El país les tiene a las personas con discapacidad, como ciudadanos de tercera clase” dice Maricela Miranda madre adoptiva de Ronald, de 20 años. Él tiene 95% de discapacidad y es uno de los pocos chicos de este grupo minoritario que han logrado ser queridos y cuidados por una familia. “Si les dan a escoger entre un niño regular de 5 años y uno con discapacidad, le van a dar más prioridad al niño regular. No les dan importancia”, remarca Maricela.
Existen varios motivos por los que los menores con discapacidad no son adoptados, como la falta de educación inclusiva en las escuelas y colegios, la poca ayuda económica por parte del Gobierno, el escaso apoyo social después de realizada la adopción, y el tiempo de espera, que en ocasiones juega un papel fundamental en la vida o muerte del niño. “Existe en los padres mucha duda sobre qué va a pasar si adoptan a estos niños” añade Rebeca Carrera, psicopedagoga que ha trabajado en casas de acogida.
