Se trata de una aplicación que se puede instalar pagando casi seis dólares. «Threema está desarrollado desde su origen con la seguridad y la privacidad en mente. Desde el primer día, la restricción de los metadatos ha sido nuestro principio rector, porque, si no hay datos, no hay riesgo de que se pueda hacer un mal uso de ellos. El servidor de Threema solo asume el papel de interruptor: cuando se entrega un mensaje a su destinatario, este se elimina de forma permanente al instante», ofrece la página oficial de la aplicación.
«La atención a la seguridad y a la protección de la privacidad también se refleja en la implementación de numerosas características concretas, como fotos de perfil, llamadas de Threema y la aplicación de escritorio/cliente web», agrega.
La principal diferencia entre las mensajerías más usadas y Threema es que no se requiere un número de teléfono ni dirección de correo electrónico para instalarla, lo que se ha evidenciado en los chats de Leandro Norero, donde no aparecen número ni nombres sino solamente usuarios. Esto permite usar la aplicación de forma anónima, lo que le ha hecho muy popular entre el crimen organizado local.
Aunque en teoría, los mensajes en Threema no se almacenan en el dispositivo, sí es posible acceder a los chats directamente desde un teléfono en donde se usaba la aplicación, que es lo que ocurrió en el caso de Norero, cuando tras su asesinato las autoridades pudieron acceder a sus teléfonos y simplemente copiaron todos los chats que tenía.
