Finalmente llegó el día anunciado, ese 12 de marzo, fecha en la en que el Presidente de la CONAIE Leónidas Iza, informó la decisión tomada por las bases de su organización sobre el apoyo a la candidata Luisa González de la Revolución Ciudadana.
El anuncio se dio desde una Asamblea donde diversas organizaciones, entre ellas los Yasunidos, presentaron una agenda programática que, de ser aceptada por González, merecería su apoyo. Más allá de las pocas voces que dijeron que ese proceso de consulta no fue adecuado, la declaración de la CONAIE y otras organizaciones posiciona a Iza favorablemente. Muestra que fue un proceso sostenido y que involucró varios actores, amplió su radio de acción al convocar a otras organizaciones de la sociedad civil, lo que le posiciona como un líder con visión estratégica y como actor importante. Al plantear a González una agenda, el apoyo no es “un cheque en blanco”, ese sí dado por el Partido Socialista. Usando la analogía futbolística, podría decirse que el presidente de la CONAIE después de hacer una buena jugada de equipo lanzó la pelota a la cancha de la candidata de la RC.
Luisa González reacciona, hace una finta y desde la red X responde, cargada de ambigüedad: “Asumo con total responsabilidad el pedido para la construcción de una agenda programática que promueva mejores días…” (Luisa G. dixit). No acepta la propuesta, o proactivamente convoca a dialogar. ¿Qué es “asumir con responsabilidad” el pedido concreto de las organizaciones? Aunque asumir y aceptar tienen connotaciones de posible sinonimia, la aceptación es una respuesta afirmativa y Luisa no la da. Pero debe entenderse que no es fácil para la candidata González y sus asesores aceptar una agenda contrapuesta con su propio plan y con los principios ya discutidos en las famosas mesas por la “unidad de las izquierdas“. Sin duda, no será fácil para la candidata González mostrarse directa y sorpresivamente cercana a los sectores que tradicionalmente han sido desde la izquierda, los contradictores de su partido, la Revolución Ciudadana. Más aún, cuando una aceptación directa podría leerse como compartir el poder o abrir esa posibilidad en caso de llegar al Gobierno. Una respuesta directa era un desaire al caudillo de la revolución ciudadana, quien no se ha manifestado muy favorable con este acercamiento, y mucho menos ha hecho un ejercicio autocrítico.
Se supone que vendrán mesas de negociación y habrá diálogos posteriores para concretar este apoyo. Pero estamos solo a un mes del 13 de abril, Día del Maestro y Domingo de Ramos en el que los ecuatorianos acudiremos a votar. Hay un mes para hacer estas y otras jugadas, pero ¿qué debe hacer la candidata a González para consolidar un apoyo de sectores que tradicionalmente se han inclinado por el nulo ideológico al considerar que ni la revolución ciudadana, ni Noboa y las derechas son soluciones a los problemas de los ecuatorianos?
Es que también el tiempo apremia y si la candidata de la RC se demora mucho en definirse, estos sectores, que constituyen el núcleo del 5% de la votación de Iza, no necesariamente votaran por ella. Si es que no ven concreciones se inclinarán a pensar que manipula o que quiere pescar a río revuelto. Varios sectores del feminismo y de los grupos LGBTI ya se reafirmaron por el nulo, cuando la candidata González al declarar su oposición al cambio de sexo en niños desacreditó a estos colectivos gratuitamente, pues jamás estos se mostraron favorables a esa situación.
La pelota está de nuevo en la cancha de Luisa González y no toma la iniciativa, no plantea una propuesta directa o invita a discutir programas. No trasciende la ambigüedad, no va más allá de ese tik tok en el que, vestida con poncho rojo, con fondo de paisaje andino dijo que es rico comer fritada.
Todavía restan varios días, pero el tiempo es determinante para qué mucho o poco de ese 5% que obtuvo iza se endose a Luisa González. Los votos no son endosables y ante nuevos errores pueden ir de nuevo, tercos, al nulo. Veamos qué hace Luisa con la pelota ahora que está en su cancha, en términos de respuestas políticas concretas que conduzcan a una estrategia quizás de amplio cogobierno.
El candidato presidente ha cometido más errores que Luisa en su tarea de ganar votos, pero no se sabe quien se hará con el porcentaje que necesita, para reelegirse o para que la revolución ciudadana no quede otra vez como vice campeona en la final electoral del 13 de abril.
