“Y si vas a la derecha y cambias hacia la izquierda: ¡Adelante!
Es mejor que estarse quieto, es mejor que ser un vigilante.” (Charly García)
Luiz Inácio Lula da Silva, nacido en Granhuns (Pernambuco), próximo a cumplir ochenta y un años, obrero sindicalista y actual presidente de Brasil, acaba de lograr una victoria política épica, al aumentar más de diez millones de votos en tres semanas y superar en el balotaje por cuatro millones y medio de sufragantes al candidato de extrema derecha Flávio Bolsonaro. Dos días antes de la segunda vuelta, el diario El País de España, ubicaba al ultraderechista primero en casi todas las encuestas y con una probabilidad del setenta por ciento para ganar la presidencia. En Brasil, las encuestas favorecían nueve a uno a Bolsonaro. ¿Qué pasó en estos veintiún días, desde que perdió Lula la primera vuelta 47 a 45% con el senador de derechas? Simplemente apareció la fuerza volcánica de Doña Lindu, la madre de Lula, que le enseñó a no rendirse jamás.
El recuerdo de Doña Lindu, la madre analfabeta y sabia de Lulinha, dejó una impronta profunda en su hijo para que continúe luchando pese a todas las adversidades. Y nuevamente renació el espíritu indómito del obrero que a los diecisiete años perdió el meñique izquierdo en un accidente laboral en la madrugada, porque si no se trabajaba, no se comía. Sesenta y tres años después de ese momento trágico, el espíritu rebelde de Lula estalló en el segundo debate presidencial, para enfrentar una burla cobarde de Flávio Bolsonaro, quien lo llamó “nueve dedos”. Lula dijo: “No puedo aceptar esta injuria de un miliciano que no sabe lo que es el trabajo duro y en condiciones de explotación, este momento yo estoy representando a millones de trabajadores que han sido maltratados laboralmente”. El “golpe bajo” de Bolsonaro fue enfrentado con lucidez y valentía por Lulinha quien obligó a su adversario a disculparse. Allí se dio una derrota simbólica del miliciano en un momento clave de la campaña porque la gente más humilde y confundida vio con claridad la decadencia ética de Bolsonaro.
La campaña de la segunda vuelta de Lula fue planificada y pensada con mucha finura y convicción. Después de perder en la primera vuelta, Lula prohibió las apuestas digitales, redujo la jornada laboral a cuarenta horas semanales sin pérdida de salario, fue a la ONU a defender a Palestina y a Cuba, le dijo a Trump que Brasil no iba a ser parte del patio trasero de Estados Unidos, se sacó una foto con Mamdani y doblegó a Meta porque mostró claramente la injerencia de Zuckerberg en las elecciones.
Lula defendió la soberanía de la octava potencia económica en el mundo, recordándole al pueblo brasileño el boicot arancelario de Trump y la injerencia política de las plataformas como Facebook e Instagram. Para ello disputó el espacio digital creando un ejército de comunidades en línea, con más de diez millones de personas que interactuaron a través de un canal de WhatsApp liderado por el diputado André Janones. Desde allí se dieron instrucciones de campaña diaria, se difundieron Memes, audios, argumentos para debatir en las calles y entusiasmar a la gente que no fue a votar. Un dato no menor, es que Lula utilizó por primera vez un celular para hacer transmisiones en línea, una de ellas alcanzó veinte y cuatro millones de visualizaciones.
Todo este resurgir del progresismo en Brasil fue acompañado por una movilización social permanente en plazas, parques y avenidas de Brasil. Al mismo tiempo, destacados artistas, y deportistas de todo el mundo apoyaron decididamente a Lula: Paul McCartney, Roger Waters, Caetano Veloso, Madonna, Jorge Drexler, Leonardo DiCaprio, Javier Bardem, Mark Ruffalo, Gael García Bernal, Julie Delpy, Xuxa, Juninho Pernambucano y Raphinha.
El mensaje fundamental durante estas últimas tres semanas de campaña de Lula fue afirmar que el P.T no enfrentaba a la derecha sino al fascismo. En definitiva, Lula luchaba contra una pléyade de corporaciones hambrientas de minerales, petróleo y selva amazónica. Vale la pena recordar que Brasil posee el 60% de selva amazónica, tiene las segundas reservas mundiales de tierras raras y es el segundo proveedor de petróleo de China.
La soberanía de Brasil fue la piedra angular en el discurso de Lula quien fue atacado por Trump, META, Netanyahu, Mossad, CIA, Milei, evangelismo neopentecostalista (teología de la prosperidad), granjas de bots, Elon Musk y los magnates de la IA. En su discurso de celebración de su victoria dijo que regulará las plataformas digitales y “que un crimen en el mundo digital debe ser tratado como un crimen en el mundo real”.
Los aciertos en la campaña comunicacional tuvieron un soporte material: los avances en política económica, laboral, educativa y ecológica. En Brasil la deforestación cayó en un 41% en el último año y a más del 71% desde 2022; el PIB creció a un ritmo del 3% mientras que el salario real aumentó en 15%. Más de treinta y cinco millones de brasileños salieron de la pobreza en los tres períodos del presidente del Partido de los Trabajadores.
Flávio Bolsonaro recibió el apoyo de Trump y de las principales corporaciones mundiales, además el neopentecostalismo ha sido su alfil en la batalla cultural contra la izquierda brasileña. El neopentecostalismo, es un tipo de evangelismo cuyo eje es la prosperidad económica llevada al punto de que los principales pastores de estas iglesias son millonarios. Esta religión es una forma de capitalizar a dios y de darle un sentido espiritual al mundo competitivo del neoliberalismo económico. Sin embargo, no fue suficiente la exorcización de los males creados por la izquierda porque al final se impuso Lula. Hoy, Flávio Bolsonaro a huido de Brasil para refugiarse en Estados Unidos. En definitiva, allí el dios del dinero es más confiable.
En Ecuador, las cosas no cambian. El lunes y martes, aviones y helicópteros sobrevolaron Quito intentando dar un mensaje del poder militar del gobierno. Lo real es que hasta esta fecha se registran 7500 asesinatos a nivel nacional, a este ritmo terminaremos el 2026 con 9000 muertes violentas. Mientras las políticas sociales se reduzcan al clientelismo y a proyectos insulsos, aumentarán los abismos económicos y el ethos de la inseguridad ciudadana seguirá intacto en nuestra democracia de hacienda. Parabéns Lula, el pueblo ecuatoriano ha recibido una hermosa e inolvidable lección de soberanía y democracia.
