martes, abril 7, 2026
Ideas
Jean Cano

Jean Cano

Periodista de investigación.

En la era de los pusilánimes

En la era de los pusilánimes ganan los narcos, los temidos Lobos, Los Tiguerones, los carteles mexicanos y colombianos. Ganan los corrompidos, los partidos del crimen organizado, del narco y la minería ilegal. Ganan los mediocres. Pero, pierde el país, la ciudadanía, nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía. Pierde el trabajo.

Con falta de valor. Miedoso. Cobarde. Timorato. En momentos comprometedores no toma postura. Es un pusilánime. Y de esos hay muchos, se han multiplicado. Así es la era en la que vivimos ahora mismo en el Ecuador. Así es la gran mayoría.

A esos opinadores, que antes lideraban hasta tendencias, se les acabaron los megas hasta para el wasap, el tuiter, o X. A otros que por oficio o algún tipo de obligación deben decir algo… ven todo bueno, nada es blanco o negro, bueno o malo, correcto o incorrecto. Todo es gris, mas o menos, ni muy brillante, ni muy oscuro. Ni chicha ni limonada, se decía antes.

Luego del crimen de Fernando Villavicencio, hace casi 11 meses, se instaló la autocensura, pero esta ha mutado y ha creado un ejército de pusilánimes, que se han acomodado al ‘mejor no decir nada’.
A eso, se suma el dominio de los supuestos ‘pragmáticos’ que nos está llevando a un estado permanente de dirigentes y opinadores pusilánimes.

Esto tiene un riesgo grande, señoras y señores. Es que Ecuador atraviesa una auténtica y única época de transición, así no lo acepten o no quieran verlo. Lo hace para ir a un lado o al otro, a salir de los asuntos más espinosos, como el narcotráfico y la corrupción, o seguir hundiéndose en el fango. Pero lo hace.

Primero porque tenemos un Gobierno y Asamblea de paso, de los que, por cierto, esperábamos soluciones, no la bronca y las amenazas. Y vienen otros en 2025.

Lo segundo, es que vivimos, aunque no lo sintamos, en un tiempo de cambio de autoridades en absolutamente todas las funciones del Estado, hasta mitad del 2025. Y las mafias y las castas, las criminales y las políticas, están al acecho. Por eso es que tenemos tantos líos en escoger a las máximas autoridades para todas las funciones.

Demoras, acciones de protección, denuncias falsas, ánimos eternizadores. Todo para cambiar o quedarse en el cargo un tiempito más.

En esta era de los pusilánimes, que espero acabe pronto, vivimos la banalización de la política, la falta de ideologías, la degradación de la autoridad, la falta de amor por nuestra tierra, nuestra bandera.

Tenemos autoridades poco escrupulosas, boquisueltas y arrogantes. Y estas, a su vez, tienen serviles que les hacen coro a cambio de pocas monedas o inconfesables privilegios. 

En la era de los pusilánimes ganan los narcos, los temidos Lobos, Los Tiguerones, los carteles mexicanos y colombianos. Ganan los corrompidos, los partidos del crimen organizado, del narco y la minería ilegal. Ganan los mediocres. Pero, pierde el país, la ciudadanía, nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía. Pierde el trabajo.

Para terminar la era de los pusilánimes se requiere de ecuatorianos valientes, o locos. Uno de esos que anunciaba a los cuatro vientos que iba a poner a militares en los puertos, a combatir todas las mafias, que le decía a Fito que no le tenía miedo. Que se paraba en una tarima en Esmeraldas a agradecer el apoyo y prometía una ofensiva para ganar a las mafias. 

Para terminar con los pusilánimes necesitamos alguien que, definitivamente, busque la mejor forma de generar más empleo para la gente desde lo privado, no desde lo público.

Que sueñe y viva para conseguir un Ecuador mejor. Un loco.

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