Sorprende que, en solo 21 meses de funciones como presidente de la república, Daniel Noboa ha estado ausente del Ecuador 116 días y hasta la presente no puede decirse que haya resultados concretos de esos desplazamientos. Entre los países que más ha visitado están los Estados Unidos, así como varios países de Europa y del Asia.
Hasta la presente, a pesar de la excesiva movilización hacia el exterior no hay resultados concretos. Tiene una consistente relación con los Estados Unidos, dada su afinidad ideológica-política con el presidente Trump, pero esa cercanía no ha dado resultados tangibles, salvo el anuncio del secretario de Estado Marcos Rubio, quien visitó Ecuador los primeros días de septiembre, donde expresó que proporcionaría al Ecuador un poco más allá de 20 millones de dólares para la seguridad. En realidad, se trata de una cantidad escasa, por decirlo menos, para hacer frente al narcotráfico que sale del Ecuador. Téngase presente que estas bandas de narcotraficantes manejan recursos de cientos y miles de millones de dólares.
Y aquí una observación indispensable: EE.UU. debería hacer mayores esfuerzos para controlar la distribución de la droga que llega, no solamente de América Latina, sino de otros países del mundo. Al narcotráfico no se lo combate solamente en los lugares donde se produce, sino en los lugares donde se consume. Y Estados Unidos es el mayor consumidor de droga en el mundo.
Otro factor es el control de los recursos que se obtienen del narcotráfico en EE.UU. y que inevitablemente se vinculan con el sistema financiero estadounidense. EE.UU., como país receptor y consumidor de la droga, debe hacer mayores esfuerzos para controlar con severidad el consumo de narcóticos en su territorio.
No se percibe una articulación clara entre los viajes realizados por el presidente Noboa y las necesidades internas del país. Por ejemplo, los doce viajes a Estados Unidos se han centrado casi exclusivamente en la cooperación para la lucha contra el narcotráfico, dejando de lado otros temas de gran interés para el Ecuador, como la migración. A esto se suma que el acuerdo de libre comercio con China, firmado en mayo de 2023, limita la posibilidad de ampliar la vinculación comercial con Washington, lo que exige una estrategia más equilibrada.
Los viajes a Europa han tenido el mismo eje de interés: la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, ahí sí hay una apertura con el Acuerdo Comercial Multipartes con la Unión Europea. Donde el Ecuador es parte a partir de su firma el 11 de noviembre de 2023 y cuyos beneficios se perciben claramente. A diferencia de EEUU, las visitas del presidente se redujeron a dos giras y una visita a España e Italia en medio de la visita a China.
Conviene, eso sí, fortalecer la aproximación a países del Asía, en particular con Japón que visito una sola vez en el último viaje y sobre todo con China que también visito una vez. Cabe mencionar que China es el país con el cual Ecuador tiene un acuerdo de libre comercio, que ha permitido importantes beneficios recíprocos en cuanto a la exportación de productos ecuatorianos como el camarón y el banano. En concordancia, la importación China de productos manufacturados, como vehículos y aparatos con importante carga tecnológica se ha intensificado. De esta relación ambos países se han visto beneficiados.
A escala regional, llama la atención que Noboa no haya tenido una mayor aproximación con los vecinos y con el resto de países de la región limitando sus visitas a comparación de otras regiones. Es así que ha tenido una visita al Perú en junio de 2024 para un gabinete binacional, como en agosto de este año una visita a Brasil en el marco de una Reunión Bilateral con Lula Da Silva, una visita a Yamandú Orsi presidente del Uruguay y una reunión bilateral en Argentina con Javier Milei. Si el propósito es luchar contra el narcotráfico, resulta imperativo mantener estrechas relaciones sobre todo con Colombia y Perú, principales países productores de cocaína, que utilizan los canales y puertos del Ecuador para llegar a la costa oeste de EEUU. Ahora ya no solamente se sale por el Pacífico, sino por Manaos y de Brasil a Europa. Este hecho obliga a que haya una mayor aproximación y cooperación con países de la región.
En suma, tantos viajes al exterior y tantos días fuera del país, no creo que justifiquen costos tan elevados como estos desplazamientos.
Ahora es responsabilidad del Ecuador hacer un seguimiento de los acuerdos alcanzados en tan numerosas visitas para hacer un balance y evaluar el beneficio de dichos viajes. Yo, personalmente, soy escéptico de que una política agresiva y numerosa de desplazamientos internacionales produzca un beneficio claro y pragmático.
