sábado, mayo 9, 2026

2017: apuntes para una agenda política de la izquierda

En este ensayo de coyuntura, tres expertos sostienen que la participación electoral de la izquierda en el 2017, debe combinarse con la continuación de acciones de movilización y resistencia por parte del movimiento social, defendiendo su autonomía frente a los intentos de utilización de la derecha y el correísmo. Es decir levantando una lucha y una agenda de reivindicación propia.

Por: Francisco Muñoz, Mario Unda y Carlos Michelena

En este análisis es necesario identificar las tácticas que se han formulado y debaten al interior de las izquierdas y el campo popular. Y que se refieren principalmente a la forma de participar en las circunstancias electorales de 2017, donde se observa una que busca la unidad más amplia con sectores de derecha, otra que anuncia un acuerdo político social de izquierda-centro izquierda, expresado en la conformación del Acuerdo Nacional por el Cambio y, finalmente, en tercer lugar, aquellas posiciones que  sostienen la necesidad de la abstención electoral.

En la perspectiva mencionada cabe primeramente destacar y considerar las expresiones de sectores de izquierda en torno a su dimensión estratégica.

Desde una línea renovadora de las izquierdas de nuestro país se requiere definir la importancia vital, de carácter histórico, del impulso desde abajo de un proceso de resistencia y movilización. Teniendo como premisa fundamental el anticapitalismo se demanda recuperar, en consecuencia, la cultura contra hegemónica, así como la fuerza y organización social, en pos de la emancipación de la sociedad. Que construya y sostenga  su desarrollo en sus propias fuerzas. Posición que conduce también a cuestionar aquellas concepciones estatistas de la vieja ortodoxia estalinista de la corriente marxista. Y colocar como aspecto principal y decisivo la necesidad de cambiar, primeramente y de manera fundamental la sociedad, su hegemonía o dirección ideológica cultural -como diría Gramsci- para desde ese poder constituido desde abajo cambiar el Estado.

Teniendo como premisa fundamental el anticapitalismo se demanda recuperar, en consecuencia, la cultura contra hegemónica, así como  la fuerza y organización social, en pos de la emancipación de la sociedad.

Este punto de vista y orientación práctica es una de las principales críticas que se perfilan en la región respecto a aquellos países llamados “progresistas” que limitaron el proceso  de construcción de una voluntad colectiva popular nacional. Es decir, que actuaron limitadamente para al cambio de la sociedad. Pusieron el acento en el Estado (en forma estatista) y dejaron acumularse condiciones sociales y políticas adversas que han influido en sus retrocesos y fracasos, y en la reacción conservadora o derechista en el continente, en el contexto de una ofensiva en el cambio geopolítico en la región.

Se reconoce, por otra parte, en estas renovadas posiciones de izquierda el reflejo de procesos, tradiciones y costumbres como culturas ancestrales. Así como historia de grupos, acciones e iniciativas. Donde se precisa recordar aquella que se dio en el pueblo indio, hace algunas décadas, particularmente en Chimborazo, por parte de la pastoral del obispo Proaño, quien puso énfasis en la pedagogía de la liberación y el cambio de sentido común, dando lugar al surgimiento, en los años setenta del siglo pasado, del importante movimiento indígena Ecuarunari. Como de formas políticas alternativas al tradicional comportamiento de las izquierdas.

Luego de la restringida expresión electoral de la izquierda en el 2013 y los límites examinados, algunos sectores de esta tendencia advierten la necesidad de forjar un cambio práctico, ideológico y político en esta perspectiva estratégica. Se observa la presencia de distintos grupos, sectores y colectivos inclinados a la acción movilizadora y de resistencia; que representan en la actualidad, aunque germinalmente, una de las posiciones más fidedignas e interesantes de izquierda. Su posibilidad se ha orientado a generar procesos de recuperación cultural de los sectores subalternos en respuesta a la re-colonización hegemónica dominante. Es, sin duda, una reserva moral que en momentos de vacío constituye un acumulado para superar los límites y falencias de la tendencia.

Actividades y desarrollo ideológico cultural mencionado que se manifiesta en la actualidad sobre todo en las zonas de resistencia que se han configurado especialmente en los proyectos de explotación minera. Así como en el campo y en las ciudades. Conducta que se privilegia en la coyuntura que vivimos en el contexto del  controvertido ciclo histórico de la región, el mismo que se debate en una abierta lucha política a raíz de algunos reveses de los gobiernos llamados progresistas. Contexto que influirá en el recambio del gobierno de Correa y Alianza País en las próximas elecciones de 2017. 

Estas reflexiones nos ubican en una perspectiva estratégica, la misma que requiere recuperar, recrear el movimiento social y la izquierda, que ha sufrido en el Ecuador  los embates ideológicos, sociales, simbólicos y políticos de estos años de correísmo.

Estas reflexiones nos ubican en una perspectiva estratégica, la misma que requiere recuperar, recrear el movimiento social y la izquierda, que ha sufrido en el Ecuador los embates ideológicos, sociales, simbólicos y políticos de estos años de correísmo. Posicionamiento que además demanda del despliegue de actividades ideológicas para avanzar a desarrollar el cambio cultural, es decir, el cambio de “sentido común”. En esta línea se requiere superar las concepciones ortodoxas estatistas del marxismo y el pensamiento liberal neo institucionalista. Será este desarrollo teórico/ideológico y cultural un punto de apoyo de la renovada organización social estratégica en este futuro inmediato. Ser radical, es ir a la raíz y convenir en un cambio de dimensión histórica desde la sociedad y de carácter anticapitalista.

Posicionamiento de izquierda que en la coyuntura debe expresarse en el marco de la participación electoral concretada en el proceso de unidad del Acuerdo Nacional por el Cambio. El mismo que debe tener como función y objetivo apuntar a la principal misión de construir la contra hegemonía. Pero, a su vez, entender que se demanda de alianzas y acuerdos electorales. Estas posiciones de izquierda consideran, por otra parte, que una situación de aislamiento o de abstención electoral en el evento de 2017, es un error.

Acuerdos que deben, así mismo, abrir renovadas condiciones para la lucha. Agrupando y reconociendo la diversidad social y popular del Ecuador. Participación electoral que debería orientarse a promover el fortalecimiento de los movimientos sociales y la izquierda, como a la creación de condiciones políticas institucionales para transitar en la organización, movilización, resistencia y desarrollo desde abajo. En esta perspectiva la izquierda  debe identificar, en medio del impulso de la unidad del Acuerdo Nacional, su posición e iniciativas que potencien y desarrollen el desempeño electoral y la presencia pos electoral en la perspectiva de fortalecimiento y renovación de las izquierdas. Un inevitable aislamiento de la izquierda expresaría un límite de correlación de fuerzas y de capacidad de conducción. Posiciones de un viejo dogmatismo que se manifiesta, aunque minoritariamente, en esta perspectiva abstencionista confunde la estrategia y acción política  con una forma de lucha. Es un error de base que lleva a mantener posiciones abstencionistas o aislacionistas de las izquierdas, en momentos en que se requieren coincidencias amplias.

En momentos en que a nivel regional se reflexiona sobre la acción de las izquierdas y se formula la aplicación flexible y combinada de diversas formas de lucha. Una de ellas, sin ser la principal, es la electoral.

Táctica organizativa y de unidad social y política para la participación electoral de 2017 que debe diferenciarse de las restauraciones conservadoras del correísmo y de la derecha tradicional. Es decir, de las fuerzas retrógradas que aspiran a dirigir el Ecuador. Acuerdo electoral que ha convocado a algunas de las agrupaciones de centro en pos de una convergencia del centro a la izquierda. Singular característica de la realidad ecuatoriana que tiene en esta política la clave para el recambio del correísmo. Y, en esa medida, pondrá fin a esta etapa histórica que se ha vivido desde el 2006 abriendo una perspectiva de logros importantes para la izquierda en la representación asamblearia. Acuerdo que incluya las posiciones, los actores y las organizaciones, y se convierta en un marco de apoyo y fortalecimiento de todos aquellos procesos que se emprenden y desarrollan, desde abajo, para conducir el cambio de los sectores subalternos en perspectiva contra hegemónica.

La perspectiva política

En conclusión, esta participación electoral en el 2017, debe combinarse entonces con la continuación de acciones de movilización y resistencia por parte del movimiento social. Defendiendo su autonomía frente a los intentos de utilización de la derecha y el correísmo. Es decir levantando una lucha y una agenda de reivindicación propia. Que la diferencie y separe del pacto o unidad del bloque dominante que busca hacer recaer el peso de la  crisis económica en los trabajadores y los sectores populares y medios.

Esta posición hará que se proyecte simultáneamente una acción movilizadora y un desempeño electoral. Como se dio en el año 2006 cuando el movimiento social se manifestó en oposición a la firma del tratado de libre comercio con EE.UU.

La izquierda y los movimientos sociales han obligado al correísmo a dar un paso atrás y en esa medida deponer la participación de Rafael Correa como candidato en el año 2017. Se trata ahora de superar este momento. Ir más allá. Haciendo posible el recambio del régimen de Correa como resultado de esta mencionada alianza que emprenda en las reformas y rupturas, para superar la etapa que se ha vivido y avanzar en el proceso de transición hacia la construcción contra hegemónica planteada por algunos sectores, como misión principal, de la izquierda ecuatoriana.

La izquierda y los movimientos sociales han  obligado al correísmo a dar un  paso atrás y en esa medida deponer la participación de Rafael Correa como candidato en el año 2017. Se trata ahora de superar este momento. Ir más allá.

En este sentido, los aspectos institucional y legal-electoral se constituyen en un punto de apoyo. Las nuevas condiciones de la región ponen de manifiesto esta situación, teniendo en cuenta, principalmente, el cambio geopolítico y la ofensiva derechista en el continente. Como se puede observar en los casos de Venezuela, Argentina, Bolivia, Brasil; donde se asiste a una crisis política, resultado especialmente de la crisis capitalista que se da en la región, como secuela de la que se expresó en el año 2008 en Europa. La misma que nos coloca frente a una ofensiva denodada del capital financiero, enmascarado en el neoliberalismo, como ha sucedido y sucede dramáticamente en Europa. De tal manera que la lucha de clases en la región  pone por delante estrategias y acciones organizadas desde la derecha para reinstalar el neoliberalismo, así como de la respuesta de las izquierdas, enfrentadas y dispuestas, por otro lado, a recuperar posiciones, aglutinar (representar) los cambios “moleculares” dados en esta fase de modernización, y situar las condiciones del tránsito hoy, como condición de una nueva situación. En esta perspectiva de transición “hay que saber distinguir –como dice Gramsci- entre las luchas de posición y las luchas de movimiento”.

En efecto, para Gramsci la guerra de posición es  aquella que hace referencia a la política de los subalternos que conquista  espacios que se alcanzan al interior del orden burgués, en una situación de tránsito, en la disputa por la hegemonía. Es la estrategia necesaria para las sociedades que han desarrollado una sociedad civil fuerte a la par del Estado. Las funciones que cumple la sociedad civil –según el mencionado autor- de manera integral y complementaria al Estado son vitales, en tanto protegen ideológica y culturalmente el dominio político de los peligros que lo acechan. “…una estructura muy compleja y resistente a las irrupciones catastróficas (…) las superestructuras de la sociedad civil son como el sistema de trincheras de la guerra moderna (…). Se trata por consiguiente de estudiar con «profundidad» cuáles son los elementos de la sociedad civil que corresponden a los sistemas de defensa en la guerra de posición” (Gramsci, 2010). Por lo tanto, esas trincheras o posiciones son las instancias de la sociedad civil donde se produce el sentido común y las relaciones sociales que sostienen el orden dominante. La tarea en consecuencia consiste en identificar cuáles son esas trincheras que posibilitan la lucha política efectiva. Cuáles son esos lugares privilegiados donde poder transformar las estructuras de dominación de la burguesía para emprender en el tránsito posible y necesario: medios de comunicación, organización popular autónoma, lugares de producción teórica, etc., los mismos que permitan entonces avanzar en el cambio ideológico cultural de la sociedad, la organización subalterna y el cambio hegemónico.

En esta línea de construcción de una perspectiva estratégica no se puede argüir que hay incapacidad para enfrentar el proceso desde abajo. Es necesario más bien considerar en el caso ecuatoriano, que en los últimos años, se ha dado un conjunto de cambios moleculares, efecto de la modernización capitalista, donde se manifiestan situaciones y procesos nuevos en los sectores sociales como el indígena, los trabajadores y su movimiento social. Gestándose cambios en las relaciones sociales y simbólicas, en definitiva, en la mutación del sentido común. También se observan cambios en el campo de la organización sindical de los trabajadores principalmente urbanos. Y la novedad del aparecimiento de organizaciones sociales autónomas, como el despliegue de una respuesta político-barrial en las principales ciudades.

Hay entonces una transformación morfológica del movimiento popular, en su proceso de recuperación y configuración, la misma que se enmarca en la perspectiva de la creación de una voluntad colectiva nacional popular. Donde se advierten falencias organizativas-pedagógicas y de definición hegemónica del campo social y popular. Tarea del próximo periodo que se avecina será superarlas. Adicionalmente se requiere considerar el cambio en la configuración y crecimiento de algunos estratos de los sectores medios. Importantes aliados del campo popular. No saber atender a esta nueva situación, especialmente en las elecciones que se avecinan, puede mostrar la falta de sensibilidad y una percepción limitada de la realidad, que hace recordar a un viejo dogmatismo tradicional y esterilizante de las izquierdas, que en el pasado generaron parálisis en su acción. Cuestión que también nos remite al hecho de la constitución de una forma partidaria, establecida institucionalmente, que limita gravemente el derecho a la participación política y que debe ser superada.

Francisco Muñoz, Mario Unda y Carlos Michelena

Más Historias

Más historias