“Yo solo tengo 17 años, yo no estoy estudiando ahorita porque yo sinceramente me voy del país por cuestión de mi futuro, pero yo realmente no me quiero ir de Venezuela; este es mi país, yo nací aquí y estoy luchando por él”. Esto había dicho Neomar Lander, la más reciente víctima de las protestas en el país caribeño, en un vídeo. Las fotos lo muestran con una gorra con el tricolor venezolano, que usaba frecuentemente, mientras se sumaba a las manifestaciones que casi todos los días sacuden las ciudades de Venezuela.

Neomar Lander en luna protesta en la autopista Francisco Fajardo en Caracas, fue fotografiado por Isaac Pinza el pasado 3 de mayo.
La semana pasada, el muchacho, que, como miles de jóvenes venezolanos, en su mayoría hombres, protestaba en el municipio Chacao, en el Estado Miranda, fue alcanzado en el pecho por un objeto contundente. El golpe -o la explosión según el Gobierno- le produjo la muerte. Cayó sobre el pavimento de la avenida Libertador.
La semana pasada, el muchacho, que, como miles de jóvenes venezolanos, en su mayoría hombres, protestaba en el municipio Chacao, en el Estado Miranda, fue alcanzado en el pecho por un objeto contundente. El golpe -o la explosión según el Gobierno- le produjo la muerte.
A su entierro concurrieron cientos de personas, que llevaron el cuerpo del joven desde el cementerio Jardines del Cercado hasta la plaza Bolívar de Guarenas. Sus amigos, según publicaron medios venezolanos, recordaban que siempre estaba en primera fila en las protestas, protegido la cabeza con un casco y la cara con una máscara, y que prefería enfrentar a la policía desde la vanguardia.
«Mi hermano antes de salir me dijo que luchara por él y por Venezuela y aquí estoy (…) Me da mucho dolor. Yo lo vi sin el vidrio. Tocarlo y que no me dijera nada me partió el corazón», dijo su hermana, durante el funeral, en el que sus amigos y vecinos gritaron consignas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
La caída del chico ha provocado una nueva polémica entre el Gobierno bolivariano y la oposición. Algunos testigos afirman que fue alcanzado por un proyectil de gas lacrimógeno disparado por la policía. Pero el vicepresidente, Tareck El Aissami, dijo que su muerte se debió a la manipulación de un artefacto explosivo casero. «La investigación corrobora la explosión de un mortero de fabricación casera», sostuvo.
El vicepresidente agregó que «la hipótesis de una bomba lacrimógena es falsa porque nunca hubo línea directa entre Neomar y la Guardia nacional Bolivariana».

Amigos, vecinos y familiares, con banderas de Venezuela, acompañaron al funeral del joven caído en las protestas.
La versión oficial fue ratificada por el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, quien reveló que la autopsia mostró que el cadáver «presentó fracturas de costillas 4ta y 5ta, explosión del pulmón izquierdo con derrame hemorrágico interno, quemadura de antebrazo por un explosivo de fabricación artesanal».
La trágica muerte del muchacho fue comentada por el seleccionador de fútbol venezolano, Rafael Dudamel, quien dijo: «Hoy la alegría no las ha dado un chico de 17 años y ayer murió uno de 17 años. Presidente, paremos ya las armas, que esos chicos que salen a la calle lo único que quieren es una Venezuela mejor».
Según la fiscalía general, 67 personas han muerto de forma violenta durante la ola de manifestaciones antigubernamentales que comenzó el 1º de abril, mientras el Ministerio de Comunicación de Venezuela eleva la cifra a 80.
Pero para el presidente venezolano, Nicolás Maduro, los opositores «han captado niños y jóvenes» que entrenan «para el uso de armas caseras, para la violencia» en las protestas.
El chico que quería llegar a la NBA
Otro joven muerto recientemente es el del jugador de básquet de 20 años, Juan Pablo Pernalete. Según la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, funcionaria que con frecuencia contradice las versiones oficiales, el joven murió por el impacto de una bomba de gas lacrimógeno lanzada por la Guardia Nacional y no por un disparo con una pistola de perno de la oposición, tal como dijeron la canciller Delcy Rodríguez y el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas.

Juan Pablo Pernalete medía 1,86 metros y era aficionado al básquet.
Diosdado Cabello, el hombre fuerte del Gobierno de Maduro, no dudó en calificar a la fiscal como «traidora», por poner en duda las versiones policiales.
«Quiero jugar en la NBA, quiero tener éxito y hacerme multimillonario; quiero ser el mejor jugador de todo el mundo», «quiero ser alto, quiero crecer 1,96; quiero llegar a conocer bien a Dios; quiero para mis amigos, y sobre todo para mi familia, mucha salud». Estos eran algunos de los propósitos que Juan Pablo Pernalate, de 20 años, había escrito en una lista que su madre aún conserva en su cuarto, en Caracas.
Entre sus pertenencias se pueden ver medallas de los torneos de básquetbol y había ganado una beca para jugar en la Universidad Metropolitana (Unimet) de Caracas, en donde estudiaba contabilidad.

En el funeral de Pernalete, un joven de clase media, estuvieron presentes varios de sus compañeros de universidad.
Entre sus pertenencias se pueden ver medallas de los torneos de básquetbol y había ganado una beca para jugar en la Universidad Metropolitana (Unimet) de Caracas, en donde estudiaba contabilidad.
«Le rogué que no fuera, le dije que la policía reprime a los manifestantes, pero dijo que quería que su voz se escuchara y luchar por sus sueños», dice la madre del joven, caído también durante una protesta.
Aunque la muerte de Pernalete ocurrió en abril, aún no hay indicios de quiénes son los responsables de su muerte.
Contra viento y marea
Mientras tanto, el Gobierno de Maduro continúa en su empeño de convocar una constituyente. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) rechazó el pedido de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, para frenar la iniciativa del gobierno que busca establecer desde el 30 de julio una nueva Asamblea Constituyente.
“Por inepta acumulación de pretensiones, la Sala Electoral del TSJ declara inadmisible recurso ejercido por Luisa Ortega Díaz”, informó el máximo organismo del Poder Judicial de Venezuela.
La fiscal ha presentado también un nuevo recurso ante el Tribunal que busca impugnar a 13 de sus 32 magistrados bajo el argumento de que su nombramiento ocurrió de manera irregular.
La fiscal, quien se alejó del chavismo, denunció amenazas en su contra: “Quisiera hacer responsables a las autoridades del Estado venezolano, especialmente el Ejecutivo, de lo que le pueda pasar a mi familia. No es posible que mi familia sea objeto de amenazas”, dijo recientemente.
Mientras tanto, la oposición analiza “medidas contundentes” entre las que se baraja una “gran huelga nacional”, aseguró el primer vicepresidente de la Asamblea Legislativa, Freddy Guevara.
