Mientras, por un lado, el correísmo está buscando nuevamente el favor popular en las elecciones seccionales de noviembre; por el otro lado, una familia está librando una batalla legal sin precedentes en el Ecuador, donde otros de los alfiles correístas están en la mira.
Las hijas de Fernando Villavicencio, Amanda y Tamia, están enfrentando a una de las estructuras más corruptas y criminales del país. Una que junta al poder político con el lado oscuro del narcotráfico. Entre esas partes asesinaron a Fernando Villavicencio, según las investigaciones de la Fiscalía.
El informe de los agentes de la Policía, que tiene más de 1.126 páginas, establece una cadena de mando en la que están involucrados supuestos empresarios, incluso son procesados por otros delitos contra el Estado. También involucra a políticos, uno que llegó a ser exministro, asambleístas y expresidentes de la Asamblea. Sobre uno de ellos se ha tejido un mito acerca de que era el hombre más peligroso del Ecuador, por todas sus conexiones, que se confirmará o se desmentirá. Él ya está preso en Ecuador: José Serrano.
En la trama también está el narcotráficante Leonardo Norero, quien quiso hacer un gran cartel en el Ecuador Además, Los Lobos y sus cabecillas. Su tridente principal está involucrado, en este caso, Pipo, Lobo Menor y Gordo Luis. Obviamente, también los condenados en el caso de los autores materiales: los sicarios de dos grupos delincuenciales que tienen conexión con los narcotraficantes de Colombia.
Que por un lado el correísmo está buscando nuevamente el favor popular en las alcaldías y en las prefecturas a través de un vehículo electoral distinto y, por el otro, sus figuras están siendo procesadas por el asesinato de Fernando Villavicencio, nos tiene que decir algo a los ciudadanos y a las autoridades también.
El gobierno nacional debe analizar las conexiones que ha tenido toda esa cúpula política y criminal con las Fuerzas Armadas y, en especial, con la Policía y la Fiscalía.
Hay agentes de inteligencia que conocen perfectamente bien la estructura que utilizaba uno de los procesados.
Hay nombres, hay ubicaciones y hay oficiales que se han enriquecido ilícitamente. Adentro, saben perfectamente cuál es el patrimonio de esos sujetos y dónde están los bienes, sus haciendas. Es ahí a donde debe apuntar el gobierno para neutralizar toda esa temida red que va más alla de la exSenain, cuyos cuadros incluso siguen en oficinas en este Gobierno porque se han camuflado muy bien.
Los detalles del caso Magnicidio FV pueden ayudar a realizar una limpieza en la Fuerza Pública, que ha demorado demasiado.
Fernando Villavicencio y el país merecen un cambio en esas instituciones.
