domingo, abril 26, 2026

No estamos todas, nos falta Abigail

Este texto no tiene la intención de relatar los pormenores de un caso que aún está en desarrollo, sino que busca brindar un acercamiento, al menos breve, al sentir de esa comunidad académica de la que Abigail fue parte y que hoy llora su pérdida.

Por: María Teresa Galarza

Su nombre era Abigail Supliguicha, tenía 19 años y era oriunda de la provincia de Orellana. Se mudó a Cuenca para cumplir su sueño de ser maestra.

Abigail estudiaba en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Cuenca. Cuando desapareció, cursaba el tercer ciclo de la Carrera de Educación Básica.

Así comienza otra historia de terror, involuntariamente protagonizada, en el Ecuador, como en muchos países de Latinoamérica y del mundo, por una mujer joven.

Desde el 8 de octubre del 2023, su familia, amistades, compañeros, compañeras, docentes y autoridades de la Universidad de Cuenca empezaron a buscar a Abigail, ejecutando acciones colectivas, plantones, marchas, entre otros mecanismos para posicionar el caso ante la opinión pública, involucrar a la comunidad y presionar a las autoridades policiales y de justicia para que la encuentren… viva, porque vivas nos queremos.

El 19 de octubre de 2023 la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Cuenca; facultad en cuyas aulas el pupitre de Abigail llevaba más de 10 días vacío, realizó una multitudinaria marcha que contó con la participación masiva de nuestros y nuestras estudiantes, exigiendo, a voz en cuello, el regreso de su compañera. El cuerpo docente y las autoridades de la facultad acompañamos a ese estudiantado que se desplazaba desde el campus central hasta el Parque Calderón (centro histórico y corazón político de Cuenca). La marcha de Filosofía avanzaba por las calles de la ciudad al grito de “No estamos todas, nos falta Abigail.”

El 19 de octubre de 2023 la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Cuenca; facultad en cuyas aulas el pupitre de Abigail llevaba más de 10 días vacío, realizó una multitudinaria marcha que contó con la participación masiva de nuestros y nuestras estudiantes, exigiendo, a voz en cuello, el regreso de su compañera.

Durante esa marcha, y las anteriores y las posteriores ¡Qué doloroso fue ver a nuestros y nuestras estudiantes llorando una desaparición de entre sus filas! Y en medio del dolor ¡qué orgullo ver que Gabriel, María, Camila, José, Erika, William, Anthony, Mateo, Nicolás, Pamela, Pablo, y muchos más, no se quedaron sentados y callados esperando el retorno de una compañera desaparecida, sino que salieron a buscarla, invocando decenas de veces su nombre! Invocándolo a gritos, para recordar a las autoridades nacionales que todos y todas las jóvenes del Ecuador tienen el derecho de “Ser estudiantes y no desaparecer en el intento.” Las fotografías que acompañan este texto y las consignas que, entre comillas, se intercalan en sus párrafos, corresponden a la marcha de Filosofía por Abigail. “Abigail, te esperamos en el aula”    

Luego de más de un mes de la desaparición, el 15 de noviembre, la Universidad de Cuenca compartió una fotografía de Abigail caminando junto al hombre desconocido con quien fue vista por última vez. Varios medios reportan que los peritos correspondientes tardaron 38 días en mejorar la imagen lo suficiente como para que el rostro del hombre fuera visible.

Gracias al involucramiento de la gente y al alcance de las redes sociales, la fotografía se hizo viral y llevó a la captura del hombre en cuestión. El sujeto sería un delincuente reincidente, con sentencia previa (2014) por delitos sexuales, que fue liberado antes de tiempo, por buena conducta… Que lo reconocieran los funcionarios del centro de retención en el que cumplió parte de su incompleta pena sólo aporta a lo desolador de esta historia.

El hombre, tras ser capturado, informó a las autoridades sobre la ubicación del cadáver. El resto es horror y lágrimas.

Este texto no tiene la intención de relatar los pormenores de un caso que aún está en desarrollo, sino que busca brindar un acercamiento, al menos breve, al sentir de esa comunidad académica de la que Abigail fue parte y que hoy llora su pérdida. Hoy sabemos que, gracias a la violencia brutal y sistemática ejercida contra el cuerpo de las mujeres, en las aulas de la Carrera de Educación Básica, y de la Facultad de Filosofía, y de la Universidad de Cuenca, y de las universidades públicas del Ecuador, y de la universidad ecuatoriana, nos faltará irremediablemente Abigail.

Finalmente, hay que recordar que Abigail contactó a su asesino respondiendo a una oferta de empleo. Y podemos especular que ella lo hizo con la esperanza de conseguir trabajo, para ayudar a su economía personal y familiar.

Este 25N, mientras conmemoramos la lucha por erradicar las distintas formas de violencia contra niñas y mujeres, es importante que, desde las aulas, recordemos la obligación que tiene el estado de garantizar el derecho a “ser estudiante y NO MORIR en el intento”.

Abigail era una mujer joven, estudiante universitaria, foránea, y buscaba trabajo. Eso, Ecuador a veces nos demuestra, puede ser suficiente mérito para una sentencia de muerte. Por ello, entre los carteles que llevaban sus compañeras en la marcha organizada el viernes 17 de noviembre en Cuenca (porque la enorme multitud que marchó ese día lo hacía acompañando a Abigail, su luz y su memoria), se leía: “Que todas las foráneas regresemos a casa con el título. No en una caja. Justicia para Abigail.”

Este 25N, mientras conmemoramos la lucha por erradicar las distintas formas de violencia contra niñas y mujeres, es importante que, desde las aulas, recordemos la obligación que tiene el estado de garantizar el derecho a “ser estudiante y NO MORIR en el intento”.

 

María Teresa Galarza

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