sábado, enero 3, 2026
Ideas
Lorena Piedra Cobo

Lorena Piedra Cobo

Catedrática universitaria, investigadora.

Ya es hora de ser valientes

Si una serie de élites corruptas destroza continuamente al Estado central y a los gobiernos locales para beneficiarse, actuando juntos podemos detenerlas.

La herida abierta que dejan miles de nuestros compatriotas asesinados nos indigna e interpela. Delante de nuestros ojos presenciamos los resultados de la ausencia total de estrategia de quienes deberían construir paz y que convirtieron sus decisiones en multiplicadores de la muerte. Pero no solo eso: de manera impune, desmontan lo poco que queda de fortaleza en instituciones clave del Estado ecuatoriano. La realidad descrita se presenta como incuestionable, como si no admitiera alternativa. Hacer de Ecuador un lugar donde vivir en paz parece una tarea imposible.

El cierre del año y el inicio de otro generan un momento de reflexión, que debe guiarnos para responder una pregunta urgente: ¿cuál es mi papel en la construcción de un presente y un futuro mejores para Ecuador? Esta pregunta central no es retórica y está dirigida a todas y todos quienes vivimos en este país. Si nuestro rol se encuentra en el comercio interno o externo, el arte, la producción, el turismo, la venta de servicios, la agricultura, la educación, la generación de conocimiento, el sistema financiero, las organizaciones religiosas, los medios de comunicación, la justicia, la seguridad o el servicio público, la necesidad de adoptar una posición nos alcanza. Más aún si contamos con privilegios en un país donde más de cuatro millones son pobres, y de esos casi dos millones no alcanzan siquiera a cubrir su alimentación.

Nuestro país y esa sangre que se derrama nos convocan, sin excepción, a construir un proyecto común que nos permita vivir libres del miedo. Nuestro país nos necesita desde una posición responsable que se hace cargo del papel que a cada uno de nosotros corresponde asumir. La falta de paciencia y de voluntad para dialogar nos pasó factura. Hoy ya no basta con señalar errores: es tiempo de reconocernos en lo que nos une y de actuar en consecuencia con lo que este doloroso momento nos demanda.

El silencio, la indiferencia y la falta de acción son los ingredientes que permitieron y continúan permitiendo que las mejores ideas de este país sean sofocadas, y que los talentos capaces de reconstruir y sembrar vida allí donde pretende reinar la muerte sean invisibilizados. Pero también es cierto que, desde donde somos fuertes, podemos y debemos actuar. Si una serie de élites corruptas destroza continuamente al Estado central y a los gobiernos locales para beneficiarse, actuando juntos podemos detenerlas. No necesitamos de los partidos y movimientos políticos que se alquilan sin preguntas por el origen de los capitales, que se niegan a formar verdaderos representantes públicos y que eluden responsabilidades mínimas con su electorado. El poder de cambiar la realidad reside en la sociedad; en nosotros. Los beneficiarios del actual estado de las cosas no escatiman esfuerzos para que lo olvidemos.

Estamos ante un momento decisivo; debemos elegir si contamos entre los valientes que transformamos este país. Los próceres de la Independencia no fueron superhéroes; eran personas de carne y hueso, con miedos, límites, dolores, desamores y contradicciones como nosotros. Lo que marcó la diferencia fueron sus decisiones y actos. Sueño con que, dentro de veinte o treinta años, se recuerde el 2026 como el año de la luz: en el que la sociedad civil ecuatoriana se unió y se reconcilió para construir vida. Donde esos hombres y mujeres sabios, talentosos y valientes, cada uno desde su ámbito, optaron por no tolerar más la corrupción e hicieron un pacto que poco a poco consolidó la vida. El año en el que hombres y mujeres, sabios y talentosos, desde sus propios ámbitos, decidieron no tolerar más la corrupción y sellaron un pacto que, paso a paso, y frente a las dificultades, consolidó la vida. El año en que gremios, asociaciones, universidades y cámaras de la producción se levantaron como gigantes y cambiaron la trayectoria de este país.

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