jueves, marzo 19, 2026
Ideas
Alexis Oviedo

Alexis Oviedo

PhD en Educación por la Universidad Católica de Lovaina, Maestro en Estudios Culturales y Desarrollo, Graduado en Economía. Ex gerente del Proyecto de Pensamiento Político de la SNGP. Docente universitario.

Ver, oír, callar

La gente, mira, escucha y calla. Porque si un alcalde de Guayaquil va a la cárcel de máxima seguridad, ¿qué pude esperar un ciudadano de a pie? Si un partido por el que votan más de cuatro millones de ecuatorianos es suspendido ¿qué puede pasar con los partidos pequeños y con los movimientos locales que no rindan pleitesía al presidente? ¿Qué puede pasar con los movimientos sociales?

El presidente Petro ha declarado que no permitirá que se mancille la soberanía colombiana, refiriéndose a los bombardeos que, según él, ha realizado el gobierno que presidente Daniel Noboa en territorio colombiano. Otra raya más para el tigre que, emulando a Trump, puso aranceles al país ubicado al norte de Rumichaca. Otra raya más en materia de relaciones exteriores que se suma a la reciente expulsión del embajador cubano y los miembros de esa misión diplomática, sin que se hayan dado explicaciones, y que se unen al atropello internacional cometido en abril del 2024, cuando se invadió militarmente la embajada mexicana.

Acciones que emulan el estilo pendenciero y poco respetuoso de las relaciones internacionales del presidente Donald Trump, pero que siguiendo su lógica, son petardos noticiosos que ocultan la crisis interna. En Ecuador, cifras macroeconómicas poco alentadoras, abusos de poder contra medios de comunicación y opositores políticos, que mantienen al presidente poniendo la agenda aun cuando no sea desde la ejecución de políticas públicas positivas. Pero ya decía un comunicador del siglo pasado, que lo importante es que hablen de alguien, aunque hablen bien… ( o mal) y eso Noboa lo consigue.

Se habla de la flexibilización laboral maquillada de consenso, pues, en la práctica los trabajadores tendrán que aceptar la jornada laboral propuesta por el patrono ya que en esta estructura empresarial cuasi colonial, negarse es arriesgarse a ser despedido. Los medios ponen en la palestra a un amigo del presidente que, participando en un concurso sinónimo de tongo, quizás sea el próximo Fiscal de la nación. De la Gasca reemplazará en ese cargo a un ex empleado del emporio Noboa, siguiendo esa tradición de ex empleados en cargos públicos importantes, listos para hacer lo que se les diga, como ocurrió con la dirección del SRI al eliminar una deuda impositiva de 96 millones.

Aunque un abogado está a cargo la salud y un estudiante de Derecho a cargo de la Judicatura, los ecuatorianos miran, escuchan y tácitamente aceptan. Unos dicen que esto pasa porque a la gente no le importa la política y que la reducen el acto electoral donde prima la subjetividad ante los spots de comunicación. Otros achacan al miedo reinante desde que los Grupos de Delincuencia Organizada regulan la cotidianidad. Cada uno está preocupado por sobrevivir, cuidar el empleo si lo tiene, llegar al día si no se tiene, cuidarse de la calle oscura y del vacunador, pero también del accidente que puede llevarle al hospital público donde podría terminar sus días por falta de médicos o medicinas. Los padres de familia buscando reunir dinero para que los hijos vayan a colegio particular y no a una masificada escuela pública donde reclutan los GDO. Lo cierto es que ver o hacer de la vista gorda, oír y callar, es el denominador común.

El alcalde de Guayaquil es encarcelado en un proceso truculento y, sentando escarmiento, termina en una cárcel de máxima seguridad, mientras los responsables de ese desfalco al dinero público conocido como el caso PROGEN siguen indemnes. El principal partido de oposición, desde una decisión “adelantada” de un juez del Tribunal Contencioso Electoral, es suspendido y no podría inscribir candidaturas a las elecciones seccionales. La gente, mira, escucha y calla. Porque si un alcalde con todas las prebendas propias de su cargo va a la cárcel de máxima seguridad, ¿qué pude esperar un ciudadano de a pie? Si un partido por el que votan más de cuatro millones de ecuatorianos es suspendido ¿qué puede pasar con los partidos pequeños y con los movimientos locales que no rindan pleitesía al presidente? ¿Qué puede pasar con los movimientos sociales? Los noticieros televisados advierten que algo parecido hizo Correa en el 2014, como si ese acto antidemocrático se justificaría con otro igual. Luego de los noticieros vienen los coachs de desarrollo personal y dicen que preocuparse por las malas noticias hace mal al organismo. Justifica el status quo, porque si reaccionas con bronca o amargura ante la realidad, te enfermas.

La Filosofía dice que los mundos mítico mágico, onírico y religioso permiten soportar la realidad existente. Entonces, a ver fotos en Instagram o videos graciosos donde hablan mascotas en Tik Tok. Las noticias de la inoperancia, intolerancia, indolencia e ineficiencia gubernamental se asumen. Su prepotencia y corrupción se naturalizan.

Pero también hay que abstraerse de lo que pasa con Irán e Israel, porque es mejor no pensar en que alguno suelte una bomba atómica y entonces nuestras muletillas vienen a auxiliarnos “Dios no ha de querer”, “no ha de pasar nada” y nos ponemos a esperar a que, como en los lejanos años 60, las explosiones no lleguen hasta acá, hacia nuestras ciudades occidentales y cristianas. A esperar que no venga la sequía y nos quedemos sin luz.

Ante entornos preocupantes la distracción conduce a la inacción política y al individualismo. A una silenciosa o publica resignación que a veces estalla en redes sociales como catarsis, siendo respuesta en “X”, anécdota en Facebook y diálogos de distintos tonos en los grupos el WhatsApp. Estallidos que cumplen una suerte de terapia.

Y así se vive en esta cotidianidad de “ajo y agua”, a joderse y aguantarse, porque sería posible revocar la dictadura, pero es un escenario poco factible.

Como siempre, quedan las calles.

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