viernes, marzo 13, 2026
Ideas
Giovanni Carrión Cevallos

Giovanni Carrión Cevallos

Economista y Magister en Estudios Latinoamericanos. @giovannicarrion

¿Rugen los motores?

En este país de las grandes contradicciones, tenemos a una economía estancada y eso sí a un próspero sector de la banca privada que cuantificó sus utilidades en el último año por sobre los 660 millones de dólares.

En la encuesta Latinobarómetro 2023 se observa que, en promedio, solamente 4 de cada 10 latinoamericanos apoyan a sus respectivos presidentes, con excepción de países como El Salvador, Costa Rica, Brasil, República Dominicana y México, en el que este guarismo va del 90% al 58%. No obstante, lo que sucede con el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso Mendoza, resulta bastante llamativo (o quizá no) al evidenciar un paupérrimo 14% de aprobación a la gestión gubernamental, con lo cual se convierte en el peor mandatario calificado en la región, por debajo de Nicolás Maduro (Venezuela), Alberto Fernández (Argentina) y Dina Boluarte (Perú) que muestran registros del 31% al 15%.

Esta valoración negativa, por un lado, habla de una falta de eficiencia en el trabajo del ejecutivo. Basta mirar la ejecución presupuestaria del Plan Anual de Inversiones para corroborarlo, pues, a junio de 2023, ésta apenas llegó al 24,5% de un monto codificado equivalente a 2.064,7 millones de dólares. En este ámbito, verbigracia, lo realizado por el Ministerio del Interior resulta más que patético, indignante, al llegar apenas al 0,1% la ejecución de recursos (y todo esto en medio de la peor crisis de seguridad que afecta al país).

En otro ámbito, el pobre respaldo del que goza el gobierno y que se contabiliza a cuentagotas, se explica también por el distanciamiento que muestran las autoridades gubernamentales con el pueblo y esa marcada desconexión que hay con la realidad nacional.

Una cosa es lo que se esboza detrás de las gruesas paredes del Palacio de Carondelet y una muy distinta lo que emerge desde el Ecuador profundo.

Así, por ejemplo, cuando el Ministro Pablo Arosemena, asegura -suelto de huesos- que el gobierno del ‘encuentro’ dejará los motores encendidos de la economía lo que provoca es desconcierto, por decir lo menos. Las proyecciones respecto a la variación del PIB para el Ecuador en el año 2023 siguen ajustándose a la baja y, en escenarios mucho más realistas, apenas si podría incrementar en alrededor del 1%, es decir, incluso menor a la tasa de crecimiento de la población. Con ese grado de estancamiento de la economía doméstica resulta imposible crear condiciones para un crecimiento sostenido y generador de empleo.

A esto se suma que el riesgo país ha escalado a niveles que superan incluso a Argentina al ubicarse en más de 2030 puntos lo que condiciona seriamente la posibilidad de acceso a financiamiento y recepción de inversión extranjera directa. Entonces, señor Ministro, ¿podemos decir que rugen los motores de la economía?…

Como se conoce para estimular a una alicaída demanda agregada es necesario provocar el aumento del consumo, inversión, gasto público y dinamismo del sector externo (exportaciones netas).

Lamentablemente, poco se ha entendido, desde el oficialismo, la urgencia de enfocarse en una reducción de impuestos, una disminución de las tasas de interés y del sostenimiento de la inversión pública. Por el contrario, caminamos en contravía y dando palos de ciego, por lo que los resultados económicos no han podido ser más modestos. No obstante, en este país de las grandes contradicciones, tenemos a una economía estancada y eso sí a un próspero sector de la banca privada que cuantificó sus utilidades en el último año por sobre los 660 millones de dólares.

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