sábado, marzo 21, 2026
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Aldo Lorenzzi Bolaños

Aldo Lorenzzi Bolaños

Abogado, escritor y analista internacional

América Latina y un sistema sanitario en cuidados intensivos

A cinco años de la pandemia seguimos lamentando víctimas de la adulteración y el mercado informal de medicamentos, hospitales abandonados y malas prácticas médicas que se perciben como rutinarias.

La última experiencia de la pandemia del Covid 19 dejó varias lecciones, aunque aprendidas «a la mala», al contar miles de muertos y evidenciar sistemas sanitarios precarios y carentes de calidad.

Hoy, a cinco años de ese trágico evento mundial, persiste la preocupación de que nuestra región no aprende. Seguimos lamentando víctimas de la adulteración y el mercado informal de medicamentos, hospitales abandonados y malas prácticas médicas que se perciben como rutinarias.

En este contexto, una rápida mirada a la situación de los sistemas sanitarios andinos revela datos alarmantes. Por ejemplo, Perú cuenta con solo cuatro médicos por por cada 1000 habitantes, mientras que Ecuador y Chile presentan cifras de 38.5 y 31.5 por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Estos números reflejan la crítica situación de la salud en la región.

Otro aspecto relevante es la inestabilidad en la gestión del sector. En Perú, entre 2021 y 2023, se designaron seis ministros de salud. Aunque Ecuador muestra menor volatilidad, Colombia ha cambiado un ministro de salud por año en el gobierno actual.

Pero la situación es aún más compleja. En Colombia, la sobreocupación hospitalaria en ciudades como Medellín y Cali pone en riesgo vidas. En Perú, como en gran parte de la región, los altos cargos en el sector salud a menudo se asignan por favores políticos, una práctica que persiste en la actualidad.

Ante este panorama, surge la pregunta: ¿podremos revertir esta situación en los próximos años? ¿Qué tan lejos estamos de alcanzar un nivel adecuado en nuestros sistemas sanitarios?

Mirar sistemas sanitarios con éxito

Un ejemplo a seguir es el sistema sanitario de Singapur, en constante evolución desde 1965. Su enfoque en la atención médica ha ganado reconocimiento entre los especialistas, destacando el compromiso del Estado de garantizar servicios de salud de calidad a sus ciudadanos, con una inversión anual superior al 4% de su PBI. A pesar de los desafíos durante la pandemia de Covid-19, Singapur se posiciona como líder mundial en atención médica, según diversos foros y centros de investigación.

Este sistema se sustenta en tres pilares: la promoción de la salud, el acceso a atención de calidad y el liderazgo en innovación médica.

Actualmente, Singapur cuenta con cerca de 60 centros de Investigación + Desarrollo y más de 200 startups dedicadas a mejorar su sistema sanitario, además de un ministerio de salud comprometido con la regulación tanto del sistema público como del privado.

Si bien Singapur destaca, otros países como Taiwán, Corea del Sur, Australia y Canadá también ofrecen modelos exitosos. La región latinoamericana debe inspirarse en estos ejemplos.

Para lograr sistemas sanitarios óptimos es fundamental establecer bases sólidas, con un enfoque mixto que priorice la gestión eficiente y la salud de las personas. Esto implica desarrollar pilares basados en la transformación digital, para una atención eficiente, accesible y de bajo costo; la Inteligencia Artificial, para mejorar tratamientos y procedimientos; y los tratamientos digitalizados, para optimizar la calidad de vida de pacientes con enfermedades crónicas y promover la longevidad.

Es crucial que encontremos el camino para elevar nuestros sistemas de salud al nivel de los países desarrollados. Esto requiere voluntad política para brindar a los ciudadanos latinoamericanos servicios de calidad, en lugar de sistemas inoperantes, poco empáticos y de difícil acceso. Es tiempo de construir mejores servicios en nuestros países. Esperemos que los gobiernos comprendan las necesidades reales y eviten repetir los errores de la pandemia. Como dice el dicho, «los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetirla», pero confío en que nuestra región ha aprendido la lección.

 

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