Esta será realmente la era dorada de EE.UU. Con estas palabras, pasadas las 02:30, Donald Trump se dirigió a sus simpatizantes ya como el 47° Presidente de los EE.UU., una que vez que se confirmara su triunfo en el estado clave de Pensilvania, estado que le dio la victoria en su primer periodo gubernamental y donde en julio y septiembre pasados quisieron asesinarlo.
Trump festeja por partida quintuple. Vuelve a la Presidencia. El Partido Republicano asegura la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. Gana en estados de tradición demócrata. Gana con un récord de votación de hispanos. Y el dólar repunta desde sus mejores indicadores en 2020.

En su discurso de celebración en Mar-a-Lago, Florida, Trump destacó la amplia incidencia de Elon Musk en la campaña y lo evocó como un posible súper secretario en su gobierno. De hecho, la activa participación del magnate en la red social X, de su propiedad, afianzó un relato triunfalista para los republicanos.
Desde la otra orilla, en cambio, sobrevino el silencio. La candidata demócrata, Kamala Harris, no se dirigió a sus simpatizantes en la histórica Universidad Howard, como tenía previsto. Apenas se conoció la victoria de Trump en Georgia, uno de los estados bisagra, los seguidores de la actual Vicepresidenta empezaron a abandonar el recinto.
Los saludos del mundo
Las reacciones globales no se han hecho esperar. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, fue uno de los primeros mandatarios del mundo en saludar a Trump como presidente electo de EE.UU. Siguió en turno Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania, quien felicitó al magnate por su «impresionante victoria electoral». A la par, recordó la reunión que sostuvieron en septiembre, cuando discutieron «en detalle la asociación estratégica entre Ucrania y EE.UU., el Plan Victoria y las formas de poner fin a la agresión rusa».
Emmanuel Macron, presidente de Francia, también se dirigió al presidente electo, Donald Trump. «Listo para trabajar juntos como lo hicimos por cuatro años. Con sus convicciones y las mías. Con respeto y ambición. Por más paz y prosperidad».
El gobierno de China, por lo pronto, ha expresado que espera una convivencia pacífica con el nuevo gobierno de EE.UU.
Tendencia clara desde las 21:30 del martes 5
De acuerdo con todos los pronósticos, estas elecciones iban a pasar a la historia como las más ajustadas de EE.UU. Y, no obstante, desde las 21:30 de este martes, 5 de noviembre de 2024, la tendencia marcaba una clara ventaja para Donald Trump, con 178 colegios electorales a su favor, frente a 99 de la candidata demócrata Kamala Harris. En el mapa electoral de la Unión Americana se requieren los votos de 270 colegios electorales para ganar, de un universo de 538 colegios.
Al cierre de las urnas en la mayoría de colegios electorales, la diferencia marcada entre Trump y Harris respondía, entre otras razones, al denominado “espejismo rojo”, en tanto se cuentan primero los votos de los republicanos. Sin embargo, la votación en estados clave para la contienda, conocidos como los estados bisagra, fueron ese primer índice firme sobre cómo se resolvería la noche del martes 5 y la madrugada del miércoles 6. En Georgia, por ejemplo, el republicano se imponía con el 56% frente al 43% de la demócrata, y este hecho empezó a inclinar la balanza a su favor.

El pulso de los estados bisagra
Otros estados históricamente fundamentales para colocar al nuevo inquilino de la Casa Blanca son Arizona, Nevada, Wisconsin, Michigan, Pensilvania y Carolina del Norte. En estos últimos tres estados, la tendencia ubicaba a Harris en primer lugar con los siguientes respectivos porcentajes: 61, 72 y 68,8.
¿Qué ocurría en otros recintos con alta incidencia del voto hispano? En Florida, por ejemplo, la tendencia se dibujaba en favor de Trump, con un 55,9% versus un 43,2% de Harris.
Durante las semanas de campaña, las preferencias de la mayoría de sondeos pintaban una suerte de empate técnico a 49 puntos porcentuales entre Trump y Harris. Vale recordar que en esta contienda también participan los candidatos Jill Stein, del Partido Verde, Robert Kennedy, como independiente, y Chase Oliver, del Partido Libertario.

Los días precedentes a este Súper Martes han tenido altas dosis de tensión en el ambiente, por la posibilidad real de un recrudecimiento de la polarización social en la Unión Americana. Los candidatos favoritos de la contiendan han procurado hasta último momento de calmar las aguas, pero la jornada no ha estado exenta de incidentes aislados.
“No habrá violencia”, dijo Donald Trump, minutos después de votar en la Florida, al mediodía de este martes. El republicano apuntó a que respetará los resultados de la contienda: “es hora de pasar la página y dejar atrás el drama, el conflicto, el miedo y las divisiones”, concluyó. Aunque casi a renglón seguido dejó volar el fantasma del fraude que, según su criterio, pudiera ocurrir en el conteo de votos del fundamental estado de Pensilvania.
Kamala Harris, de su parte, ha establecido su “cuartel general” para seguir la votación en la emblemática Universidad Howard, de Washington, muy cercana a la Casa Blanca: un recinto de alto valor histórico pues es el mayor centro de estudios superiores del pueblo afroestadounidense.
