miércoles, abril 8, 2026

Los nadadores sordos que rompen la barrera del silencio y el aislamiento

Más de un tercio de la población sorda del país está en la pobreza. Mientras que solo uno de cada cinco sordos tiene estudios superiores. La falta de acceso ha creado un problema entre intérpretes y la población discapacitada. Atletas sordos han conseguido medallas internacionales.

Manuel Novik

Por: Manuel Novik


SEGUNDA PARTE
 

En la piscina del Ministerio de Deporte, en la Gaspar de Villarroel y avenida 6 de diciembre, al norte de Quito, un grupo de ocho niños sordos entrenan natación los martes y jueves. Uno de los instructores, Alexander Tuqueres, confiesa que, como persona oyente, conoce un 50% de las señas con las que se comunican los niños. “Se hace lo que se puede, si algo no se entiende pedimos que nos repitan”, dice.

La clase de natación para estas personas sordas transcurre en silencio. Solo se ven las expresivas señas de los instructores en donde muestran los estilos que practicarán ese día. Los chicos y chicas juegan en el agua y entre risas empiezan un nuevo ejercicio.

Los entrenadores se comunican por señas con los niños. Arriba, Ángel Sánchez realiza ejercicios de estiramiento. Abajo, Alexander Turqueres, la única persona oyente, se comunica con dos gemelos sordos. Fotos: Manuel Novik

Tuqueres estudió una carrera universitaria en Educación Física y se capacitó como intérprete en la Asociación de Sordos de Pichincha. Asegura que la principal barrera para la enseñanza es la comunicación: no puede anunciar las instrucciones a viva voz y desde lejos, como acostumbran a hacer los instructores de natación con oyentes.

El curso para sordos en las instalaciones del Ministerio del Deporte inició en 2018. Desde ese año se ha fomentado la natación en niveles básicos y se ha llegado a competir en distintos niveles. La Federación Ecuatoriana para Deportes para Personas Sordas (FEDEPDAL) está a cargo del fomento de la natación y otros deportes como taekwondo, tenis de mesa y una decena de otras disciplinas. En natación se empieza con juegos selectivos, donde compiten entre personas sordas, y se sigue en competiciones nacionales, ahí se compite contra todos los atletas del país.

Un instructor sordo, Ángel Sánchez, también enseña a este grupo de jóvenes nadadores. Se graduó en un instituto tecnológico de Pichincha en entrenamiento deportivo, luego de varios años de competir como nadador. La entrevista con este instructor requirió que Tuqueres haga de intérprete. Luego de decir su nombre, Sánchez enseñó cuál es su seña, cada persona sorda tiene una propia. Cada persona sorda tiene una seña que la identifica. Muchas veces es producto de un sobrenombre que su entorno le destina.

Alexander Turqueres hizo de intérprete para la entrevista con Ángel Sánchez. Ambos son instructores de la FEDEPDAL. Foto: Manuel Novik

Sánchez cuenta que busca apoyar a niños sordos y proyectarlos en la natación. Según los instructores, algunos de los mejores nadadores sordos están en Guayas. En 2022, José Rizo, nadador costeño, logró el cuarto lugar del mundo en los juegos sordolimpicos, estuvo a una milésima de segundo de ganar una medalla de bronce. El cuarto lugar en 200 metros pecho de Rizo lo catapultó como uno de los mejores nadadores a nivel nacional, hoy compite con oyentes y es seleccionado nacional.

El éxito de los atletas sordos no se ha hecho esperar en otros deportes. En 2017, en la primera participación del país en este certamen, obtuvieron una medalla de plata en tenis de campo en las Sordolimpiadas celebradas en Brasil, una competencia internacional reconocida por el comité paralímpico. En 2022, Emerson Chalá consiguió una medalla de oro en 400 metros vallas. También consiguieron ocho diplomas olímpicos por conseguir estar entre los ocho mejores lugares en distintas competencias de atletismo y natación de los juegos internacionales.

Algunos alumnos sordos también tienen discapacidades cognitivas. En la piscina también funcionan cursos a otros sectores de la población. Foto: Manuel Novik

El director técnico de la federación, Jairo Cuvero, explica que el sentido de la audición es clave para el equilibrio del cuerpo. Cuenta que a raíz de esa desventaja se crearon los juegos olímpicos para sordos. Sin embargo, asegura que muchos atletas sordos superan esa dificultad y compiten con oyentes, como es el caso de Rizo, que figura como uno de los máximos nadadores del país.

Ángel Sánchez, entrenador de FEDEPDAL, se comunica con señas para indicar a sus alumnos sobre ejercicios con tablas de natación. Foto: Manuel Novik

Cuvero está agradecido por el apoyo presupuestario que brinda el Ministerio del Deporte, pero espera llegar más lejos. “Hay una gran diferencia en comparación a los sordos de otros países. Por ejemplo, en un mundial de natación en Polonia, nosotros llevamos tres deportistas, un entrenador y un jefe de misión. Otros países llevaban equipos completos con fisioterapeutas, nutricionistas, masajistas, médicos, utileros y psicólogos”. Actualmente la federación tiene un grupo de 10 atletas sordos de alto rendimiento, un grupo de competencia con 250 chicos en once disciplinas deportivas, y 400 deportistas sordos en formación.

Más de 400 deportistas sordos, entre ellos varios nadadores, entrenan en el nivel de formación con la FEDEPDAL. Fotos: Luis Argüello

La problemática de los intérpretes

Sectores públicos como salud, educación o justicia, no tienen suficientes intérpretes para la comunidad sorda. En educación superior en Quito, la población solo puede optar a una tecnología, salvo que paguen un intérprete, que puede cobrar entre $15 y $30 dólares la hora, un costo insostenible para llevar a cabo una carrera universitaria.

Adriana Manzano es antropóloga, feminista e intérprete de lengua de señas. Foto: Twitter

Adriana Manzano, presidente de la Asociación de Intérpretes sostiene que, “en el espacio público no hay el perfil para la contratación de intérpretes. El CONADIS tiene apenas uno en todo el país, que lo vemos en todos los espacios televisivos y es el mismo que va a apoyar a una mujer que pone una denuncia o tiene un embarazo”, dice Manzano.

Existe una problemática entre sordos e intérpretes, los primeros no quieren pagar porque sienten que deberían tener el servicio como un derecho, y los segundos alegan que no reciben la remuneración adecuada. Las personas sordas alegan que algunos oyentes han aprendido la lengua y se han apropiado de su cultura para sacar provechos económicos. “Hay un proceso de revictimización”, explica Manzano.

Según el presidente de la Asociación de Pichincha, Jonathan Tapia, algunos intérpretes no entienden su realidad, “nos dicen que no hay una ley que lo prohíba”, dice. Tapia asegura que su objetivo es asegurar que la población sorda se pueda comunicar, más que el rédito económico. “Somos una minoría, es como la comunidad de indígenas, ningún extranjero puede venir a tomar su cultura y vender sus artesanías en otro lado”.

Ángel Sánchez entrena a un grupo de ocho jóvenes sordos en el norte capitalino. Foto: Manuel Novik

La lengua es cultural

Manzano explica que los sordos no tienen un lenguaje, sino una lengua de señas. “El lenguaje es la capacidad de comunicarnos, la lengua es el símbolo en el que se concreta esa capacidad”. Según Manzano, el proceso para que se reconozca la lengua se remonta a los años 70, cuando William Stokoe, lingüista y docente estadounidense, abogó por la cultura e identidad de la población sorda, “pasamos de ver una población con discapacidad a una minoría cultural y lingüística”, dice la antropóloga.

Manzano aclara que no se puede negar que la población sorda tiene una discapacidad, “tiene un poco de los dos”, dice sobre una población que a la par se considera una minoría.

En la Costa ecuatoriana, la palabra “noviembre” en lengua de señas se ilustra haciendo alusión a “muerto”, por el día de difuntos. En la Sierra, esa misma palabra se ilustra con una seña de “guagua de pan”. La FENASEC es la vocera oficial en cuanto a la enseñanza de señas. En el 2012 la federación hizo el primer diccionario de señas. Pero la población de cada región desarrolla su propia adaptación de las referencias del diccionario, por lo que los intérpretes deben aprender tanto la referencia oficial, como la que se utiliza en cada región.

Con unas 5000 palabras, el diccionario Gabriel Román es el referente oficial de la lengua de señas en el país. Existen nueve configuraciones de señas con 82 variantes, cada una representa una postura de la mano. Al país han influenciado escuelas de señas de Latinoamérica, Estados Unidos y de España que llegaron desde los años 80 a enseñar a la población a través de cuerpos de paz y docentes.

Un 80% de los sordos en Ecuador, cuentan con educación regular, solo un 18% tiene estudios superiores. Un 54% de la población es beneficiaria de vivienda social. Del total de sordos, un 33% está en la pobreza y un 5% en la extrema pobreza. En Quito existen cuatro instituciones fiscales, una particular y una fiscomisional, sólo una ofrece bachillerato, que hasta 2022 acogía a 184 estudiantes sordos.

Joaquín y Byron, son parte del grupo de nadadores sordos. Estudian en la Unidad Educativa especializada para Sordos Moreno Espinoza. Fotos: Manuel Novik

Manuel Novik

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