En sentencia de primera instancia, Jorge Glas y Carlos Bernal son condenados a 13 años de cárcel por «uso excesivo» de fondos públicos destinados para la reconstrucción de Esmeraldas y Manabí, tras el terremeto de 2016.
También se suspenden sus derechos de participación política por 25 años, no podrán ejercer cargo público alguno por el resto de sus vidas y deberán realizar una reparación material al Estado por USD 250 millones.
El Tribunal estuvo integrado por los jueces Mercedes Caicedo, Marco Rodríguez y Javier de la Cadena, y su fallo fue unánime en señalar a Glas y Bernal como coautores del delito de peculado, aunque singularizó los niveles de responsabilidad de cada uno.

Sobre Glas, para entonces vicepresidente de la República y presidente del Comité de Reconstrucción, los jueces indicaron que priorizó obras que no respondía a la necesidad y la urgencia tras la catástrofe.
Acerca de Bernal, a esa fecha secretario de dicho comité, efectuó un uso indebido de fondos públicos por facultades conferidas por Glas.
La audiencia, que tuvo lugar este lunes 30 de junio, concluye un proceso maratónico de cinco días iniciado el pasado 17 de junio. Desde entonces, Fiscalía había solicitado una pena de 13 años y una reparación material al Estado de USD 225 millones.
Para el Tribunal, el delito se consumó cuando el Comité aprobó obras que no respondía a la necesidad y urgencia por socorrer a los afectados tras el terremoto del 16 de abril de 2016. De acuerdo con Fiscalía, Bernal definía el plan de obras y Glas las aprobaba.
La jueza Mercedes Castillo además fue muy puntual al indicar que los procesados abusaron de los recursos públicos al entregar obras no prioritarias a terceros, entre ellos a familiares de Carlos Bernal.

Según los testigos de Fiscalía, hubo 10 contratos por un monto aproximado de USD 165 millones que fueron entregados a la esposa y el cuñado de Bernal.
Para el Tribunal, varias de las obras por las cuales hubo un “uso excesivo” de fondos públicos responden a elefantes blancos. Y entre ellos figura el Parque Las Vegas, en Portoviejo. No se trató de una reconstrucción, sino de una obra nueva y costó USD 7,2 millones. Durante los meses de lluvia, sin embargo, pasa cerrado porque se inunda.
Reacciones
Desde las cuentas sociales del bloque legislativo del movimiento Revolución Ciudadana se expresó se trata de “otra sentencia espúrea”. En tono irónico, la bancada refirió que este proceso es similar a la condena por “influjo psíquico” que pesa sobre el prófugo expresidente Rafael Correa.
El jurista Roberto Calderón, abogado de Carlos Bernal, indicó tras la audiencia que en la sentencia no se han recogido los alegatos de la defensa ni los elementos surgidos en el contrainterrogatorio a los testigos y peritos convocados por la Fiscalía.
Para él, el proceso tiene “eminentemente una carga política” y no responde a hechos probados. En declaraciones a los medios, puso como ejemplo supuestos contratos entregados a la empresa Concrenor, de la familia de su cliente. Y sostuvo que “en ningún momento en las actuaciones de la Fiscalía o de la acusación particular se presentó un solo contrato que esta empresa haya tenido con el Estado”.
