La primera filtración en redes sociales fue la de una notificación de la Fiscalía a cinco personajes vinculados, unos al correísmo y otros a las mafias, en la cual, la entidad pedía que se les notifique por haber encontrado evidencias de su presunta participación como presuntos autores intelectuales de este crimen político, ocurrido el 9 de agosto del 2023. Esto fue el 13 de mayo de 2025. La notificación fue enviada a Glas; al exministro del correísmo, José Serrano; al exasambleísta Ronny Aleaga; además de Xavier Jordán y Daniel Salcedo, en la que se mencionaba su presunta participación en el crimen.
La Fiscalía General del Estado se limitó a decir que en el marco de la investigación reservada sobre este crimen, la entidad seguía practicando diligencias. Glas y Salcedo están convocados a rendir versión el próximo 28 de mayo.
La defensa técnica de la ex esposa de Villavicencio había pedido en reiteradas ocasiones acceso a la causa que el ministerio público llevaba para encontrar a los autores intelectuales del crimen, pero estos pedidos fueron negados sistemáticamente, aduciendo que el expediente tenía una «triple reserva». También se había señalado que la FGE debía vincular a varios personajes vinculados al caso Metástasis, en el cual se revelaron chats entre el narcotraficante y lavador, Norero, planificando el seguimiento y el silenciamiento de Fernando Villavicencio con otros personajes ahora mencionados. Las hijas de Fernando Villavicio habían reclamado también sobre el congelamiento y opacidad en esta investigación, que es una secuencia de la que condenó a una parte de los autores materiales del crimen, es decir al grupo de sicarios, especialmente encargados de la logístiica, pues quienes ejecutaron a Villavicencio tras un mitin político en el norte de Quito, fueron asesinado a su vez en una cárcel controlada por el Estado.
La otra filtración, la que ha generado más polémica, fue realizada por la abogada de Jorge Glas, ex vicepresidente de la República preso en Ecuador por casos de corrupción, y se trata del documento íntegro con el testimonio de un testigo protegido en el caso del asesinato de Fernando Villavicencio. Esta filtración señala un presunto complot entre narcos, prófugos en Miami y políticos para asesinar a Fernando Villavicencio y también a Diana Salazar, fiscal general del Estado.
Según la versión de este testigo, que la procuradora de Glas, la abogada manabita Sonia Vera García, difundió completa, con sus nombres y apellidos, aseguraba que a fines de julio del 2023, el preso Jorge Chonillo Mendoza llamó al celular de quien designaremos al testigo V.V. Chonillo estaba preso en Riobamba y había sido sicario de alias Gerald, el mayor narco ecuatoriano de los últimos veinte años, ahora preso en Estados Unidos.
El apodo de Chonillo en la mafia era Negro Yorkis, y entre sus trabajos había asesinado a un tío de Fito, el líder de Los Choneros, dice esta versión. Andaba con un tal Goyo y juntos eran miembros del cártel Jalisco Nueva Generación, además habrían fundado y formado parte de una escuela de sicarios del cártel, llamada Nueva Generación, menciona el documento publicado. Chonillo había estado preso en Riobamba, pero era el brazo exterior de Colón Pico, que operaba para al cártel Jalisco y controlaba esa cárcel.
V.V. contó que el mensaje de Chonillo en esa llamada había sido para avisarle que saldría a Cali, Colombia, para una trabajo grande, que si no había problema. Cuando se explotó el celular del capo Leandro Noreno apareció un mensaje que decía: Cristian Romero indica a Norero: Jefe, la semana pasada uno de mis socios sacó libre a Ch., socio de Colón Pico. Ch. había puesto las armas para matar a Fernando Villavicencio. La relación de Colón Pico, principal acusado de ejecutar el operativo contra Villavicencio, Ch., Romero y Norero demostró a la fiscal general que las amenazas de muerte que había recibido venían del mismo grupo que mató a Villavicencio y que iban por ella.
Ahí, el hombre les dijo que el pago por el «trabajo» sería en Ecuador, hecho por gente del extranjero. El valor por asesinar a dos personas era de un millón de dólares: Villavicencio y Diana Salazar.
Ahí fue cuando la fiscal, en plena audiencia de formulación de cargos contra los sicarios, dijo que Colón Pico era el encargado de también matarla a ella. El contrato había sido por un millón de dólares y se concretó en Cali, cuando Ch. viajó y se reunió con gente del grupo Los Lobos, brazo armado del JNG, y un pequeño cártel en franco crecimiento y autonomía. En esa reunión se dio un contacto en la aplicación Silent con Ronny, político y exasambleísta del grupo de Correa. Ahí el hombre les dijo que el pago del millón de dólares por el trabajo sería en Ecuador, hecho por gente del extranjero. El valor por asesinar a dos personas era de un millón de dólares: Villavicencio y Diana Salazar.
De acuerdo con la versión del testigo V.V., Ronny era el encargado de organizar el asesinato físico y, conseguido este, también de organizar el de Salazar, pero antes debía hacer con ella lo que hicieron con Villavicencio: asesinar su imagen, desprestigiarlo y mancharlo de tal modo de que el crimen solo fuera el corolario, la natural consecuencia de un ajuste de cuentas entre mafiosos. Jorge Chonillo era el que prestaría las armas para el crimen a través de Colón Pico, quien estaba integrado con Laura Castillo y Alexandra Chimbo en la ejecución del asesinato. Ambas fueron procesadas y sentenciadas por el crimen contra Villavicencio.
Colón Pico era informante de la Policía. Controlaba el crimen organizado en el sur de Quito, un soldado de alto rango de Los Lobos, que trabajaban para Jalisco Nueva Generación. Dio seguridad a una candidata a la alcaldía de El Carmen, Manabí, y para otra de Quevedo, Los Ríos, de la Revolución Ciudadana, hijo del narco alias El ingeniero, que opera desde Quito, vinculado al cártel de Gato Farfán, se afirma en el documento filtrado.
V.V. contó, en la versión reservada, que quienes estaban al tanto del crimen y dieron la orden fueron Jorge Glas y José Serrano a la cabeza, mientras que Ronny Aleaga era el coordinador. Cuando V.V cayó preso conversó con alias Invisible en la Cárcel 4, quien era el brazo armado de Los Lobos, encargado de la ejecución del crimen. Colón Pico, mientras permanecieron presos en la cárcel de Riobamba, también le contó la estructura que se organizó para el asesinato. Según el testigo, Glas habría estado supuestamente a la cabeza y Serrrano, según dijo, armó todo el proceso. El presunto financista habría sido Xavier Jordán, mientras que Aleaga fue supuestamente el coordinador.
Alias Zeus, de nacionalidad colombiana, habría contratado a la banda criminal de sicarios que ejecutó a Villavicencio. Hasta Cali viajó alias Gordo Luis, un supuesto avezado asesino de los Latin King para pagar el anticipo para los dos crímenes. Alias El Invisible, coordinador de la ejecución, estuvo supervisado por el “lobo menor”, llamado Estaban A. y relacionado, según el testigo, con Viviana Veloz. Gordo Luis controla Quevedo y brinda seguridad a políticos de la RC, es otra afirmación que hace el testigo.
El 6 de abril del 2024, a la una de la tarde, Jorge Chonillo fue interceptado en su vehículo negro de alta gama, frente al cementerio en el barrio Eloy Alfaro, de Manta, donde varios hombres con fusiles lo acribillaron mientras estaba al volante. Murió camino al hospital.
Un falso positivo
Al vincular a Glas y otros actores políticos, la abogada Vera reacción en su cuenta de X en una larga exposición donde también difundió el documento completo de la versión. Ella dijo lo siguente:
«La prueba principal es una versión no juramentada, sin control judicial, rendida el 4 de abril de 2024 por un criminal confeso (aquí pone el nombre del completo del testigo V.V.), abogado de Fabricio Colón Pico, vinculado a “Los Lobos” y condenado por lavado de activos en el Caso Plaga. En su declaración, afirma que Jorge Chonillo Mendoza (alias “Chonillo”) —quien fue asesinado dos días después— le habría revelado la existencia de una supuesta estructura criminal encabezada por actores políticos. No existe ni una sola prueba material que respalde esa afirmación: no hay audios, ni mensajes, ni registros de llamadas, ni testigos independientes. Solo la palabra de un sentenciado que busca beneficios judiciales y protección para su esposa, también procesada. Este relato, sin evidencia ni contrastación, ha sido acogido por la Fiscalía como si se tratara de una prueba legítima. Pero cualquier estándar mínimamente serio exige que las declaraciones de criminales condenados sean corroboradas con pruebas independientes, materiales y verificables. Nada de eso ocurrió aquí. Estamos, por tanto, ante un nuevo falso positivo judicial, en el que el aparato penal se utiliza para construir causas a medida, desviar la atención pública y judicializar la oposición bajo la apariencia de legalidad».
Ella acusó la Fiscalía General de hacer un montaje con este testigo y calificó el hecho de un «falso positivo».
Otro montaje más en construcción: el nuevo falso positivo contra Jorge Glas y otros líderes políticos
La fiscal Diana Salazar montó un falso positivo para usar su venganza personal contra el correísmo a través del crimen de Fernando, y él merece mucho más que eso», denunció… pic.twitter.com/I82538jhes
— Sonia Gabriela Vera García (@sonicorver) May 15, 2025
El testigo fue señalado por la Fiscalía General como líder de una estructura que beneficiaba a presos a cambio de dinero. La Corte Nacional lo condenó a 27 meses de cárcel, al acogerse a un procedimiento abreviado por el caso Plaga, que investigó a abogados y jueces que tramitaban hasta certificados falsos de VIH para sacar de la cárcel a peligrosos sicarios y otros delincuentes.
La Fiscalía presentó 58 elementos en contra del testigo quien, junto a Cristian Romero, abogado prófugo por los casos Metástasis y Plaga, se encargaba de los traslados y liberaciones de presos mediante la falsificación de certificados médicos, sorteo de audiencias y sobornos.
Serrano reacciona
De su parte, el exministro del Interior y expresidente de la Asamblea, José Serrano Salgado, reaccionó en un comunicado en X que, después de que la Fiscalía General se había pronunciado sobre el caso. Al igual que la abogada de Glas, dijo de que se trataba de una persecución y de una acusación infundada de un testigo vinculado a Los Lobos que, según Serrano, fueron los autores del asesinato de su hermano, Juan Antonio, ocurrido en Cuenca en septiembre del 2012.
Pretenden fabricar una narrativa penal falsa, conspirando con los mismos criminales que asesinaron a mi hermano. No tenemos precio ni pactos. Me persiguen por enfrentar al crimen organizado, al narcotráfico y a sus operadores políticos y estatales
Aquí mi pronunciamiento: pic.twitter.com/UZj99VgMLs
— José Serrano Salgado (@ppsesa) May 16, 2025
Serrano Salgado dijo que no se relacionaba con Glas desde el 2017 cuando se hizo pública su ruptura política. «Ahora pretenden involucrarme en el asesinato de Fernando Villavicencio utilizando como testigo a un criminal confeso, miembro de la misma banda que asesinó a mi hermano y que yo mismo ayudé para (sic) encarcelar junto a su cabecilla Colón Pico (…)».
Serrano calificó la versión «de este delincuente» como «grotesca e inverosímil».
La Fiscalía actúa contra abogada de Glas
La Fiscalía General del Estado, mediante un comunicado, dijo que no toleraría la difusión de información de carácter restringida (sic) (…) en la que se expone el nombre de un testigo, lo que pone en riesgo su vida, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores».
La Fiscalía abrió indagación previa contra la abogada Vera y la llamó a rendir versión. La entidad que lleva a delante las investigaciones sobre el asesinato de Villavicencio afirmó que «no se puede admitir el uso de argucias que buscan desviar, tergiversar y entorpecer las investigaciones».
Lorena Piedra, catedrática universitaria y experta en seguridad del Estado, manifestó al respecto que lo hecho por la abogada Vera es un «peligroso precedente: la defensa de Jorge Glas difunde versiones de un testigo protegido. Esto normaliza la ruptura de la reserva, pone en riesgo vidas y socava la justicia en un magnicidio que exige máxima integridad. No es la primera vez que lo hacen».
