Icono del sitio Plan V

Sumar Juntos: agua que cambia miles de vidas en Ecuador

Sumar Juntos, iniciativa por el agua de calidad.

En mayo se entregaron los primeros sistemas en el cantón San Gabriel, Carchi. Fotos: Ayuda en Acción

La pandemia cambió al mundo. Para bien y para mal. Quienes decidieron sumar fueron mayoría, porque nadie evoluciona solo. Bajo esta perspectiva de vida, por aquellos meses iniciales de 2020 nació en Ecuador la Iniciativa Sumar Juntos.

Comuneros y autoridades, juntos para dar sostenibilidad a los sistemas de agua.
Una de las primeras plantas entregadas por Sumar Juntos, en Carchi.

La distribución de insumos de primera necesidad para grupos vulnerables –mascarillas, equipos médicos, recursos– fue su primer gran impulso. Pero allí quedó instalada una fuerza humana que debía fructificar. Desde finales de 2021, el siguiente campo de acción fue el agua, en un país de nevados y ríos donde 5 de cada 10 no acceden a un líquido salubre y donde el 36,7 por ciento de niños menores de 5 años consume agua incluso con materia fecal, lo cual se convierte en un detonante de las altas tasas de desnutrición crónica infantil (DCI).

Sumar Juntos tiene el respaldo de Banco Pichincha, pero en honor a su nombre articula a comunidades, gobiernos locales, organismos internacionales y las ONG con más trayectoria y dedicación al agua como eje del desarrollo social. José Luis Álvarez es el presidente de la Iniciativa. La empresa privada, el sector turístico y la banca son sus hábitats naturales. Pero desde hace cuatro años calza sus botas de cuero marrón, monta su moto y recorre el país, del llano al páramo.

El Reto 10K

Este año es clave para Sumar Juntos. Meses atrás se plantearon una epopeya a contrarreloj: hasta junio de 2025, dotar de 19 sistemas de agua potable a 21 comunidades de Carchi, Cotopaxi, Azuay y Morona Santiago, para beneficiar a 10.000 personas. Es el Reto 10K. Y ya han entregado 14.

En esta cruzada el aliado fundamental es la ONG española Ayuda en acción, con casi 40 años de tarea en Ecuador. Álvarez cuenta que ellos son la antena en los territorios: conocen las comunidades rurales con mayor necesidad, dada la alta prevalencia de la DCI, y también con mayor viabilidad organizativa para repotenciar sistemas de agua ya instalados o para construir nuevas plantas.

V

También te puede interesar

Reto 10K: el maratón social para que 10.000 ecuatorianos beban agua segura por primera vez

70.720 personas beneficiadas

En el Ecuador de las grandes ciudades se reproducen visiones equivocadas sobre el agua. Se presume, de entrada, que es un recurso infinito: se abre la llave y ya se puede tomar un vaso, se abre la manguera y se puede lavar hasta el 4X4. “En la ruralidad es distinto –dice Álvarez–. Las madres y los hijos hacen un trabajo de recolección manual, caminando una hora o dos hasta alguna fuente cercana, o en el mejor de los casos se proveen entubando el agua hasta sus hogares, lo cual hace que llegue contaminada. Y además de la pérdida de tiempo, esto acarrea otros problemas: diarreas agudas, desnutrición crónica, deshidratación, viajes y gastos en los centros médicos”.

Por ello, Sumar Juntos apunta a una suerte de carambola virtuosa: “si resolvemos el problema de la falta de agua de calidad, resolvemos otros problema a la vez. Y generamos bienestar y que la gente se quede en la comunidad”. Ante ello, el aporte de la iniciativa no solo se traduce en ayudas financieras, sino también transferencia tecnológica y programas de educomunicación, “para asegurar la sostenibilidad de nuestra tarea y de los proyectos que implementamos”, dice Álvarez.

El trabajo también se amplía en alianza con otras organizaciones. En total, Sumar Juntos impulsa 54 programas que inciden en el mejoramiento de la calidad de vida de 70.720 personas, 10.000 de ellas a partir del Reto 10K con Ayuda en acción. Pero hay más:

Enseñar a pescar

Buena parte de esta tarea se ha enfocado en repotenciar infraestructura que ya había en las zonas rurales. Se estima que en Ecuador pudiera haber entre 4.000 y 6.000 juntas comunales de agua para consumo humano, amén de otras miles más de agua para riego. Para Álvarez, un tema clave es impulsar las capacidades de la gobernanza de las juntas. “Por falta de mantenimiento, repuestos o gestión, Ecuador está lleno de sistemas de agua potable inoperativos”, recuerda Álvarez. Varios de estos temas fueron abordados en el programa Plan Verde, en su emisión del jueves 26 de septiembre.

Entonces dichos sistemas entran en el radar de Sumar Juntos y se cruzan varios mapas: el de los sistemas que reclaman mejoramiento y el de incidencia de la DCI, y allí aterrizan las manos de la iniciativa. “Nuestra mayor contribución es organizar a la junta de agua, capacitar a los operadores, ayudarles a que fijen una tarifa mínima de sostenibilidad para que el sistema funcione en el largo plazo.

Esta tarifa mínima también incide directamente en los bolsillos de los beneficiarios. Y Álvarez pone un ejemplo: en julio pasado, Sumar Juntos posibilitó una interconexión de agua potable para beneficiar a la comunidad de El Churo, en Pedernales. Antes pagaban hasta USD 35 por tanquero, ahora pagarán ni la quinta parte de ese monto. “La necesidad de agua une y aglutina –dice Álvarez– y en las comunidades están conscientes de que estas acciones tienen un costo y que deben organizarse para ampliar las capacidades instaladas de los sistemas e incorporar nuevos usuarios, los cuales, con sus pagos darán sostenibilidad a la iniciativa”.

De esta manera, Sumar Juntos es como el hilo de plata que une y guía a comuneros, autoridades locales y organismos de cooperación internacional y los convierte en Guardianes del agua.

Testimonio

«El agua une y cambia vidas»

José Luis Álvarez, presidente de la Iniciativa Sumar Juntos

Vengo del sector privado. Mi carrera la he hecho en el sector turístico y la banca. Fui llamado por Banco Pichincha para liderar esta iniciativa y lo estoy disfrutando mucho. Me está poniendo de frente con una problemática social que nos ha afectado por décadas y no la habíamos visto con tanta claridad como lo está haciendo ahora la alta dirección del Banco.

Un domingo, semanas atrás, salí a entregar tres sistemas de agua potable en la Costa y con dos personas más que trabajamos en esto nos vamos en motocicleta. Hemos entregado sistemas en montañas donde hay que ponerse buenas botas y buen sombrero, para ir cuesta arriba. Pero la satisfacción es muy grande cuando vemos la alegría de la comunidad cuando por primera vez pueden abrir un grifo en sus casas para consumir agua potable.

Esta alegría no tiene precio y es mayor porque vemos comunidades organizadas y socias de estas acciones. Nosotros en Sumar Juntos no ponemos el 100% de la inversión, hay un porcentaje que lo cubre la comunidad a través de minga, mano de obra, refrigerios y tiempo. Esto hace que ellos se sientan apropiados de los sistemas y que estas obras les cambia la vida.

Salir de la versión móvil