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Apagones: ¿por qué volvemos a lo mismo dos años después?

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Guayaquil.- Para fortalecer el Sistema Nacional de Transmisión y asegurar un suministro eléctrico confiable, el presidente Daniel Noboa entregó la ampliación de la Subestación Eléctrica Las Esclusas, obra estratégica que requirió una inversión de USD 12.967.941 y que beneficiará de forma directa a 982.252 habitantes de Guayaquil. Foto: Carlos Silva/Presidencia de la República.

El viernes 16 de octubre el Ejecutivo el propio presidente de la República anunció que Colombia reanudaba el despacho eléctrico, tras 39 días de intercambios limitados desde el 7 de septiembre. Los registros del Cenace citados por Expreso indicaban 347 MWh acumulados hasta las 09:00 y una potencia media de 65,07 MW hasta las 14:00, apenas el 14,46 % de los 450 MW de la interconexión.

Ninguna cifra acreditaba un suministro sostenido y Colombia mantiene como prioridad su demanda interna durante el estiaje. El anuncio llegó con desconexiones obligatorias para industrias de alto y medio voltaje, ampliadas a 72 horas semanales desde el 12 de octubre, y con el embalse de Mazar a unos ocho metros de su límite.

Entre la noche del 13 y la madrugada del 14 hubo, además, cortes residenciales sin aviso en al menos 12 provincias, sin explicación oficial inmediata. Hubo problemas de coordinación: el 14 de octubre, un oficio de la Subsecretaría de Distribución que extendía las desconexiones industriales hasta el 20 de octubre fue calificado de error, y el funcionario que lo emitió fue desvinculado. El 15, fuente oficial publicó en X una lista de 20 empresas de medio voltaje supuestamente conectadas a la red y pidió la intervención de la fuerza pública; por la tarde difundió una segunda lista.

Al menos tres compañías (Offset Abad, Electrocables y Grupasa) respondieron que operaban con generación propia. La factura es distributiva. La Cámara de Industrias de Guayaquil estimó en USD 156 millones lo que la industria pagará de más hasta fin de año por el alza de la tarifa de alto voltaje vigente desde el 1 de octubre, un costo que se suma al de las desconexiones. La Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) reportó, con resultados preliminares de una encuesta, que ocho de cada diez afiliadas registraban pérdidas o paralización de producción. Las grandes firmas amortiguan con generadores; el pequeño comerciante, el agricultor que bombea agua, el taller y el trabajador informal no tienen esa opción. Sin información oportuna, cada corte reorganiza la producción y la vida doméstica, y erosiona la confianza antes de que se contabilicen las pérdidas.

El problema estructural de generación eléctrica se arrastra hace años. La administración del presidente Noboa (noviembre 2023) es heredera de esta situación, pero luego de tres años de gestión, la situación ha empeorado.

Ese es el panorama al terminar una semana de crisis, eufemismos oficiales y reclamos, tibios o fuertes, de sectores afectados. De este modo, una crisis anunciada no se convirtió en oportunidad sino en descalabro.

El problema estructural de generación eléctrica se arrastra desde hace varios años. La administración del presidente Noboa (noviembre 2023) es heredera de esta situación, pero luego de tres años de gestión, la situación ha empeorado. Básicamente porque Ecuador no ha incorporado más generación eléctrica. El intento fallido y corrupto de los casos Progen y ATM aceleró la descomposición del sector. El experto energético sostiene que un factor determinante de esta crisis sistémica es que los gobiernos, incluido este, han trabajado más en favor de los ciclos electorales y políticos que con los ciclos naturales. Estos ciclos se repiten, por lo que las autoridades energéticas saben exactamente qué hacer: compensar la falta de generación hídrica con generación térmica. La temporada seca o de estiaje en el país en la zona austro-cordillera oriental se da entre septiembre u octubre a marzo, donde se asientan los complejos de Paute-Molino y Mazar, aunque también impacta en el caudal de agua que alimenta la operación de la hidroeléctrica más grande: Coca Codo Sinclair. Los meses más críticos suelen ser entre los meses de noviembre.y enero y la recuperación de caudales por la lluvia sucede entre marzo y abril. Si esto ocurre todos los años, ¿por qué el país termina en restricciones eléctricas, como ahora con el apagón empresarial? En casi todas las crisis, sobre todo en los apagones del 2024, los sectores técnico-estatales, como el CENACE, han prevenido a las autoridades, sin embargo las respuestas han sido limitadas por fracasos en los procesos de contratación (como los 260 MW en Pascuales) o los casos de Progen y ATM.

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La hora pico de consumo eléctrico en el Ecuador va de seis de la tarde a diez de la noche. El pico más alto de consumo que se ha dado ha sido de 5600 MW en momentos específicos, pero el promedio de consumo nacional es de entre 5200 y 5300 MW en hora pico. El déficit de oferta de generación eléctrica se sitúa en 1300 MW en hora pico, aproximadamente. Así, la generación eléctrica tiene un techo en tiempos de estiaje, y lo apropiado y planificado hubiese sido activar el parque térmico, pero eso no se logró porque al menos unos 900 MW de capacidad instalada están en constante mantenimiento, no se ha podido incorporar una mayor capacidad. Por ejemplo, a las 11:20 del 20 de octubre, esta generación térmica —cuya capacidad instalada ronda los 1700 MW— estaba en 1.216 MW (400MW son de barcazas alquiladas), mientras la hídrica estaba en 3.163 MW y con los demás aportes la producción estaba en 4.408 MW. El sector empresarial privado tiene una capacidad térmica instalada de 400 MW, pero esos equipos solo pueden funcionar seis horas durante el día, por lo que ese aporte también es limitado.  Los déficit de la producción hídrica deberían ser compensados con la térmica, pero dado que no es posible el gobierno optó por bajar, a la fuerza, la demanda en el sector empresarial (72 horas cada semana) para evitar que las represas, que trabajan al límite de su capacidad y con poca agua, sean forzadas. Mazar es el reservorio más grande del país y como parte del complejo Paute alimenta a dos represas más Paute-Molino y Sopladora. Su volumen de agua es como la batería que sostiene la producción. Si Mazar para o se vacía, las otras dos represas dejan de producir. A esto se debe sumar el incremento anual de la demanda eléctrica, que según el CENACE ha llegado a picos del 10% (unos 500 MW) el año pasado. El promedio es del 4% anual en condiciones normales.

La crisis de Mazar se agudizó desde el 4 de octubre. Ese día ingresaron al embalse 63.5 metros cúbicos de agua por segundo. Para el 11 de octubre, es decir en una semana, el caudal estaba en 22.5 m3/s.

«El problema es que la agenda gubernamental se topa con los periodos electorales y todo gira alrededor de eso. Pero lo que debería hacer es observar los fenómenos naturales, cómo está la planificación y sobre eso hacer un seguimiento a la ejecución. Y debería existir el mecanismo institucional que nos permita separar eso», dice Dario Dávalos. Como está diseñado el sistema institucional existe una serie de dependencias en la cadena de mando, que son de origen político. «Y por eso salen funcionarios a decir que odian a los técnicos. Imagínense un técnico en su trabajo, revisando la información y sale una alta autoridad y le dice «te odio» y tiene que entregar su informe a las cinco de la mañana. Hay una fractura institucional».

Más allá del «odio» los técnicos tienen que cumplir lo que dice la normativa. Eso repercute en las decisiones que toman las autoridades.

La crisis de Mazar se agudizó desde el 4 de octubre. Ese día ingresaron al embalse 63.5 metros cúbicos de agua por segundo. Para el 11 de octubre, es decir en una semana, el caudal estaba en 22.5 m3/s. y se había recuperado un poco al 20 de octubre con 25.6 m3/s. pero igual de lejos a los caudales de inicios de este mes.

El nivel mínimo de la cota de Mazar es de 2.115 metros sobre el nivel del mar. Menos que eso, es un nivel crítico y debería parar sus turbinas. Entre el 1 de octubre (2.130 snm), al 20 de octubre (2.121 snm) la cota cayó nueve metros y se colocó a seis del nivel crítico. Mazar genera 170 MW y más abajo está Paute-Molino, que genera 1.100 MW y luego Paute-Sopladora con 487 MW.

Mazar alimenta a Paute-Molino y a Sopladora. Entonces si baja el embalse de Mazar hay limitaciones para las dos hidroeléctricas porque si Mazar se queda sin agua afecta a todo el complejo: los embalses inferiores se quedan sin el recurso agua para operar de manera continua.

El caudal de Coca Codo Sinclair también está en problemas. Siendo una represa que funciona gracias a la fuerza del caudal de agua, esta debe tener más de 250 m3/s. para que alcance los 800 MW de potencia, y eventualmente alcance su capacidad de diseño, que son los 1200 MW. Al 4 de octubre, el caudal estuvo a 290 m3/s., pero al 20 del mismo mes había caído a 151 m3/seg. Dávalos lo compara con un marcapasos, que si no inyecta la suficiente sangre al corazón, este baja el bombeo. Cuando no hay suficiente potencia de bombeo se producen esas intermitencias de energía, los parpadeos que luz que es el que causas mayores daños a los hogares. Esto, porque la potencia del sistema eléctrico ecuatoriano es 60 hertzios y esta baja si no falla Coca Codo.

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