sábado, marzo 21, 2026

Imbabura sobrevive entre ‘fuegos cruzados’

Imbabura es el epicentro del paro desde hace nueve días. El miedo y el aislamiento crecen entre la arremetida feroz del Ejército a los manifestantes y acciones vándalicas de ciertos protestantes en contra de comerciantes y ciudadanos en general. Las pérdidas económicas suman USD 42 millones en la Sierra norte.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Imbabura es la fotografía más reciente de un país polarizado. Desde hace nueve días, la provincia norteña es el epicentro del paro nacional convocado por la Conaie. Desde entonces la población sobrevive entre la feroz arremetida del Gobierno contra los manifestantes y el temor del resto de ciudadanos a las acciones desbordadas de ciertos grupos activos en las protestas.

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El paro escala en violencia y en sorderas

En entrevista con Teleamazonas, Álvaro Castillo, alcalde de la capital de Imbabura, refirió que desde el sábado hay ya primeros acercamientos entre representantes de organizaciones indígenas y del Gobierno. La autoridad local refirió que es probable que «en las próximas horas se llegue a acuerdos definitivos y podamos ya trabajar y movernos con normalidad».

Castillo detalló un cronograma de acercamientos. El sábado —dijo a Teleamazonas—, su domicilio fue escenario de una conversación entre un dirigente indígena y miembros del Ejecutivo, la Policía y el Ejército.

Al día siguiente, según el Alcalde, hubo un encuentro entre representantes de cinco organizaciones indígenas y campesinas de Imbabura, con la ministra de Gobierno, Zaida Rovira, y el asesor presidencial Fausto Jarrín.

Castillo concluyó que el lunes más de 100 dirigentes y algunos ministros de Estado confrontaron sus respectivas posiciones y demandas.

Estos acercamientos, sin embargo, contrastan con un clima de tensión que recorre Otavalo, Cotacachi, Angochahua y los límites con Pichincha. Con llanto, bases campesinas exigen la fuerza pública ya no acose sus viviendas, como se ha podido ver en puntos como La Esperanza, Huaycopungo y Rumipamba, comunidades envueltas en gas lacrimógeno. Y el clamor común en Imbabura es que el asesinato del comunero de Cuicocha, Efraín Fuérez, no quede en la impunidad.

El sector de Huaycopungo es zona de enfrentamientos diarios entre manifestantes y fuerza pública. La mañana de este martes 30 hubo varias cargas de gas lacrimógeno arrojadas desde camiones del Ejército. Capturas de video de redes sociales

Fuérez fue disparado por la espalda

El paro nacional recrudeció en violencia, en las primeras horas del domingo 28 de septiembre, con el asesinato de Efraín Fuerez, comunero, artesano y constructor de Cuicocha, Cotacachi. La periodista Karol Noroña conversó con un equipo de Inredh (Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos), el cual asistió al levantamiento del cuerpo, autopsia y velación de Fuerez.

Sus testimonios son devastadores. Fuerez, de acuerdo con el protocolo de autopsia, fue disparado por detrás. “El proyectil de arma de fuego —no de perdigones— ingresó por su espalda, laceró su pulmón, fracturó su columna cervical y su costilla, y salió por su pecho”, describe la periodista especializada en DD.HH.

El compañero que trató de socorrer a Fuérez y se aferró a su cuerpo hasta el final también fue gravemente herido, con contusiones en la cabeza y una lesión superficial en su pierna por el paso de una bala, según la entrevista de Noroña al equipo humanitario de Inredh.

Imágenes virales dan cuenta de la violencia con la cual actuaron los militares que rodearon el cuerpo de Fuerez y su compañero. Llegan dos vehículos tácticos al punto. Del segundo se dispara gas lacrimógeno hacia los heridos; del primero se bajan militares y tres de ellos patean y golpean a quienes yacían en el suelo.

“El ataque en su contra es investigado como una extralimitación en la ejecución de un acto de servicio”, relata la periodista Noroña con base en la entrevista a las integrantes de Inredh.

Tensión y pérdidas

En Otavalo, reportes de comerciantes dan cuenta de que grupos que se identifican como parte del paro recorren calles como la Bolívar o la Sucre, o las inmediaciones del mercado de los ponchos, para exigir a quienes abrieron sus locales que los vuelvan a cerrar.

La misma tensión se reproduce en la carretera Panamericana, particularmente entre el sector de El Cajas y las afueras de Otavalo, hacia el partidero a Cotacachi. Las pocas camionetas o pequeños camiones que se atreven a cruzar con pasajeros, alimentos o mercadería son amenazados con destrucción de sus parabrisas o sus llantas. “Aquí no estamos respetando nada, así que estesen quietitos en la casa”, dice uno de los manifestantes en la zona de Carabuela, en video subido a su cuenta de TikTok.

De acuerdo con un balance preliminar de la Cámara de Industrias y Producción, la primera semana de paro dejó pérdidas de USD 42 millones para los sectores productivos de Carchi e Imbabura. Solo en esta provincia, la estimación es que cada día de paro cada empresa pierde USD 75.000.

De acuerdo con el portal Hoy en Imbabura, las pérdidas semanales en el sector florícola suman USD 7 millones. Las 37 gasolineras de la provincia reportan pérdidas por USD 3,5 millones. Y los sectores hoteleros y gastronómicos reportan cancelaciones del 100%.

Para quienes se movilizan desde Ibarra hacia Quito, el precio del pasaje y los tiempos de movilización se fueron por las nubes. Un pasaje en este tramo, en circunstancias normales, cuesta USD 7. Ahora ese viaje amerita USD 30, porque la vía más segura es tomar la ruta Ibarra-San Lorenzo para luego ingresar a la capital por la vía Calacalí-La Independencia.

Choques en Huaycopungo

En las inmediaciones del lago de San Pablo, en las comunas de Cochapungo y Huaycopungo hay un fuerte operativo militar. Estruendo de detonaciones y nubes de gas lacrimógeno se encajonan en este punto al sur de la provincia de Imbabura.

“El asedio dentro de las comunidades continúa, poniendo en grave riesgo la vida de nuestros pueblos”, divulgó la Conaie en sus redes sociales.

Huaycopungo es uno de los puntos más críticos por la arremetida del Ejército. La lideresa Blanca Chancosa, en su comparecencia a la Asamblea, este martes 30 de septiembre, relata así el sitio que viven las comunidades: “Han entrado en la sombra de la noche, los militares, con tanquetas; prácticamente, una guerra. Han entrado a las casas. Se ve en vídeos como sacan a las mujeres, madres de familia, arrastrando, les patean, les pegan…”.

Más intervenciones en el siguiente video:

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