viernes, octubre 30, 2026

Las “causas profundas del conflicto”, según Putin

Ucrania ha tenido siempre gran importancia geoestratégica. Es un punto crucial para ambos lados, por lo que su política interna quedó fuertemente expuesta a la influencia internacional.

Rafael Paredes Proaño

Por: Rafael Paredes Proaño

La reacción de Rusia a la propuesta estadounidense de alto al fuego en el conflicto de Ucrania ha sido la de siempre: para alcanzar una “paz duradera” primero hay que resolver las “razones profundas subyacentes”.

El presidente ruso ha reiterado que la paz en Ucrania se concretará cuando el tema sea tratado directamente con el presidente de Estados Unidos, como en efecto lo ha hecho. En el asunto, en consecuencia, de acuerdo con Vladimir Putin, los estadounidenses no son neutrales.

Las “causas profundas del conflicto” comprenden cuestiones de orden territorial y de soberanía de Ucrania. Putin considera trascendental que zonas vecinas a Rusia pasen a su poder, además de la inadmisibilidad de la membresía de Ucrania a la OTAN —y a la Unión Europea—. Implica, por supuesto, según dice, un tema de seguridad y confianza, que ha estado en el centro de la controversia desde la disolución de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín.

Esas “causas internas del conflicto”, a las que ha vuelto a referirse Putin en la conversación telefónica con Trump, tienen varios antecedentes, importantes, desde la perspectiva rusa.

Antes de alcanzar un acuerdo sobre la unificación de Alemania (1990), luego de los acercamientos entre países occidentales y la Unión Soviética, se produjo una serie de negociaciones (conversaciones 2+4). Entre otras cuestiones hubo un punto sensible: la pertenencia alemana a la OTAN. Para entonces, la mitad de Alemania, la RDA, había formado parte del “Pacto de Varsovia” (bloque soviético), opositor a la OTAN.

El interés de Rusia de formar parte de un ente de seguridad con los miembros de la OTAN fue expresado en distintas ocasiones. Además de Gorbachov, por Yeltsin y el mismo Putin.

Mijail Gorbachov: Archivo

Según testimonios, Mijaíl Gorbachov, expresidente de la Unión Soviética, hizo reiterados pedidos ante la preocupación de amenazas a la seguridad de su país. Para ello, propuso una estructura pan europea de seguridad que incluía disolver la OTAN junto al Pacto de Varsovia o el ingreso de Rusia a la OTAN, con ciertas reformas. El ex secretario de Estado de EE.UU., James Baker, lo consideró “un sueño inalcanzable”. Tanto Baker como el entonces canciller de Alemania, Helmut Koll, convencieron a Gorbachov, con un “pacto de caballeros”, que una Alemania unificada en la OTAN era la mejor garantía de estabilidad de Europa, así como también le aseguraron que nunca habría expansiones de la OTAN hacia el Este y que la seguridad de Rusia sería totalmente respetada.

No hay un documento escrito acerca de esas garantías. Según algunos observadores hay referencias sobre el asunto en el diario alemán Der Spiegel. Líderes occidentales niegan la existencia de ese compromiso.

El interés de Rusia de formar parte de un ente de seguridad con los miembros de la OTAN fue expresado en distintas ocasiones. Además de Gorbachov, por Yeltsin y el mismo Putin. En resumen, luego de varios intentos después de la disolución de la URSS, Rusia se ha considerado excluida de Occidente.

Ese no es el único antecedente de las “causas profundas” a las que alude Putin. En la desintegración de la antigua Yugoslavia (1991) después de numerosos intentos para detener las masacres, la cuestión de la población albanesa y serbia en Kosovo provocó que, por iniciativa de los Estados Unidos, se produjera una

intervención de la OTAN (1999), a fin de que los serbios se retiren de ese territorio. Rusia ha considerado a Serbia como una de sus cercanas áreas de influencia.

Foto de archivo de Boris Yeltsin y Vladimir Putin.

Yeltsin consideró que el bombardeo era ilegal. Al conocerse la expulsión de las fuerzas serbias de Kosovo y el ingreso de la OTAN, Rusia ordenó que un contingente suyo llegara a Kosovo. Fue de los primeros momentos clave de distanciamiento. El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) se oponía a la presencia rusa. Las fuerzas rusas pasaron a formar parte de la misión de paz y se mantuvieron hasta el 2003.

En 2008, Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia con el respaldo de la mayoría de los Estados de la UE y EE.UU. Putin, al comentar el hecho manifestó que se había sentado un precedente: la OTAN había intervenido militarmente para “proteger vidas” y, luego, se había apoyado la independencia.

Seis meses después, Rusia intervino Georgia, para “proteger a las minorías” de habla rusa, y reconoció como independientes a las provincias separatistas de Osetia del Sur y Abjasia.

Con el mismo argumento de “proteger a la población”, Putin ha utilizado el precedente de la independencia de Kosovo —apoyada por Occidente— para defender la invasión de Rusia a Ucrania y la desmembración de partes importantes de territorio ucraniano.

Tras la toma rusa de Crimea en 2014, se organizó un referéndum de independencia. El comunicado que da cuenta de la separación de Ucrania afirma que “el precedente fijado por Kosovo” es la justificación legal para la secesión. Del mismo modo como se hizo en Georgia para “proteger a la población” rusa.

La más importante “causa profunda”, según Putin, fue la ruptura de los compromisos —si bien no escritos— y del espíritu del Tratado (2+4) que permitió la unificación de Alemania.

Iguales argumentos de la “independencia” de Kosovo han servido para la separación de otras zonas de Ucrania. Así en la supuesta “independencia” de la “República de Luhansk” y la “República de Donetsk”, partes de la región ucraniana del Donbass.

Estados Unidos rechaza la comparación. “Considera que Kosovo es un caso de excepción que no debería ser visto como precedente”. Rusia dice que, si Kosovo es un caso especial Crimea también lo es, según el Canciller ruso Lavrov.

No obstante, la más importante “causa profunda”, según Putin, fue la ruptura de los compromisos —si bien no escritos— y del espíritu del Tratado (2+4) que permitió la unificación de Alemania.

A partir del año 1999 se incorporaron a la OTAN, por impulso occidental, prácticamente todos los Estados del Este europeo, que fueron miembros del “Pacto de Varsovia” o eran parte de la URSS. Añadido los nórdicos vecinos a Rusia. Con esos hechos la OTAN rodeo a la actual Federación de Rusia.

Eso es lo que sistemáticamente ha provocado un airoso reclamo ruso, más aún cuando desde el 2008 la OTAN declaró la intención de incorporar a Ucrania y a Georgia.

En la conferencia sobre Seguridad de Múnich de 2007, Putin criticó duramente, por primera vez, esa expansión. Calificó el acercamiento de la OTAN hacia fronteras rusas como grave provocación. Criticó la configuración del sistema internacional que se estaba modelando y tildó al “orden mundial unipolar de proyecto irreal e hipócrita”. Censuró a los Estados Unidos por tratar de imponer sus reglas y ser “el mayor desestabilizador del sistema internacional”. Afirmó que “rechazará el proyecto hegemónico global estadounidense” y concluyó que el “modelo unipolar es inaceptable e imposible» en el mundo moderno.

Tanto EE.UU. como la OTAN desestimaron las preocupaciones de Rusia, asegurando que la alianza tenía un “carácter defensivo”.

Rusia ha afirmado que las “oleadas de expansión” de la OTAN hacia el Este representan una amenaza. Sin embargo, en 2021, en medio de la crisis ruso-ucraniana, apeló nuevamente al principio de no división de la seguridad y presentó una propuesta a EE.UU. y a la OTAN para alcanzar un acuerdo de seguridad conjunto. La propuesta demandaba limitar las actividades de la OTAN en Europa del Este, así como garantías jurídicas sobre la no integración de Ucrania en la alianza.

Ucrania ha tenido siempre gran importancia geoestratégica. Por su capacidad exportadora agrícola y riquezas minerales ha sido el ingreso a Europa. Es un punto crucial para ambos lados, por lo que su política interna quedó fuertemente expuesta a la influencia internacional.

Una invasión armada, como la rusa a un Estado soberano como Ucrania, cualesquiera sean sus motivos es, siempre, una grave e inaceptable violación del Derecho Internacional, como lo es cuando cualquier Estado lo hace para apropiarse de territorio. El Ecuador tiene sobrada experiencia en la materia.

(*) Ex vice canciller

 

Rafael Paredes Proaño

Rafael Paredes Proaño

Ex embajador de Ecuador en Colombia

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