Antonio Nicaso (1964, Calabria) es autor del libro “Carteles de sangre, las rutas del narcotráfico y las crisis que lo alimentan”, junto con el procurador del Tribunal de Nápoles, Nicola Gratteri. En el capítulo dedicado a Ecuador señala que este país juega un rol estratégico en las rutas del narcotráfico global.
Nicaso es escritor, docente de Historia Social de la Criminalidad Organizada en la Queen’s University, Canadá, historiador de las organizaciones criminales y está considerado uno de los máximos expertos en la ‘Ndrangheta (Calabria, Italia) a nivel mundial. Es integrante del Instituto Italiano de Estudios Estratégicos y del Centro Nathanson sobre Crimen y Seguridad Transnacional en la Universidad de York, Toronto, Canadá.
Ha escrito más de 50 libros, algunos de los cuales se han convertido en bestsellers internacionales. Vive entre Canadá y Estados Unidos.
Nicaso conversó con Plan V sobre la geografía integrada al narcotráfico en Ecuador, las tres prioridades para luchar contra él, el papel de las organizaciones chinas par lavar el dinero de la droga, el crimen organizado como componente de la economía real, el mercado digital y la dark web que gestionan el 45% del comercio de drogas. Advirtió que, “si no se actúa rápido en el país, las organizaciones criminales se volverán más poderosas”.
En su libro “Carteles de sangre”, ustedes afirman que Ecuador es un hub logístico internacional para el tráfico de drogas. ¿Por qué?
Hoy Ecuador es un centro logístico fundamental para el tráfico internacional de cocaína, porque conecta las zonas de producción de Colombia y Perú con puertos estratégicos del Pacífico, como Guayaquil y Esmeraldas, desde los cuales sale la droga hacia Estados Unidos y Europa. La logística, que está basada en contenedores, reduce riesgos y costos, aumenta los volúmenes y garantiza la continuidad de la oferta global. Para los carteles, Ecuador es una verdadera puerta hacia el mundo.
«Ecuador, hoy, es un territorio donde se produce, refina, almacena y distribuye cocaína. Las zonas fronterizas con Colombia aportan con laboratorios y materias primas; las rutas internas ecuatorianas garantizan la circulación; los puertos son el punto de salida; y las cárceles locales se han convertido en centros de mando criminal».
¿Tienen una cartografía de Ecuador, considerando que ha pasado de ser un punto de tránsito a un importante centro de producción, procesamiento, almacenamiento, distribución y consumo de cocaína, según la exfiscal General Diana Salazar?
Ecuador, hoy, es un territorio donde se produce, refina, almacena y distribuye cocaína. Las zonas fronterizas con Colombia aportan con laboratorios y materias primas; las rutas internas ecuatorianas garantizan la circulación; los puertos son el punto de salida; y las cárceles locales se han convertido en centros de mando criminal. Es una geografía integrada, no una suma de episodios aislados. Antes parecía un país tranquilo, pero se ha convertido en uno de los más violentos. Una violencia que involucra a organizaciones criminales que representan a los dos principales cárteles mexicanos: el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación.
Usted es el máximo experto en la ‘Ndrangheta en el mundo. ¿Cómo llegó esta organización a Ecuador y el resto de Sudamérica? ¿Qué otros grupos mafiosos italianos operan en este país?
La ‘Ndrangheta llegó a Sudamérica siguiendo las rutas de la cocaína. Envió emisarios, intermediarios y personas de confianza a los puertos, las aduanas y los servicios logísticos. Su principal fortaleza es la capacidad de construir relaciones estables con los productores andinos y administrar la cadena completa hasta Europa. Sus intermediarios llevan tiempo prestando mucha atención a países como Ecuador y Brasil, desde donde llegan los cargamentos de cocaína a los principales puertos europeos, desde Róterdam hasta Amberes, de Hamburgo a Gioia Tauro. En Ecuador, junto a la ‘Ndrangheta, también están presentes redes vinculadas a algunos clanes de la Camorra (Campania, Italia), a menudo activos a través de intermediarios locales y alianzas temporales.
Ustedes señalan que el clan albanés y Dritan Rexhepi —quien escapó de una prisión en Ecuador— se ganaron el crédito y la confianza de los narcos sudamericanos gracias a las asociaciones criminales chinas para el envío de dinero o a su sistema bancario clandestino. ¿Cómo funcionan estas asociaciones en Sudamérica y en Ecuador?
El clan albanés liderado por Dritan Rexhepi logró ganarse credibilidad entre los narcos sudamericanos gracias a su capacidad de mover dinero de manera rápida e invisible. Muchas de estas operaciones se hacen a través de redes chinas de compensación financiera, similares al sistema “hawala”: el dinero en efectivo se recoge en América Latina y se liquida en otros lugares, fuera del sistema bancario oficial. Las redes criminales chinas, que se inspiran en el antiguo método del “dinero volante” de la época imperial, están muy difundidas. El porcentaje que retienen por este tipo de servicio es mucho más bajo al que exigen algunos abogados involucrados en estos negocios turbios gracias a jurisdicciones poco colaboradoras y a países offshore que protegen estas operaciones de blanqueo y transferencia de capitales.
«En muchas regiones, la criminalidad no es solo violencia, también actúa como empleador, como garante de créditos y como controlador de los flujos comerciales. Organiza cadenas logísticas, financieras y de seguridad. Se convierte en parte de la economía real».
El gobierno de Noboa y las fuerzas del orden luchan contra el narcotráfico, pero frenar este cáncer no es sencillo. ¿Qué se debería hacer en Ecuador? ¿Cómo ve un «Plan Ecuador” similar al “Plan Colombia”, o la legalización de la droga?
La respuesta debe ser estructural, no solo militar. Hay tres prioridades: la primera es una reforma aduanera y un control con tecnología de los contenedores. La segunda, una lucha real contra la corrupción y la infiltración criminal en las instituciones. La tercera es recuperar el control de las cárceles, con fuerzas especiales e inteligencia. Al respecto, puede ser útil el modelo italiano de aislamiento carcelario para los detenidos más peligrosos, es necesario evitar que los presos comunes tengan que elegir de qué lado estar para no sufrir violencia. La presencia de las pandillas se extiende como un virus. Un “Plan Ecuador” puede funcionar solo como una estrategia regional y con fuertes instrumentos de justicia y control financiero. La legalización, por sí sola, no elimina la corrupción, el poder mafioso ni la violencia.
Ustedes afirman que hoy en América Latina la violencia, la corrupción y el crimen organizado son un drama social y un componente estructural de la economía. ¿Cómo funciona esa estructura?
En muchas regiones, la criminalidad no es solo violencia, también actúa como empleador, como garante de créditos y como controlador de los flujos comerciales. Organiza cadenas logísticas, financieras y de seguridad. Se convierte en parte de la economía real. Por eso, la represión por sí sola no es suficiente: es necesario ofrecer alternativas sociales y económicas. Pienso en algunos bancos que, cuando se ven involucrados en operaciones de blanqueo, se libran con una multa. Debería castigarse a los responsables, al igual que a los criminales implicados. Es decir, quien se comporte como un delincuente debe ser castigado como tal. Pero la acción de lucha debería ser global, sin zonas francas, de lo contrario las mafias van a donde encuentran menos resistencia. Hoy el dinero de la droga entra con una facilidad impresionante en la economía legal. Hay que empezar a tomar nota de ello y a entender cómo intervenir.
Según su libro, el efectivo de la cocaína se transforma en el «oxígeno» de la economía legal. ¿Cómo se combate este fenómeno en países como Ecuador?
El dinero de la cocaína se convierte en oxígeno para la economía legal, a través de agencias de servicios financieros, operaciones de importación-exportación ficticias y, en algunos casos, funcionarios bancarios corruptos. Para enfrentar este fenómeno es necesario reforzar la transparencia sobre la propiedad de las empresas, incentivar a quienes denuncian, trazar las operaciones comerciales y confiscar los bienes de manera rápida y efectiva. Si no se actúa rápido, las organizaciones criminales ecuatorianas se volverán cada vez más poderosas, tal como ocurrió con el PCC (Primer Comando Capital) brasileño, que —nació como instrumento de autodefensa en las cárceles— hoy es una organización que controla fondos de inversión y gestiona bancos digitales.
¿Qué relación existe entre el narcotráfico, los políticos y los poderes locales? En toda América Latina hay casos de exautoridades acusadas de recibir dinero de las mafias para sus campañas electorales; por ejemplo, en Ecuador, Colombia, Perú, México y Costa Rica.
El narcotráfico compra acceso, protección y contratos públicos. Algunos políticos, a cambio, obtienen financiamiento electoral y control territorial. Es un mecanismo que se repite en varios países de América Latina. Allí, donde el Estado es débil, la criminalidad organizada entra como un «proveedor de servicios». La corrupción, es decir, la criminalidad de los poderosos, es un fenómeno que se extiende por todo el mundo y debe combatirse al igual que la criminalidad organizada.
«La represión es necesaria, pero no es suficiente. El único antídoto a largo plazo es educativo: la cultura de la legalidad, responsabilidad y respeto».
Ustedes sostienen que el mercado digital y la dark web gestionan el 45% del comercio de drogas. ¿Cómo se puede combatir el uso indebido de la tecnología y qué papel juega la Inteligencia Artificial (IA) en el narcotráfico?
Hoy una parte significativa del comercio se hace en plataformas cerradas, mensajería cifrada y pagos con criptomonedas. La IA se utiliza para encriptar comunicaciones, seleccionar rutas y camuflar transacciones. Para enfrentar todo esto se necesitan unidades cibernéticas especializadas, cooperación internacional y un seguimiento avanzado de las cadenas de blockchain. Hay que darse prisa: la tecnología no es ni buena ni mala, depende del uso que se le dé. Y para combatir esta criminalidad cada vez más híbrida hay que equiparse, reclutar hackers y adquirir competencias específicas, modernizando los protocolos de investigación.
Finalmente, ustedes subrayan que es necesario educar a los jóvenes en los valores de la legalidad, la responsabilidad y el respeto mutuo. ¿Este es el verdadero antídoto contra los cárteles?
La represión es necesaria, pero no es suficiente. El único antídoto a largo plazo es educativo: la cultura de la legalidad, responsabilidad y respeto. Donde se invierte en escuela, oportunidades y comunidad, las mafias no encuentran terreno fértil para reclutar “mano de obra.»