viernes, septiembre 25, 2026

El poker preelectoral para el 2017

Los “fantasmas” de la coyuntura electoral ecuatoriana son por un lado Correa y el continuismo. La revolución ciudadana tomó el lenguaje y las luchas de los pueblos contra las elites, pero no logró cuajar propuestas de una verdadera transformación del Estado, mostrándose además autoritaria, dispendiosa y salpicada por escándalos de corrupción. El otro “fantasma” es el retorno a las propuestas neoliberales. Perviven en la memoria del votante, Lasso aupando el feriado bancario del 99 y también el gobierno del neoliberal Febres Cordero, caracterizado por una brutal represión, de la que fue parte Nebot y el PSC de la precandidata Viteri.

Alexis Oviedo

Por: Alexis Oviedo

La construcción de frentes o alianzas electorales, donde confluyen diferentes partidos o movimientos políticos, es la tendencia más efectiva para enfrentar el proceso de elección presidencial. Esa tendencia ha ocurrido en recientes procesos latinoamericanos, donde los “frentes” se han constituido para apoyar a un líder de corte populista y en otros al líder de una corriente política de peso histórico. El escenario del 2017 en el Ecuador, no es la excepción y el momento político se ve caracterizado por procesos unitarios tanto desde la derecha como desde la centro izquierda que buscan ganar las elecciones.

Las semanas anteriores fueron intensas en el acomodo de las fichas en el tablero político. Por un lado, el bluff de póker de Nebot posicionando a CynthiaViteri como candidata, terminó mostrando quién lleva el liderazgo e hizo que los miembros de la Unidad de Progreso y Libertad, definan sus posiciones bajo la égida del líder guayaquileño. Este hábil movimiento socialcristiano hizo que Lasso, el otro candidato derechista, incluso manifieste su disposición al diálogo, lo que no descartaría que la Unidad y CREO logren acuerdos estratégicos para enfrentar las próximas elecciones.


Lasso en una de sus movilizaciones. El candidato no ha dejado de hacer presencia política en este año preelectoral. Aquí junto a su esposa María de Lourdes, quien lo acompaña a los mitines.

Guillermo Lasso es la opción más fuerte de la centroderecha, aunque el candidato de CREO busca construir un frente más ligado al centro político.

En la derecha no se necesita ser amigos, o compartir posiciones ideológicas firmes, cuando se trata de hacer negocios y fácilmente podrían emular una nueva versión del Frente de Reconstrucción Nacional del 84, con el añadido que en sus filas estarían grupos que se autodenominan de centro izquierda y varios líderes indígenas.

PAIS, que surgió en el 2006 como una alianza de diversas tendencias, es otro de los serios aspirantes para llegar a Carondelet y también lanzó su bluff en el póker político, cuando el presidente Correa amenazó con candidatizarse otra vez. Por la vía de la recolección de firmas o desde una decisión de la Corte Constitucional, podría materializarse esa declaración, sin embargo, es una jugada que pone a temblar a varios opositores y que a la vez da tiempo para negociar internamente un binomio que mantenga la unidad partidaria. Permite que sigan resolviéndose sus diferencias internas entre las facciones que apoyan a Lenin Moreno y las que apuestan por Glas, el favorito del actual presidente. 


Lenin Moreno es la carta ganadora de PAIS, pero los conflictos internos amenaza con dinamitar esa opción en favor del propio Rafael Correa o Joege Glas. El plan B del oficialismo es que Moreno encabece la lista nacional de asambleístas.

El carisma de Moreno y las denuncias de corrupción en los sectores dirigidos por Glas, han potenciado al primero y opacado al segundo, de ahí que se perfile como candidato el ex vicepresidente y se negocie el compañero de fórmula entre nombres costeños encabezados por Vinicio Alvarado. Si bien, la confirmación hecha por el canciller Long de que el sueldo de Moreno en Ginebra lo paga el Estado le ha hecho un flaco favor y ha significado la caída de algunos puntos de apoyo a en las encuestas, Moreno sigue siendo, de largo, la carta más opcionada de PAIS para competir por el sillón presidencial.

Una tercera confluencia de fuerzas políticas que aspira a la presidencia en el 2017 es el Acuerdo Nacional por el Cambio, donde confluyen fuerzas de izquierda y centro izquierda. Varios de los grupos que lo integran han anunciado precandidaturas presidenciales que serían depuestas ante un candidato único. El candidato más opcionado de esa tendencia parecería ser el coordinador actual del Acuerdo, Paco Moncayo. Las posibilidades de que el exalcalde de Quito pase a la segunda vuelta dependerían de un vicepresidenciable costeño que le sume votos en esa región, de la votación que logre aportarle los indígenas y sindicatos, pero sobre todo de la suma de nuevas adhesiones que trascendiendo posiciones ideológicas, le endosen votos.

Su candidatura tendría el apoyo de vastos sectores tradicionalmente socialdemócratas y democristianos de la sierra y en especial de la capital y de muchos de los indecisos. Como he dicho en artículos anteriores, los votos de Quito serán determinantes en la elección del nuevo presidente.

El trabajo que ha realizado esta agrupación es importante, no solo porque la izquierda da un paso inédito al ir en alianza junto a movimientos de centro, sino en la construcción de una agenda que parte de la autocrítica con las tradicionales posiciones izquierdistas respecto del rol del Estado y de los emprendimientos privados, la revalorización de la democracia y las libertades. Quizás algo que debe desarrollar con más profundidad y sobre todo difundirlo con un lenguaje claro y asequible, es la agenda económica que plantean para salir de la crisis. Recordemos que ese ámbito es el que cada día preocupa a los ecuatorianos y que puede incidir en sus decisiones electorales.


El general Paco Moncayo fue diputado y alcalde de Quito por dos periodos consecutivos. Es uno de los precandidatos por la Alianza Nacional por el Cambio, ANC, un frente de izquierda y centroizquierda para el 2017.

Las posibilidades de que el exalcalde de Quito, Paco Moncayo, pase a la segunda vuelta dependerían sobre todo de la suma de nuevas adhesiones que trascendiendo posiciones ideológicas, le endosen votos.

Si además de lo dicho, ANC asume entrar a la disputa con voluntad ganadora y sin miedo, como lo manifiesta el consultor Gustavo Isch, si concibe el proceso electoral desde enfoques técnicos de la comunicación y estrategia políticas y no desde el sectarismo y exacerbadas posiciones ideológicas, podría trascender el porcentaje de aceptación que tuvo la unidad plurinacional de las izquierdas en las elecciones del 2013.

Es pronto aventurar si esta tendencia podría llegar a la segunda vuelta. Sin perder esa meta, no deberían descuidar una lista de candidatos a la Asamblea Nacional que les permita tener un bloque importante, el cual, en caso de no ser electos, la ponga como una fuerza que necesariamente tiene que ser tomada en cuenta por quien se haga con el gobierno.

En este contexto, la alianza de centro izquierda debe tener presente la reciente experiencia del Frente Amplio peruano, que pasó de 1% al inicio de la campaña a ser la tercera fuerza electoral. No llegó a la segunda vuelta, por sólo dos puntos. En especial, es importante resaltar el rol pragmático y descargado de ideologización que jugó este frente para impedir que la candidata Keiko Fujimori gane la presidencia.

Las lecciones del Frente Amplio

En la gestación del Frente Amplio se agruparon diez organizaciones políticas, además de movimientos sociales y activistas, dejando las puertas abiertas para todas aquellas organizaciones de centro, excepto aquellas comprometidas en actos de corrupción. La primera lección es despojarse del sectarismo, sin ampliar indiscriminadamente las alianzas.

Otra lección importante iría en torno a la definición del candidato, que recayó en una outsider, que ganó en las primarias a un político de mayor trayectoria. Este surgimiento podría equipararse con el que tuvo país con un joven Correa en el año 2006. Sin embargo, en el Ecuador actual, la ANC no tiene dicha figura y sobre todo, las preferencias electorales para el 2017 apuntan a un candidato que demuestre experiencia en el manejo de lo público.

Verónika Mendoza era una candidata desconocida al inicio de la campaña, (como lo fue Correa en el 2006), por lo que centró su trabajo en lograr este reconocimiento de manera sostenida. Si la ANC escoge como candidato un político con experiencia en el manejo público y mediano reconocimiento, el esfuerzo para que su candidatura se consolide a nivel nacional sería menor.

Los “fantasmas” de la coyuntura electoral ecuatoriana son el continuismo correísta y el neoliberalismo.

En la coyuntura electoral del 2017 juegan a favor de la centroizquierda los “fantasmas” a los que hay que rechazar. En el Perú lo fue el Fujimorismo, que resurgió con fuerza luego de que Ollanta no se diferenció esencialmente de Alan García o Alejandro Toledo. Los “fantasmas” de la coyuntura electoral ecuatoriana son el continuismo correísta y el neoliberalismo. La revolución ciudadana tomó el lenguaje y las luchas de los pueblos contra las élites, pero no logró cuajar propuestas de una verdadera transformación del Estado, mostrándose además autoritaria, dispendiosa y salpicada por escándalos de corrupción.

Perviven como un “fantasma” en la memoria del votante, el feriado bancario del 99 aupado por Lasso y también el gobierno represivo del neoliberal Febres Cordero, del que fue parte Nebot y el PSC de la precandidata Viteri. Complementa el temor al retorno del neoliberalismo, la reciente experiencia argentina que desarrolla Macri. 

En la campaña misma, el Frente Amplio peruano dirigió su estrategia a captar el voto de los indecisos, concentrando su trabajo básicamente en los sectores donde tenían mayor presencia.  La alianza de centro izquierda ecuatoriana, entonces debiera analizar las razones de la indecisión, atraerlos, fortaleciendo su trabajo en la Sierra urbana  y en territorios de alta presencia indígena.

Hay muchas más lecciones que deja el reciente proceso electoral peruano a la centroizquierda del Ecuador, tales como la importancia del mayoritario voto de los jóvenes y el de las mujeres. Este último, según las encuestas realizadas en Ecuador, no va decididamente hacia el candidato oficialista. Y sobre todo, seguir en el trabajo de acumulación de fuerzas desde un delicado equilibrio donde diversos sectores se sientan representados, al tiempo que no se cambien aspectos esenciales del discurso.

Alexis Oviedo

Alexis Oviedo

PhD en Educación por la Universidad Católica de Lovaina, Maestro en Estudios Culturales y Desarrollo, Graduado en Economía. Ex gerente del Proyecto de Pensamiento Político de la SNGP. Docente universitario.

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