Por décadas, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, fue la figura más temida del narcotráfico en América. Líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) —una de las organizaciones criminales más poderosas del hemisferio— su muerte, el 22 de febrero de 2026, a manos del Ejército mexicano en un operativo en Tapalpa, Jalisco, representa un hito en la lucha contra el crimen transnacional.
El operativo, ejecutado por las fuerzas armadas mexicanas en coordinación con agencias de inteligencia de Estados Unidos, buscaba capturar a Oseguera Cervantes y desarticular la cúpula de una organización que, según múltiples informes internacionales, cultiva una presencia expansiva y violenta en al menos 27 de los 32 estados mexicanos, así como redes de distribución de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Un legado de violencia y expansión internacional
El CJNG no fue simplemente otro cartel mexicano. Bajo el mando de El Mencho, la organización se consolidó como un actor global del tráfico de narcóticos —incluidos metanfetaminas, cocaína y el opioide sintético fentanilo— y utilizó tácticas de violencia extrema y paramilitares para consolidar rutas de tránsito y zonas de producción. Los niveles de violencia extrema captados y distribuidos en video daban cuenta de la agresividad de esta estructura criminal.
Su muerte, más allá de un golpe simbólico, ha generado incertidumbre sobre el futuro de sus operaciones, ya que organizaciones de este tipo suelen fragmentarse, lo que puede impulsar más violencia en zonas de conflicto interno por el control del negocio. Esa dinámica de vacío de poder es la principal preocupación de analistas de seguridad, siendo este un evento que ha ocurrido en el Ecuador con la captura o muerte de los lideres de los grupos terroristas (GDO) locales.
Ecuador: rutas, aliados y un espejo inquietante
Aunque no es México, Ecuador es parte del mapa del crimen organizado internacional de alto perfil, especialmente por el “despacho” desde puertos ecuatorianos, sostenido e incrementado en los últimos 10 años. El país se ha convertido en un nodo estratégico para el tráfico de cocaína hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa, y la expansión de grupos locales ha sido acelerada por la influencia de redes criminales transnacionales.
Entre estas estructuras destacan Los Lobos, una organización criminal ecuatoriana que opera en múltiples provincias y que, según investigaciones, ha establecido vínculos con el CJNG y otros carteles mexicanos como parte de alianzas para facilitar el tránsito y distribución de drogas, así como servicios de sicariato y logística.
Estos grupos, junto con otros como los Chone Killers y Los Tiguerones, surgieron tras fracturas internas dentro de las antiguas estructuras de Los Choneros y han desarrollado redes que, si bien son de origen nacional, han sido señaladas por autoridades estadounidenses como eslabones operativos de carteles internacionales.

Designación internacional y violencia local
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha llegado más allá de simples advertencias: en 2025 designó a Los Lobos y Los Choneros como organizaciones terroristas extranjeras (FTO = Foreign Terrorist Organization) debido a su vinculación con carteles como CJNG y su participación en actividades que exceden el narcotráfico, incluyendo amenazas contra autoridades, sicariato y violencia comunitaria.
Estadísticas oficiales revelan que Ecuador ha enfrentado un aumento sostenido de violencia asociada al crimen organizado. Entre 2018 y 2023, Ecuador pasó de una tasa de 5,8 homicidios por cada 100.000 habitantes a más de 45, uno de los incrementos más acelerados registrados en la región.
La vinculación de estructuras locales con redes transnacionales no es un dato abstracto: se traduce en hechos concretos que han afectado a comunidades y ciudades enteras. Por ejemplo en las ciudades de Manta, Esmeraldas, Durán, Guayaquil y hasta Quito, se han documentado ataques con vehículos bomba, balaceras con armas de asalto y acciones coordinadas contra fuerzas del orden y civiles. Estas manifestaciones de violencia son parte del fenómeno que los expertos denominan “efecto espejo”: una reproducción de dinámicas ilícitas observadas en otros países del crimen organizado, potenciadas por la globalización del narcotráfico.
El peligro para Ecuador radica en que, mientras el CJNG y otras organizaciones enfrentan procesos de reconfiguración tras la muerte de El Mencho, las redes locales aliadas —bien establecidas y fuertemente armadas— podrían aprovechar el escenario para expandir su territorio o reclamar mayores cuotas de control en las rutas de tránsito de drogas.
Un desafío más profundo que un titular
La eliminación de un capo como El Mencho no elimina automáticamente las estructuras que él contribuyó a levantar. La historia reciente en México y Centroamérica ha demostrado que estos carteles pueden fragmentarse en facciones aún más violentas, o bien reconfigurar alianzas que escalen la violencia a niveles inéditos.
En Ecuador, la lección es clara y reiterada: enfrentar al crimen organizado exige mucho más que operativos policiales o despliegues militares. La experiencia comparada demuestra que este fenómeno solo puede contenerse mediante una estrategia integral que combine cooperación internacional sostenida, fortalecimiento institucional, políticas de desarrollo social y mecanismos preventivos capaces de desarticular redes criminales antes de que se reconfiguren. En esa línea, durante el último año se han evidenciado avances relevantes impulsados desde el Ministerio del Interior y otras instancias del Estado, entre ellos la extradición de varios actores de alto perfil que mantenían órdenes de detención vigentes, lo que refleja una política más decidida de articulación con sistemas de justicia internacionales y un esfuerzo por cerrar espacios de impunidad transnacional.
La muerte de El Mencho es, sin duda, una noticia de alcance mundial. Pero su legado y la sombra de las alianzas criminales aún se proyectan lejos de Jalisco, y las alertas de seguridad en Ecuador son un recordatorio de que la batalla contra el crimen organizado es un esfuerzo continuo que involucra múltiples frentes.
