En EEUU, el nombre de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, empezó a sonar en 2022, tres años antes de su acusación formal en ese país. Ocurrió durante el proceso contra el ecuatoriano Jorge Chica-Giler, quien fue condenado a 22 años por traficar armas desde Norteamérica hacia Ecuador.
Según el Departamento de Justicia de EEUU, Chica-Giler instruyó a sus cómplices para que compraran armas a su nombre, las ocultaran en tanques de aire comprimido y las enviaran a Ecuador a través de un transportista con el fin de revenderlas. Chica-Giler admitió haber realizado ocho envíos con un total de, al menos, 35 armas de fuego, incluyendo varios rifles de asalto. El 16 de noviembre de 2022, Chica-Giler se declaró culpable en una Corte de Florida.
Pero antes de aceptar su participación en tráfico de armas, Chica-Giler estuvo dispuesto ir a un juicio, pero bajo el argumento de que actuó bajo coacción, es decir porque tenía una amenaza de muerte. Fue en este momento del proceso cuando apareció el nombre de alias Fito en Miami.
Alias Fito en una llamada amenazante
El 25 de agosto de 2022, en una audiencia en la Corte de Florida, Chica-Giler contó que llegó a Miami con una visa temporal. A su arribo se contactó con otro ecuatoriano, Ernesto T., quien le dio trabajo en su negocio de telefonía celular. Chica-Giler tenía como tareas reunirse con terceros, entregarles sobres y, a cambio, recibir cajas. El ecuatoriano dijo en ese momento que no revisó los sobres ni las cajas, y creyó que estos paquetes estaban relacionados con telefonía celular.
Pero una noche, Ernesto T. invitó a Chica-Giler, de 28 años, a su casa. Allí, ambos participaron en una reunión por Zoom organizada por un individuo llamado “Andrés”. En esa videollamada estuvo alias Fito y una mujer de nombre Christina T., según los documentos judiciales de este caso a los que accedió Plan V. Fito y Christina fueron identificados como miembros de Los Choneros.
Durante la reunión, según el testimonio de Chica-Giler, Los Choneros le dijeron que lo necesitaban como mula para transportar armas a Ecuador y que lo amenazaron de muerte a él y a su familia si se negaba a colaborar. El plan consistía en comprar armas en los condados de Miami-Dade, Broward, Palm Beach y St. Lucie, meterlas en tanques de aire comprimido y enviarlas a la organización criminal en Ecuador.
El ecuatoriano también afirmó en la Corte de Florida que no podía acudir a la policía porque creía que había agentes corruptos en Miami y que Los Choneros tenían supuestamente policías “dentro” de los departamentos policiales del sur de Florida.
Pero los fiscales norteamericanos que investigaron a Chica-Giler no creyeron su versión. Aseguraron que el ecuatoriano no estaba bajo vigilancia constante de Los Choneros y tuvo múltiples oportunidades de reportar la amenaza a la policía de Miami.
También anunciaron en ese momento que tenían mensajes de texto entre Chica-Giler y Ernesto T. que mostraban que el acusado no temía por la amenaza de Los Choneros. De hecho había otro tipo de conflicto. Chica-Giler amenazó a Ernesto T. con abandonar la operación de contrabando si no se le pagaba, dijeron los fiscales.
En la audiencia, los fiscales informaron que tenían evidencia sobre las intenciones de Chica-Giler de hacer daño a los testigos de su caso. “Tengo muchas ganas de hacerle cosas, cortarle el pelo, torturarlo hasta que pida perdón. ¿Entiendes? Y que entienda que es un… que no puede estar así en la vida. ¿Entiendes? Lo pueden matar. Voy a perdonarle la vida por mi culpa, ¿entiendes? Lo mataré. Me importa un bledo, creo que tenemos que asustarlo”, mencionaron los funcionarios norteamericanos.
Chica-Giler intentó huir de EEUU cuando se enteró que estaban por formularse cargos en su contra. Viajó a las Bahamas y reservó un vuelo de Bahamas a Ecuador con escala en Panamá. Las Investigaciones de Seguridad Nacional de EEUU interceptaron al ecuatoriano en Panamá momentos antes de que abordara su vuelo a Ecuador.

¿Cómo se ocultaban las armas?
En la acusación de EEUU contra Chica-Giler se detalla cómo funcionaba el delito. Según EEUU, Chica entregaba dinero a sus cómplices para que compraran armas por él en tiendas autorizadas. Luego las desmontaban, las sellaban al vacío y las envolvían en papel aluminio. El siguiente paso consistía en comprar tanques de aire comprimido, de 11 galones, en una conocida tienda de herramientas y equipos de EEUU.
En la casa de uno de sus cómplices, los tanques eran cortados en un extremo. Por allí ingresaban las armas empaquetadas en mantas de soldadura. Después, soldaban dos tanques juntos para convertirlos en tanques de 22 galones. Los lijaban, pintaban y empaquetaban para que parecieran que no fueron alterados.
Enseguida, los tanques eran colocados en cajas rellenas de bolitas de poliestireno y los bordes de las cajas era pegadas con cinta adhesiva. A continuación, Chica-Giler ordenaba a sus cómplices que revisaran que los paquetes pesaran menos de 110 libras, con el fin de evitar un control adicional con rayos X.
Finalmente, el ecuatoriano colocaba los paquetes en su auto y los dejaba en SiatiExpress, una empresa de carga en Miami, para su envío a Ecuador. En los documentos judiciales se narra cómo fue uno de los envíos realizado el 3 de agosto de 2021. Ese día, Chica-Giler llegó a la empresa de transporte y entregó dos cajas en el muelle sin revelar el verdadero contenido de los paquetes. Los paquetes contenían siete fusiles semiautomáticos estilo AR, entre otras armas. Cuando llenó el formulario para el envío, Chica-Giler dejó en blanco la sección de la ‘descripción’.
Los fiscales mencionaron que Chica-Giler realizó ocho envíos de este tipo a Ecuador, entre enero y agosto de 2021. Solo para el primer paquete proporcionó su nombre real y su documento de identidad ecuatoriano. Para el resto de envíos, entregó un permiso de conducir falso de Nueva York con su fotografía con un nombre también falso: Tonny Escobar.
Durante esos ocho meses de 2021, Chica-Giler tuvo ingresos por 24.000 dólares por la exportación de al menos 36 armas a Ecuador. Entre estas constan pistolas Glock o Smith and Wesson; rifles de las marcas Pioneer Arms, Del-Ton, Anderson AM, Tactical Life, LAR-15M y AKM: y carabinas Ruger 57, CZ Scorpion y SAINT, todas de grueso calibre.
El último paquete, del 3 de agosto de 2021, fue incautado por las autoridades después de pasar por los rayos X.
Entre las evidencias que reunieron los fiscales norteamericanos estuvo un video de las cámaras de vigilancia de una tienda de equipos, donde se observa a Chica-Giler comprar los tanques, pintura negra, una rueda de corte y de herramientas para soldadura.
En la acusación, además de Chica-Giler, fue identificado uno de sus co-conspiradores como Rolando Alexei Pupo-Abrahantes y más adelante otro con el nombre de Nicolás Ayala. Ambos también se declararon culpables.

Alias Fito tiene 3 cargos por tráfico de armas
De los siete cargos que tiene alias Fito en EEUU, tres son por tráfico de armas. La justicia norteamericana sostiene que Los Choneros y sus cómplices han recurrido a sicarios, así como a la corrupción y al pago de sobornos, para garantizar la protección y la lealtad a Los Choneros.
Los sicarios de Los Choneros, dice el documento oficial, tenían un aparato de seguridad violento que tenía como fin proteger la operación de Los Choneros, sus líderes, su territorio, sus rutas de tráfico de drogas y su dinero.
Estos sicarios utilizaban regularmente armas de uso militar, como ametralladoras, fusiles AK-47 y granadas para cometer asesinatos, torturas y secuestros contra las fuerzas del orden, políticos ecuatorianos, abogados, fiscales y civiles. EEUU atribuye a Los Choneros el ataque armado contra TC Televisión, en enero de 2024.
Alias Fito y Darío Javier Peñafiel Nieto, alias Topo, otro cómplice del líder de Los Choneros acusado en EEUU, tenían personas en ese país para comprar armas y municiones y luego las importaban de manera ilegal a Ecuador. Francisco Manuel Bermúdez Cagua, alias Churrón, fue otro de sus cómplices. Los tres están acusados además de tráfico de armas y de usarla para cometer delitos de narcotráfico entre 2016 y junio de 2025.
Adam Isacson, director del programa de Supervisión de Defensa de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), manifestó que en EEUU no existe un cártel dedicado a la venta de armas porque las personas pueden adquirirlas muy fácilmente en una tienda. Lo dijo durante un encuentro con periodistas ecuatorianos que fueron parte del programa de la Media for Democracy Foundation a inicios de junio.
En esa cita, el experto puso como ejemplo lo que han hecho los criminales mexicanos y centroamericanos. Explicó que contratan a ciudadanos estadounidenses, quienes necesitan dinero, para que compren entre cuatro y cinco armas en una tienda autorizada. Por ese trabajo pueden recibir hasta 2.000 dólares.
Luego las meten en un baúl y las pasan a México a través de una modalidad conocida como tráfico de hormigas. El caso de Haití es distinto. Las organizaciones criminales de este país compran las armas en Florida, las reúnen y luego las envían a través de contenedores hasta Puerto Príncipe, capital de Haití.
Isacson agregó que el 70% de las armas largas que llegan a México y Centroamérica proviene desde EEUU. En el caso de Ecuador, el excomandante de la Policía, general Fausto Salinas, afirmó en 2022 que EEUU se había convertido en el principal país de origen de las armas que ingresan ilegalmente al país, principalmente desde Perú.
