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Si gana Noboa, lo que sigue es una Constituyente «retro»

Foto: Presidencia de la República

Ecuador ha tenido 20 constituciones. La última fue aprobada en el 2008, luego de una Asamblea Constituyente que asumió todos los poderes constitucionales. La constitución fue aprobada por el voto popular. Y en términos electorales se hizo tabula rasa de las dignidades, por lo que en un acto de refundación se volvió a elegir presidente de la República y quedó un Congresillo, que asumió las funciones de Asamblea.

Han pasado 16 años de ese proceso y el presidente-candidato Noboa y su ministro de Gobierno José de la Gasca han asegurado que iniciarían un nuevo proceso para cambiar total o parcialmente la Constitución de Montecristi. En Carondelet se pulen los caminos constitucionales para ello. Pero según fuentes cercanas al palacio hay una línea roja que no se pasará: no será de plenos poderes, sino que será conformada exclusivamente para una nueva Constitución. Hay temas que según estas fuentes son esenciales para consolidar el nuevo orden o la hegemonía política: la eliminación de la consulta previa informada a las comunidades que habitan en las zonas de extracción minera y petrolera. El petróleo se convirtió en un bien escaso en los últimos años y se requiere con urgencia, según Carondelet, ampliar la oferta petrolera. Pero también servirá para evitar (o incrementar) los conflictos en las zonas de explotación minera. Los acuerdos con Canadá, cuyas empresas tienen varias concesiones mineras en Ecuador, dependen de ello, como también la posibilidad de abrir un nuevo catastro para inversionistas externos. Junto a la consulta previa, también se eliminaría el derecho a la resistencia.

El otro tema central es las reformas laboral y a la seguridad social, que van de la mano. Un nuevo régimen laboral está en ciernes luego de que la consulta popular de Noboa rechazara el trabajo por horas. Y el tema más urgente y pendiente de resolver es el delicado asunto de la seguridad social, las reformas que fueron presentadas por una comisión encabezada por Augusto de la Torre siguen siendo la ruta a seguir, dijeron sectores vinculados a Carondelet.

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