La tarde del martes 7 de abril, recostada sobre el sillón, revisando mi cuenta tuiter, me encontré con la etiqueta #XNoEsMiSilueta.
Llamó mi atención y leí casi todos de los tuits escritos que la convirtieron en tendencia nacional, ocupando el 4to puesto según @trendinaliaEC.
Mucha indignación y descontento leí en dichos tuit, todos aludiendo a la auto representación en nombre de toda la población LGBTI que aparentemente se ha adjudicado una mujer trans que dice ser activista TLGBI (trans, lesbianas, gais, bisexuales e intersexuales). La T adelante de las siglas se justifica porque su «activismo» se ubica de forma prioritaria en la población trans.
Los sinsabores de muchos de los tuits iban dirigidos a cuestionar la cercanía de la «activista» con el régimen de turno, su apoyo a políticas públicas gubernamentales excluyentes con las poblaciones LGBTI y su supuesto afán de interlocutar con el Gobierno en nombre de todas/os las/os LGBTI. Además de sus supuestos intereses personales de protagonismo desmedido y de «lamebotismo» para conseguir «una parcelita de poder» en el Gobierno.
Conocido es por quienes hacemos activismo LGBTI en Ecuador que los colectivos LGBTI hemos sufrido resquebrajamientos y distanciamientos, más de lo acostumbrado, debido a posiciones políticas distintas.
Hay quienes luchamos por todos los derechos y creemos firmemente en que los derechos humanos no se negocian jamás, menos en reuniones exclusivas y almuerzos suntuosos, sino que se exigen a través de las vías formales y también (sobre todo) de las informales como la denuncia pública, las movilizaciones y las calles.
Pero hemos conocido estos últimos tiempos de «activismos» que se han acomodado en el juego del poder y que transan migajas a cambio de beneficios y plataformas personales. «Activismos» que gritan a voz en cuello (desafinada, como de gallo) repitiendo lo que ha dicho Correa en varias ocasiones: «Este es el Gobierno que más ha hecho por los LGBTI». Más allá de las reuniones con «activistas» obsecuentes del régimen, no ha habido mayor avance en lo que respecta a nuestros derechos.
Recién leí un artículo en la revista internacional digital LGBTI Sin Etiquetas titulado «Plan Familia Ecuador: ¿Un duro golpe a la comunidad LGBTI?». En dicho artículo, la «activista» entrevistada manifestó: «Lo que podríamos decir es que nos han omitido, pero lo que no podemos decir es que nos han violentado (los derechos) porque no ha ocurrido». Para esta «activista», el Plan Familia no nos violenta los derechos porque nos ha omitido. Lo que no logra comprender esta «activista» es que precisamente porque el Plan Familia nos ha omitido es que nos discrimina y violenta nuestros derechos, porque una de las peores formas de exclusión es la invisibilización y más aún si esta se convierte en política pública gubernamental.
Creo firmemente en el dicho popular de que «las cosas caen por su propio peso». Un «activismo» que no lucha por todos los derechos y que solo busca beneficios personales no es activismo y tiende a desaparecer por no tener legitimidad, por eso #XNoEsMiSilueta.

