Escena uno: en la que se puede observar a un grupo de hombres torturando a otro grupo de hombres.
Descripción de la escena: los hombres:
1. Saltan sobre los cuerpos de las personas que están recostadas bocabajo, sobre el piso.
2. Utilizando sus toletes, golpean sobre los brazos, piernas, plantas de los pies y espaldas de los individuos que temerosos, intentan escapar. Aunque no pueden.
3. Utilizando las botas negras de cuero que forman parte de su vestimenta, dan patadas.
4. Golpean en grupo a quien se queja.
5. Aplican algo que parece ser electricidad sobre las costillas de un hombre que se retuerce de dolor.
6. Propinan puñetes.
7. Obligan a que cada persona vestida de naranja se ponga de pie, se desnude y haga flexiones o sapitos.
Escena dos: en El señor de las Moscas, de William Golding (1954), en la que Ralph señala que ellos, los niños náufragos, solo son niños armados con palos, no cazadores. Esto enfurece a Jack, otro de los personajes de la novela y lo que era sólo un conjunto de niños buscando sobrevivir, se convierte en un grupo de salvajes haciendo la guerra. El libro de Golding es muchas cosas, entre ellas, un tratado sobre la discusión acerca del papel de la cultura en la socialización de los niños. ¿Nacemos bárbaros y la cultura nos inculca normas y conductas sociales que nos apaciguan? O por el contrario: ¿son los niños seres intrínsecamente bondadosos que, por medio del contacto con el mundo social, aprenden la maldad, así, a secas?
¿Qué ocurre si un grupo de niños es abandonado en una playa desierta? En la isla de Golding, esos niños convierten sus juegos en rituales que, sin el control adulto, se transforman en guerra. Porque efectivamente, toda violencia grupal tiene algo de ritual porque es salvaje, sangrienta, colectiva. Como las peleas de gallos. Un juego de niños rápidamente puede convertirse en una actividad cruel en la que unos hieren a los otros sin piedad.
Escena tres: En la misma novela, hay otro personaje, Roger, que no es el jefe del grupo directamente. Sirve al jefe, alaba al jefe, admira al jefe y por supuesto, teme al jefe. Roger tortura y asesina, es decir, es el verdugo. El verdugo, sin embargo, es quizás el más temeroso de todos los niños del clan. Sabe que hay un monstruo, un ser maligno que habita la isla: la bestia. Y para calmar a la bestia, hay que alimentarla, entregarle ofrendas, vestir atuendos de poder, sacrificar animales y seres humanos. Todo por miedo. Porque el poder de la bestia reside en que no se sabe muy bien dónde vive, quién es, a dónde pertenece.
Escena cuatro: Una cámara que graba durante cuatro horas varias escenas. Los hombres de la escena uno son policías. Están la cárcel de Turi, en Cuenca. Los seres humanos a los que acosan son presos. Si la premisa de que el verdugo es el más temeroso de los seres humanos es verdad, los policías tienen más miedo que los hombres que saltan desnudos y frágiles frente a ellos. Y lo saben. Robinson Crusoe (Dafoe, 1964), víctima de otro naufragio, también vivió solo en una isla. Un día descubrió las huellas frescas de un pie desnudo que asumió que eran del diablo. Sus terrores cada día se fueron haciendo más profundos. Se había inventado un salvaje del que tenía que huir sin saber que en realidad, el salvaje era él mismo.
Escena cinco: Los verdugos de la cárcel de Turi tienen miedo. Y deben.
** Para ampliar la información ver: https://ruidosisterhood.bandcamp.com/track/acab

