En el 2024, varios países de la región elegirán a nuevos presidentes. Seguramente, algunos continuarán las reformas iniciadas, otros buscarán mantener el statu quo o irán contra el sistema que no ha generado progreso y prosperidad en sus diferentes naciones.
El primer país en realizar elecciones en febrero es El Salvador. Esta pequeña nación de Centroamérica estuvo marcada durante décadas por la corrupción y la violencia con gobernantes corruptos, en donde lo único que les quedaba a los salvadoreños era emigrar a los Estados Unidos, hasta que llegó Nayib Bukele, quien antes de postular a la presidencia de su país fue alcalde de un pequeño poblado y luego de la ciudad de El Salvador. Todos los pronósticos indican que repetirá el plato, ya que ha hecho importantes reformas y, sobre todo, lo ha pacificado. Aunque tiene muchos detractores, nadie puede negar que ha logrado que El Salvador sea un lugar donde se pueda vivir. Ese capital político generado le ha valido para lograr lo que sería un segundo mandato.
En mayo, el otro país centroamericano que llevará a cabo elecciones es Panamá, uno de los más desarrollados de esta parte de la región. Caracterizado por tener como principal motor de su economía el canal de Panamá, el cual se quedó sin agua y generó menos ingresos, los panameños se vieron envueltos en escandalosos casos de corrupción, lo cual acentuó una crisis social. Hoy en día se presentan a estas nuevas elecciones antiguos presidentes que tienen serios cuestionamientos, sin rivales nuevos que les pueden hacer frente.
República Dominicana, que también tendrá justas electorales en mayo, es uno de los países que ha tenido uno de los mejores crecimientos económicos. El actual presidente Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno, tiene muchas opciones de ganar según las encuestas. Sin embargo, el manejo para combatir enfermedades como el dengue y la migración de la población haitiana provocaron fuertes críticas desde la oposición. Dadas las condiciones de ser una isla que tiene como principal ingreso el turismo y sin mayores conflictos y demandas de la población, probablemente el presidente actual será reelecto.
Uno de los países que también tendría elecciones es Venezuela, donde se estaría presentando Nicolás Maduro nuevamente como candidato. Sería una sorpresa si se gesta otra candidatura dentro del chavismo para hacer frente a la débil oposición, representada por María Corina Machado.
Uno de los países que por muchos años fue ejemplo de la región es los Estados Unidos de México. Con aproximadamente 130 millones de habitantes, hoy en día pasa por una serie de distintos y serios problemas. El más complejo es el dominio de los carteles del narcotráfico en la sociedad y en todos los estratos del Estado. Actualmente, México tiene la novena tasa más alta de asesinatos del continente, según el “Informe global sobre Homicidios 2023”. En varias ciudades, como Tijuana, existen varios barrios o colonias liberadas. Además, la migración de mexicanos a Estados Unidos resulta también ser uno de los grandes conflictos que el nuevo gobierno azteca deberá afrontar. Sobre la contienda electoral, el partido Morena tiene una ligera ventaja sobre la coalición conformada por partidos conservadores, entre los cuales se encuentra el PRI. En tanto, los expertos sostienen que el ultraderechista Eduardo Verástegui, fundador del partido Viva México, podría dar la sorpresa.
Uno de los países que también tendría elecciones es Venezuela, donde se estaría presentando Nicolás Maduro nuevamente como candidato. Sería una sorpresa si se gesta otra candidatura dentro del chavismo para hacer frente a la débil oposición, representada por María Corina Machado. Si bien esta política goza de preferencia entre muchos venezolanos, aún el escenario de la victoria de la oposición es casi improbable; es una ilusión.
Uruguay, que se encuentra en el lado oriental de América del Sur, es uno de los más pequeños de la región. Goza de un sistema bipartidista, por lo que tiene por un lado al Frente Amplio, que sintetiza a la izquierda del país, y por otro lado al Partido Nacional, que representa a la derecha de la clase política. Ambos partidos, con sus respectivas coaliciones, han permitido tener alternancia del poder en estos últimos años. El actual presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, logró capitalizar preferencias para sus partidos. Sin embargo, algunos escándalos de corrupción y el clientelismo han mellado este capital político. Hasta los comicios en octubre, se proyecta que será de una disputa cerrada y constante entre ambas ideologías.
El efecto de las demandas sociales
Con el panorama electoral de la región, es importante conocer que en gran parte de estas repúblicas se han dado índices de corrupción, cuestionamientos por organizaciones de derechos humanos y dictaduras disfrazadas de democracia. No sabemos a ciencia cierta si los actuales candidatos, que se encuentran con las mejores opciones, lleguen al poder, ya que las demandas sociales, como la lucha contra la pobreza, la seguridad alimentaria, el acceso a servicios básicos, la corrupción, entre otros, son fuertes y deben afrontarlas ante la desconfianza de los electores en sus instituciones.
Elecciones municipales en la región
Además de la celebración de elecciones generales en estos países, tendremos votaciones municipales en Chile y en Brasil, el gigante sudamericano, que vienen siendo administrados por gobiernos de izquierda relacionados al socialismo del siglo XXI. El gobierno de Gabriel Boric, por ejemplo, se ha dado cuenta de cuán importante es garantizar que las personas tengan calidad de vida y que la igualdad no depende de la ideología, sino de un buen manejo de los recursos del Estado, sin corrupción y con libertad. No por nada dos veces los chilenos han elegido quedarse con la constitución pinochetista, que trajo progreso y crecimiento al país del sur. En cuanto a Brasil, es probable que la pugna sea más difícil y se espera que las fuerzas políticas se equilibren.
A manera de conclusión
Esperemos que la tendencia que se venía dando desde hace algunos años hacia gobiernos de izquierda, gobiernos progresistas o gobiernos populistas, pueda cambiar en base a liderazgos frescos y con propuestas que fomenten dinamismo en la política, además de tener como base la no negociación de sus valores. En estas elecciones que tendrán países como México, República Dominicana y Panamá, podríamos decir que seguirán el mismo orden ideológico. Aguardamos que en el transcurso de estos meses se equilibre la balanza a favor de opciones menos progresistas. Seguramente, las elecciones municipales en Chile y Brasil lograrán sumar puntos para administraciones que busquen mejorar las condiciones de vida de sus electores. Por tanto, cierro preguntándome: ¿Podría ser el año de los outsiders?

