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¿Qué sabe el doctor Hurtado que no sabemos los demás?

juan-cuvi

¿Qué significa que un ex presidente de la República y tres connotados economistas de derecha, algunos de los cuales ocuparon importantes cargos públicos en gobiernos pasados, declaren que de no aprobarse el alza del IVA y la eliminación del subsidio a los combustibles la dolarización podría desplomarse? Pues que de entrada pretenden bloquear cualquier alternativa posible que le permita al país salir de la grave crisis financiera que enfrenta. Ni más ni menos.

Lo único que le faltó al doctor Hurtado y a su equipo de acólitos fue llamar a la ciudadanía a guardar en el colchón la mayor cantidad de dólares posible para salvarse de la debacle. Con lo cual habrían completado el escenario de alarmismo financiero que le presentaron al Ecuador.

La salida de la dolarización –o la desdolarización, como se la conoce más coloquialmente– ha sido la espada de Damocles de todos los gobiernos desde hace veinte años. Luego del trauma y la convalecencia de los primeros años de aplicación de la dolarización, la idea de que el esquema podía fracasar siempre rondó el escenario político nacional.

Para ello contribuyeron tanto la ineptitud y la irresponsabilidad de los gobiernos de turno como la angurria de las élites. Jamás se propusieron seriamente aplicar un modelo sostenible, coherente y medianamente democrático.

Pero, hay que decirlo, la espada siempre tuvo su sesgo. Si el amenazado volvía la cabeza hacia la izquierda, seguro la perdía. Si la volvía hacia la derecha, la espada continuaría bien amarrada. Tal como lo asegura el doctor Hurtado y sus amigos. Y tal como lo acaba de ratificar el gobierno de Noboa. Para ellos no hay más que una estrecha y lóbrega salida a la crisis nacional: favorecer a los grandes grupos empresariales y depositar el mayor peso de las medidas sobre las espaldas del resto.

Sin embargo, algo no cuadra con los pronunciamientos señalados. Cuando las alarmas son exageradas las suspicacias se alborotan en proporciones similares. ¿Qué realmente está sucediendo con la economía y las finanzas del país? ¿Qué saben estos personajes de marras que se lanzan al ruedo mediático con tanta certeza y desenvoltura? ¿Hay, en efecto, un riesgo real para la dolarización?

Porque, de ser así, tendríamos que pasar a otro nivel de análisis. En concreto, especular sobre la posibilidad de que existan sectores interesados en que la dolarización llegue a su fin. O, en otras palabras, que algunos grupos de poder estén haciendo cálculos frente a esa eventualidad. No estarían necesariamente empujando el coche al despeñadero; pero sí podrían incurrir en una suerte de delito de omisión: dejar que el sistema financiero se precipite al abismo sin hacer nada para impedirlo. Y sacar el mayor provecho posible de la catástrofe. Ya ocurrió antes, pero la sociedad no puede permitir que ocurra otra vez.

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