Por primera vez en la historia, un estadounidense es elegido papa. Robert Prevost, ahora León XIV, no solo es norteamericano: es agustino, vivió décadas en Perú y ha sido crítico con dictaduras y populismos. En conjunto, estas características lo inscriben en la lucha por la hegemonía de Occidente, que refuerza su liderazgo moral con un papa alineado con sus valores democráticos, incluso frente a potencias autoritarias emergentes como China o Rusia.
Como líder de 1.400 millones de católicos y jefe de Estado del Vaticano, el Papa es mucho más que un guía espiritual. Es una figura con poder normativo, influencia diplomática (con 180 países) y un peso simbólico enorme en la disputa global por valores y legitimidad. Este doble rol le concede un poder blando (soft power) excepcional. Su autoridad moral persuade a gobiernos y creyentes sin necesidad de fuerza: como recuerda Joseph Nye, algunos católicos siguen al Papa “no por temor al castigo, sino por respeto a su autoridad moral”.
La nacionalidad estadounidense del Papa refuerza la influencia de EE. UU. y Occidente en la escena internacional. Esto pese a que, como cardenal, Prevost cuestionó públicamente las políticas migratorias de Trump. El perfil del nuevo papa está alineado con el del fallecido papa Francisco (Iglesia inclusiva, compromiso con pobres y migrantes).
En un mundo cada vez más dividido entre democracias liberales y regímenes autoritarios, León XIV se posiciona con claridad a favor de las víctimas y no de los victimarios de las dictaduras y autoritarismos. El catolicismo podría recuperar protagonismo global, no desde el poder duro, sino desde el soft power: influencia cultural, legitimidad ética y presencia global.
No olvidemos que Juan Pablo II ayudó a derrotar al comunismo (su papel fue clave con el sindicato Solidaridad en la caída del muro de Berlín). Francisco puso el cambio climático y la migración en la agenda global. Ahora, León XIV puede convertirse en el rostro moral contra los nuevos autoritarismos.
Con esos antecedentes, el nuevo Papa quizá alce la voz por la paz y la justicia, presionando diplomáticamente a potencias que atacan la democracia. Incluso con dictadores del sur global ( Venezuela o Nicaragua).
Entonces, ¿cuáles son las claves? Leon XIV es un papa estadounidense, crítico del autoritarismo, formado entre EE.UU. y Perú, agente de influencia moral global y ahora será una figura a la cual observar en la geopolítica de este nuevo orden mundial.

