No es solamente que vamos entrando poco a poco en el túnel de las tinieblas, de las mechas de velas y de los focos recargables; no es solamente que la corrupción rampante en este gobierno logró que se roben más de doscientos millones de dólares en equipos viejos, adulterados, inservibles y no han logrado incrementar suficientemente la generación eléctrica; es sobre todo el cinismo con el que el gobierno, en particular la dupla Noboa-Neira, nos ve la cara de pendejos, sin rubor mienten y se lavan las manos de su incompetencia.
Es tal el desparpajo, que Neira pretende aplausos porque logró —habrá que ver si es verdad— recuperar las garantías del anticipo a AMT, pensado, supongo, que somos ingenuos, ilusos para no preguntar sobre el valor del anticipo que asciende a mas de setenta millones de dólares. Dirá, del lobo un pelo. Como vocero de todo, mientras su jefe, Noboa, asiste a entrevistas amañadas para que no le pregunten sobre nada, Neira se ha atrevido a amenazar, a las industrias que según él no han parado sus actividades, con desconectarlas a la fuerza con intervención de la policía. ¿De dónde saca este señor la atribución que le permita irrumpir a la fuerza en las instalaciones de una fábrica, para apagar máquinas? ¿Acaso este sujeto sabe que eso no es posible y que si en el colmo del abuso, se llega a esa acción, se entenderá que es fuerza mayor y los trabajadores no recibirán remuneraciones?
En el lenguaje desvergonzado del gobierno, resulta que es culpa de los empresarios el que las familias se queden sin luz. Noboa, que no pone la cara para asumir la responsabilidad directa de esta nueva crisis eléctrica, ha dicho que recién en estos días, se realizarían trabajos de mantenimiento en las instalaciones de generación eléctrica. Con certeza, el llamado mantenimiento es un eufemismo para encubrir la suspensión del servicio y los apagones.
Ya vendrá la tiniebla, ya nos encabronaremos sin luz, ya lloverán más lavados de manos y cinismo; los ministros responsables del atraco eléctrico seguirán impunes. Pero, no pasará el que no se han desarrollado nuevos proyectos de generación eléctrica, que subsiste ese déficit estructural y no se avizora ninguna solución estructural.
Por lo menos hay dos megaproyectos de generación eléctrica: Santiago y Cardenillo, los que no pueden ser financiados por recursos públicos. Durante el gobierno de Correa, cuando había flujos de exportación de petróleo y deuda, se construyeron varios proyectos; pero las condiciones financieras del Estado no son las mismas que en el presente. Es inminente que esos proyectos se desarrollen por el sector privado.
Noboa que ha gozado de estabilidad política, del silencio miserable de una prensa corrompida por la pauta; sin oposición carnicera, como de la que fue el parte durante el gobierno de Lasso; no ha tenido la sagacidad para impulsar esos proyectos, acortando tiempos para que se inicien. Se han solazado en una baja de riesgo país, el que se califica mas por condiciones de estabilidad política —control legislativo— que por condiciones económicas; pero no han tenido la capacidad ni iniciativa para resolver estos problemas. Está más interesado en mantener a un fiscal títere, en poner a sus empleados en la administración de la judicatura (seguramente para tener el control judicial en los asuntos de interés doméstico). Más interesado en vender una realidad ficticia de sus supuestos logros.
Este gobierno se debate entre la improvisación y sus agendas mediáticas. Un presidente sin un equipo de gestión. Un presidente que asiste a entrevistas para que casi inmediatamente las cuentas verificadoras descubren que la mayoría de los datos o hechos que invoca en sus respuestas, son falsos o mayormente falsos; que sigue alimentando a una galería de odiadores que excusan todo lo de inútil y corrupto del gobierno, mientras persiga correístas. Y aprovecha de una ciudadanía que prefiere no entrar en esa bronca de populismos corruptos, y también de élites que renuncian a su rol político -no electoral- de defender las instituciones, defender su propia existencia y ahora defenderse de las amenazas de un valido de cuarta.

