Hoy, 13 de abril de 2035, el régimen celebrará 10 años de la llamada “Segunda Revolución” con un evento artístico en el estadio Chillogallo, en el contexto de importantes cuestionamientos internacionales a la legitimidad de la última elección, en la cual fueron vetadas 7 organizaciones políticas de oposición, a la par de impedir el voto en el exterior al 90% de personas inscritas. La celebración ocurrirá, además, en medio de una grave crisis humanitaria que ha causado la salida de 1 millón y medio de ecuatorianos. Para comprender la crisis política y humanitaria, hay que remontarse al año 2025, cuando el correísmo llegó al poder nuevamente.
En aquel entonces, la segunda vuelta electoral se dirimía entre el empresario Daniel Noboa, presidente en funciones que iba por la reelección, y Luisa González, representante del correísmo. González ganaría con un ajustado 0,5% de los votos válidos, equivalente a unos 500.000 votos. Los votos nulos fueron aproximadamente 600.000.
Una vez en el poder, la estrategia inicial del correísmo fue, como en su primer periodo, ganarse el favor popular mediante medidas clientelares y obras de gran escala. Dado que recibían un Estado en déficit, lo primero que hicieron, tal como habían anunciado en la campaña electoral, fue utilizar las reservas internacionales para crear un sistema de “bonos soberanos”. Como esto no se sostendría a corto plazo, a la par se creó un sistema de pagos electrónicos paralelo al dólar, al que se denominó “dólares soberanos”. Al mismo tiempo, con una parte de las reservas internacionales y a través de un acuerdo comercial con China (el llamado “TLC soberano”), se inició la construcción de dos nuevas centrales hidroeléctricas y la Refinería del Pacífico en el terreno aplanado de El Aromo (ahora sí). El acuerdo con China incluía la adjudicación a empresas de ese país de 5 nuevos proyectos de minería a gran escala, con venta anticipada del oro. Con los bonos, el endeudamiento y las obras iniciadas bastó para que la presidenta González tenga, al finalizar el año 2025, una popularidad sobre el 65%: suficiente para lo que vendría.
Para comprender la crisis política y humanitaria, hay que remontarse al año 2025, cuando el correísmo llegó al poder nuevamente.
Al iniciar el año 2026, se convocó a una consulta popular para la elaboración de una nueva constitución. La presidenta insistía en que no sería una constitución hecha a su medida, sino que duraría 100 años (ahora sí). En abril de 2026, a pesar de la creciente inflación, producto del uso de las reservas internacionales y del sistema electrónico de dólares soberanos, el correísmo ganó su consulta. Al finalizar el año, la Asamblea Constituyente entraría en funciones.
Cabe indicar que el triunfo en la consulta popular y la supuesta popularidad de González no se debían únicamente a las medidas económicas. En paralelo, la Asamblea Nacional, donde la mitad de asambleístas de la supuesta oposición votaban junto con el correísmo en casi todas las sesiones, había aprobado una nueva Ley de Comunicación, conocida como “Ley Mordaza 2.0” o también como “Ley Venganza”. Esta ley condujo a los más grandes medios de comunicación del país a una situación extremadamente precaria por falta de ingresos (se había prohibido la pauta con el objetivo de “desprivatizar los medios de comunicación”) y por la censura previa regulada por la Supercom, presidida por el inefable Orlando P. Además, vale resaltar que las cuentas no cuadraban: ni con el uso de reservas ni con el TLC soberano con China se podían explicar los montos exorbitantes de las obras de infraestructura. Tres periodistas intentaron investigar las fuentes de este dinero, presuntamente vinculadas a la actividad del narcotráfico; uno de ellos murió en circunstancias todavía no esclarecidas y los otros dejaron la investigación y salieron del país. En ese tiempo, por lo menos 30 periodistas de la llamada “Lista de la venganza” también buscaron asilo en otros países.
La Asamblea Constituyente de plenos poderes culminaría la obra. Lo primero fue declarar traidor a la patria a Lenin Moreno. Luego, anular todas sus decisiones, incluyendo su convocatoria a consulta popular. Con ello, finalmente, revertir todas las decisiones del CPCCS y de la Corte Constitucional tomadas entre 2018 y 2025. Así, se anularon las sentencias del Caso Sobornos y los casos Purga, Metástasis, Reconstrucción de Manabí, entre varios otros. Esto allanó el camino para el objetivo mayor: el regreso de Rafael Correa al país, anuladas todas sus sentencias condenatorias y declarado héroe nacional, al igual que otros ex prófugos de la justicia.
Cuando en este país existía la prensa corrupta, mal llamada “prensa libre”, tenían el atrevimiento de decirnos que éramos una dictadura. Hoy les decimos que sí, que somos una dictadura: la dictadura del amor, compañeros.
Aunque la popularidad del correísmo caía drásticamente por el regreso de su líder máximo y, principalmente, por la inexorable crisis económica producto de la virtual desdolarización, la toma total del Estado estaba consumada. Volvían a tener Asamblea de plenos poderes y con ello: Consejo Nacional Electoral, CPCCS, Corte Constitucional, Corte Nacional de Justicia y todos los órganos de control. Entonces ocurrió el regreso a las instituciones del Estado de personajes como Gustavo Jalkh, Galo Chiriboga, Carlos Ochoa, Gabriela Rivadeneira, Virgilio Hernández, Juan Pozo y algunos más. La Asamblea Constituyente aprobó la nueva constitución sin consulta popular, desconociendo el mandato de la anterior consulta y escudándose en sus plenos poderes. Además, adelantó las elecciones presidenciales para el año 2027, con el consabido resultado.
Hoy, Ecuador no es considerado una democracia y ha salido, en la práctica, de la dolarización. La economía se mueve, si así puede llamarse, con los dólares soberanos, que no funcionan en ningún otro país; las personas viven con 10 dólares más 40.000 dólares soberanos (lo que equivale a 4 dólares “reales”) al mes; es decir, viven con 14 dólares al mes, solo por delante de Venezuela. Esto ha provocado una masiva ola migratoria, principalmente a Estados Unidos y España, pero también a Perú y Colombia. Hablando de Venezuela, Nicolás Maduro, autodeclarado recientemente “presidente vitalicio”, estará presente en la celebración de los 10 años de la “Segunda Revolución”, al igual que Daniel Ortega y Rosario Murillo, copresidentes vitalicios de Nicaragua. También está invitado Evo Morales, quien fuera asilado por el correísmo en 2027 luego de sus sentencias por pederastia en Bolivia. El presidente del Ecuador, en su última sabatina, anunciaba y celebraba su presencia: “Recuerden, compañeritos, que ese día nos acompañarán el compañero Maduro y el hermano Evo. Han querido aislarnos, pero solo nos han hecho más fuertes. Han querido enterrarnos, pero solo hemos arraigado. Nos han acusado de corruptos, y hoy todos ellos están presos o fugados, porque como decimos siempre, los corruptos siempre fueron ellos. A nuestro compañero Jorge lo acusaron de todo, y aquí está él, con nosotros, nuestro vicepresidente eterno… Cuando en este país existía la prensa corrupta, mal llamada “prensa libre”, tenían el atrevimiento de decirnos que éramos una dictadura. Hoy les decimos que sí, que somos una dictadura: la dictadura del amor, compañeros, y que nosotros, el pueblo ecuatoriano, vamos a gobernar para siempre, con infinito amor”.

