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Cuando veas la barba de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar

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Hace unas pocas semanas atrás y en medio de las vacaciones de la serranía recibimos como un baldazo de agua fría los resultados de las elecciones primarias en Argentina que determinaron que el peronista Alberto Fernández en binomio  con la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner supere en más de 15 puntos al presidente Macri, algo irreversible según dicen los entendidos para las elecciones generales del próximo 27 de octubre. 

Digo baldazo de agua fría, no por las secuelas económicas que pueda traer a la región el hecho de que un país importante como Argentina haya decidido suicidarse, sino por las posibilidades siempre latentes de que Ecuador pueda observar igualmente un resultado nefasto en las elecciones presidenciales del 2021, de allí que nos cae como anillo al dedo ese viejo adagio de que: cuando veas la barba de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar; a efecto de tomar las previsiones del caso y alejarnos del caso argentino.

La más importante proviene del lado político y consistirá en dejar de lados las ambiciones personales y el muy probable sin fin de candidatos de oposición, para dar paso a la conformación de un solo frente de restauración nacional con aquel candidato que tenga las mejores opciones. En esta misma materia, no caería nada mal ciertas reformas electorales urgentes que descontaminen toda la putrefacción del correismo, a efecto de minimizar en algo las posibilidades de que un gran segmento de la población suele ser presa fácil del populismo por ignorancia y amnesia política.

Las otras son de orden económico y tienen relación a cómo enfrentar al  populismo, que es una enfermedad invasiva y muy difícil de erradicar, en tanto siempre se vende como una opción de gratificación inmediata que seduce a las masas con un discurso fácil y ofertas de burbujas de prosperidad sin ningún sustento y en total desmedro de tomar una ruta clara hacia el progreso real y permanente, que siempre tomará tiempo y no será exenta de buenos costos en el camino. 

Hay que recordar que el populismo siempre tendrá espacio cuando la clase política tradicional se enfrasque en discusiones bizantinas completamente alejadas de la base de la pirámide de Maslow, y el actual gobierno es campeón para ello.

Hay que recordar que el populismo siempre tendrá espacio cuando la clase política tradicional se enfrasque en discusiones bizantinas completamente alejadas de la base de la pirámide de Maslow, y el actual gobierno es campeón para ello. No sé si a propósito, pero piensa mal y acertaras.

De allí que el mejor antídoto contra el populismo es evidenciar que se puede alcanzar progreso material y social. El cómo hacerlo es más difícil. Por cuanto  la coyuntura económica no ayuda para nada,  es que el magro crecimiento del PIB y el empeoramiento de los indicadores laborales son una puerta abierta al populismo. La lentitud en las reformas laboral, tributaria, pensiones y apertura, así como la ausencia de otras, es también una invitación para el regreso al poder de Correa.

Si el Gobierno le pusiera prioridad a esta agenda de reformas, no me cabe duda de que mejoraría las expectativas de un desarrollo más sostenible en el tiempo, en tanto se propiciaría un clima más propicio para el emprendimiento y el crecimiento de la inversión y la productividad que permita un crecimiento más acelerado que llegue a todos los ecuatorianos. Esa es la única receta válida para inmunizar al Ecuador contra la epidemia del populismo.

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