Icono del sitio Plan V

Campaña electoral y populismo penal

paolo-vega-lopez-planv

Al momento de analizar propuestas de los candidatos presidenciales, a fin de determinar su viabilidad, debemos formularnos lo siguiente: ¿es jurídicamente viable tal o cual propuesta? Esta pregunta será uno de los filtros que nos ayudará a concluir si el candidato es demagogo o serio.

Al leer los planes de gobierno y escuchar a los candidatos en los debates realizados a través de medios de comunicación, algunos, han propuesto endurecer penas, pena perpetua e incluso pena de muerte para violadores, para combatir la delincuencia.

Tomemos como ejemplo la pena de muerte; ¿es jurídicamente viable instaurar la pena de muerte en el Ecuador? No. Existe prohibición expresa en nuestra Constitución y en instrumentos internacionales de derechos humanos suscritos por el Ecuador. Entonces, ¿son idiotas al proponerla aun sabiendo que no podrán institucionalizarla? No, porque saben que este es un recurso eficaz para captar votos en épocas electorales. Esto es lo que se conoce como populismo penal. Son propuestas de gran aceptación popular, pero inaplicables o ineficaces al momento de querer resolver el fenómeno criminal.

Endurecer penas es viable, aplicable, pero ineficaz. Si el fin de endurecer la pena es reducir los índices delincuenciales, entonces aumentar las penas no es la solución; ¿la tipificación del femicidio ayudó a reducir las muertes violentas contra mujeres? No. Además, si el fin de la pena es la rehabilitación del delincuente, ¿cómo el endurecimiento de una pena producirá un resultado rehabilitador?, ¿es acaso la rehabilitación de la persona una consecuencia lógica de una pena endurecida? De ninguna manera. Antes bien, la persona que entra a la cárcel, se degenera, se deshumaniza. Como diría Foucault, “las cárceles son fábricas de delincuentes”. El problema entonces no se encuentra en la dosimetría de la pena, sino en la ineficacia de las normas vigentes.

Si el fin de endurecer la pena es reducir los índices delincuenciales, entonces aumentar las penas no es la solución; ¿la tipificación del femicidio ayudó a reducir las muertes violentas contra mujeres? No.

Ya que no pueden invadir la esfera legislativa, afirman ciertos candidatos que la solución para aplicar dichas medidas populistas, como la pena perpetua o de muerte, es convocar a una consulta popular para que sea el pueblo quien se pronuncie; ante esto, es necesario recordar que las preguntas pasan por un control previo realizado por la Corte Constitucional, órgano que sin duda alguna declarará la inconstitucionalidad de las preguntas. Recordemos que, dentro de una democracia sustancial, hay derechos que no pueden ser sometidos a decisiones de las mayorías.

Entonces, el endurecimiento de penas, que correspondería a una tarea estrictamente legislativa, pese a que es viable la propuesta, no es eficaz; la pena perpetua y la pena de muerte en cambio, no son viables ni eficaces.

No permitamos que nos engañen con estas propuestas populistas; no permitamos que insulten nuestra inteligencia; no permitamos que esta clase de candidatos lleguen a la Presidencia, porque no podrán cumplir con sus ofertas de campaña.

Decidamos bien y recordemos: cada vez que escuchemos una propuesta, preguntémonos si es jurídicamente viable.

Salir de la versión móvil