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Anti izquierdismo para dummies

juan-cuvi

Donald Trump ha hecho de la simpleza y la chabacanería los principales insumos de su conducta política. La puerilidad como categoría de análisis. Confunde la guerra de Irán con un video juego, la disputa con China con una partida de damas chinas, los cuestionamientos europeos con una simple falta de entusiasmo. Como si el mundo pudiera ser manejado desde una peluquería de barrio.

La sospecha de que el desorden, la improvisación y el atolondramiento serían parte de una estrategia de poder bien concebida se cae a la luz de los resultados. Ya debe ir por la quinta proclamación de un triunfo sobre Irán, mientras los bombardeos no cesan de incrementarse. China continúa cabalgando sobre los errores y desastres de la política internacional de Estados Unidos. Europa, abrumada por una serie de crisis y amenazas de una complejidad inédita en su Historia, no sabe cómo responder a las impertinentes exigencias del presidente gringo.

Únicamente en ese escenario convulso e irracional puede entenderse la convocatoria realizada por su secretario de Estado, Marco Rubio, a una cumbre mundial en contra del auge de un terrorismo político de extrema izquierda que nadie sabe a qué sabe ni cómo se come. En esa categoría entrarían básicamente todos los grupos, movimientos, partidos y expresiones sociales que discrepen o que mantengan posturas críticas con la política del gobierno de los Estados Unidos: anarquistas, grupos transgénero, feministas, ambientalistas, secularistas, marxistas… En fin, todos aquellos que no comulguen con la derecha fundamentalista que hoy se ha entronizado en ese país.

Por ahora, y a fin de justificar la iniciativa, se ha dejado de lado la amenaza del fundamentalismo islámico, que ha servido como pretexto para la política exterior gringa en las últimas dos décadas. Y no podía ser de otra manera: resulta imposible incluir al yihadismo, una expresión irrefutable de la extrema derecha mundial, en el mismo saco de la izquierda. Hace falta demasiada saliva para que incluso los amigos incondicionales de Trump se traguen tamañas ruedas de molino.

En la década de los años 50 y 60 del siglo pasado, la amenaza comunista a la que apelaban los gobiernos de los Estados Unidos tenía forma y definición. Era la Unión Soviética con sus miles de ojivas nucleares y sus países satélites, era la China de Mao financiando grupos subversivos por todo lado, era la disputa metro a metro del territorio africano entre guerrillas marxistas y regímenes criminales. De eso no queda prácticamente nada, excepto por unos duendes que aún pululan en el cerebro de los integrantes de la argolla trumpista. Puras alucinaciones.

¿Qué hay detrás de esta peregrina iniciativa? Pues nada más que una retórica barata y elemental para justificar ante la ciudadanía gringa todas la barbaridades, equivocaciones y metidas de pata que le pueden costar al gobierno de Trump las próximas elecciones.

Julio 17, 2026

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