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Nocaut: una banana sin potasio

Ilustración: IA

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Si alguna vez alguien en el continente sudamericano o europeo nos quiso apodar como la banana mecánica, por nuestra fruta tradicional —con alegoría a la “Naranja Mecánica” de la Holanda de Johan Cruyff del 1974— hay que olvidarse. Igual, también es mejor que esa nación hoy, Países Bajos, no sea referencia porque este seleccionado siempre a la hora del te, en los mundiales, se convierte en una galletita de agua.

La Tri en el pasado 30 de junio en el estadio Azteca no pareció una banana rica en azúcares, vitaminas B6, C, magnesio, ácido fólico y potasio, el mineral que reina en esa fruta ecuatoriana, sino en una banana “artificial” carente de todo y sin el potasio esencial para la victoria o la voluntad de ganar.

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La selección de Beccacece de nuevo pasó del Olimpo al inframundo y no fue por perder contra México, que se alzó con la victoria de manera justa. Ni el ecuatoriano o ecuatoriana más pesimista pensaba que este combinado nacional iba a perder o quedar eliminado de esa forma, después de la epopeya, la épica y el hito de ganar a la tetracampeona alemana.

De punta y de taco, serie mundialista sobre La Tri en el mundial, no cayó en exceso de mimos a la selección ni en análisis sin sentido de las actuaciones del combinado nacional. Siempre, o por lo menos en buena parte, intentó explicar con los hechos las razones de una victoria y de una derrota. Por ejemplo, en el hito contra Alemania: en Pie de ángel: crítica o crónica de un hito. o contra el partido de Curazao por el sesgo de Beccacece de no reemplazar a Enner Valencia: (El amor tóxico de Beccacece: no me toquen ese vals porque me matan).

Regresando a la pesadilla del Azteca, antes del partido corría el rumor de que tal vez, Pedro Vite, el mejor jugador junto a Yeboah estaba con sobrecarga muscular. Creo que el runrún fue cierto porque el mediocampista de Los Pumas de la UNAM parecía agotado, entonces, ¿por qué Beccacece no jugó con Alan Franco en el medio campo y por la banda derecha con Ángelo Preciado incluso para sorprender al rival?

Aunque no comparto que se grite ole a los dos minutos; es increíble que esa acción de la afición mexicana haya afectado psicológicamente a los jugadores ecuatorianos.

Los jugadores ecuatorianos salieron al coloso de Santa Úrsula sin actitud, estaban como apagados, como que no hubiera pasado lo del hito frente Alemania. Parece que esa gesta fue un espejismo en medio de un desierto desolador, digo, porque en la cancha mostraron un comportamiento de hombres vencidos y sin ganas de la hazaña ni por el hambre de gloria.

Si bien en el fútbol hay un mandato de no tocar el equipo que gana y más si consigue un resultado histórico, también en este deporte y más en una competencia de este calibre si algún jugador se encuentra mal físicamente o no está rindiendo de forma correcta tiene que salir, ¡salir, Beccacece!.

La presentación de este mundial de Moisés fue floja. El primer partido estaba con los decibeles altos, como apurado, el segundo bajó un poco pero igual caía en la ansiedad y el tercero mejoró algo porque tuvo un gran compañero  en Pedro Vite, pero parece que Beccacece nunca se dio cuenta que en la mitad de cancha jugaron muy solos. ¿No hubiera sido mejor jugar con Franco, Moisés y Vite y adelante Yeboah, Plata y la Rola, que jugó un partidazo frente Alemania, y de nuevo de marcador derecho Ángelo Preciado?

La pregunta que la mayoría del pueblo futbolero ecuatoriano piensa es ¿por qué Beccacece insistió con Enner Valencia, que lamentablemente no tuvo el rendimiento adecuado y se bloqueó psicológicamente?

De punta y de taco también criticó esa falta de visión de Beccacece (La necedad mató a Beccacece) de mantener jugadores que están con mal estado físico o que no están pasando un buen nivel futbolístico.

En el partido contra México, el técnico argentino hizo debutar a Yaimar Medina y Kevin Rodríguez, que hace quince días fue despedido por el Club Atlético River Plate. Es raro lo que hizo el martes 30 de junio, cuando el técnico argentino en una instancia tan complicada mandó al campo de juego dos novatos en este certamen mundialista.

Beccacece es raro, extraño, incomprensible, el rey de la incertidumbre. Parece que cayó en los sesgos y obsesiones de uno de sus máximos referentes, Marcelo Bielsa, que es intentar lo que está fuera del sentido común y explicar lo injustificable, o sea, complejizar el fútbol que es simple: juegan los mejores, la pelota tiene que ser distribuida al compañero de la misma divisa para llegar al área contraria e intentar anotar un gol en el arco adversario. Punto final.

En este mundial murió el “Bielsismo”. Bielsa, con sus entrenamientos extenuantes, charlas largas y la insistencia por colocar al arquero Muslera en todos los partidos, a pesar de sus errores garrafales, condenó a Uruguay y quedó eliminado en primera fase. Mientras que Beccacece por confiar en su capitán, Enner Valencia, que falló dos goles claros en el primer partido, su bajo nivel en la Copa del Mundo y acciones como no sacar a Hincapié contra Costa de Marfil también condenó a su selección. Durante su proceso de casi dos años su equipo careció de gol y en este torneo no brindó muchas oportunidades a uno de los goleadores de la Liga Argentina: Jordy Caicedo.

Beccacece es raro e incomprensible.

Por otra parte, hay que cambiar la idiosincrasia del fútbol o torneo ecuatoriano. La FEF también tiene que intentar que se juegue un campeonato con más equipos, para que sea más competitivo. No lo digo por Sociedad Deportivo Quito o Club Deportivo El Nacional, pero es indudable que estos dos equipos aportarían al torneo nacional. No digo que les condonen las deudas, pero pueden brindarles una oportunidad para competir para que vuelvan las hinchadas, los clásicos y los jugadores ecuatorianos sientan la camiseta, para que no haya cuatro gatos en los estadios o en una final de Copa Ecuador.

¿Y todo esto para qué? se preguntarán los lectores o las lectoras, para que el campeonato ecuatoriano de fútbol sea atractivo, solvente, competitivo y todos los equipos saquen buenos jugadores y no se conviertan en la Bundesliga alemana dominada por el Bayern München que es aburridísima y, bueno, los resultados están a la vista, en los tres últimos mundiales Alemania fue un desastre.

En Ecuador el nuevo Bayer es el Independiente del Valle, que no está mal, ha hecho un gran trabajo y se les felicita, se lo merece; pero tienen que existir rivales a la altura para que no sea fácil o monopolice el fútbol ecuatoriano o el torneo termine siendo su campo de entrenamiento por el nivel de sus adversarios.

   

El último baile de Beccacece, Enner y Galíndez

Desde que arrancó el partido, el público mexicano se comportó como ese jugador número 12 que todo equipo necesita. Aunque no comparto que se grite ole a los dos minutos; es increíble que esa acción de la afición mexicana haya afectado psicológicamente a los jugadores ecuatorianos y eso que la mayoría juegan en Europa. Poco a poco México comenzó a arremeter en el área de La Tri e incluso el joven Mora, que tiene 17 años y que me había parecido poco relevante, hizo un gran partido por izquierda. En realidad la selección mexicana del vasco Aguirre aplacó mi crítica, salió a jugarse la vida, con el cuchillo entre los dientes y consiguió la victoria.

El ole, ole, ole cada vez se hizo más fuerte, pero a los diecisiete minutos una gran jugada de Yeboah terminó con la pelota en el palo. A los veinte minutos Alvarado dio un pase magnífico para que Julián Quiñónez gane a Pacho por la banda derecha, se perfile y saque un bombazo inalcanzable para Galíndez y a los treinta minutos llegó el segundo gol por parte de Raúl Jiménez, tras jugada de Quiñonez y error de Ordoñez.

Después, La Tri comenzó a dominar el partido pero sin brújula; no fue incisiva incluso   tuvo más el balón que la selección dueña de casa con el 57% del partido versus el 42,8%, pero no alcanzó. En el segundo tiempo los jugadores de Beccacece seguían igual como perdidos en los gritos de los hinchas mexicanos y no encontraron el camino al gol. Las pelotas paradas no fueron aprovechadas por Caicedo o Vite.

El partido cayó en un tejido de pases intrascendentes con algunos chispazos de buen fútbol como el pase de Moisés Caicedo a “La Rola” a los 73 minutos. El delantero tricolor controló bien la pelota pero no pudo concretar.

Beccacece ha renunciado, vamos a ver si se va para Chile. Además se han retirado también el goleador histórico de la selección, Enner Valencia, y el arquero Hernán Galíndez.

¿Quién puede ser el nuevo técnico? es la pregunta que podríamos decirle al presidente de la FEF, Francisco Egas. ¿No será el momento de brindar confianza a una dupla que jugó en la selección ecuatoriana: Aguinaga y Méndez o incluso una tríade interesante con Juan Carlos Burbano, y por qué no llamar que integren las inferiores, técnicos jóvenes como el de Universidad Católica: Diego Martínez o el técnico del Club Deportivo El Nacional: Joel Armas.

Nota:

Existió el rumor de que algunos jugadores ecuatorianos fueron amenazados por narcos pero no hay información oficial, entonces no hay como comprobar esa versión de redes o de algunos periodistas, y si fue así sería lamentable.

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