
El secretario general de la OEA, Luis Almagro.
El informe del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, es enfático y contundente. A lo largo de 17 páginas, Almagro relata la magnitud de la crisis económica, política y social que se vive en Venezuela, durante la gestión del presidente Nicolás Maduro, sucesor del fallecido presidente Hugo Chávez.
El documento fue leído por el secretario general en una sesión del Consejo Permanente de la OEA, en su sede de Washington, en donde las tensiones entre los países de la región se hicieron evidentes. Ecuador votó junto con Caracas en la reunión, a pesar de las explicaciones que dió el secretario general sobre la situación de Venezuela. Previamente, el presidente Rafael Correa había calificado a Almagro como «desubicado». A las críticas se sumó el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien sostuvo que Almagro es un agente del «imperio» en alusión a Estados Unidos.
La delegación venezolana intentó, inútilmente, que el informe del secretario general no fuera presentado. Y pidió someter el orden del día a votación.
Para la canciller venezolana Delcy Rodríguez la presentación del informe suponía que el secretario general Almagro estaba “dando un golpe de Estado”. El orden del día se sometió a votación y veinte países aprobaron la presentación del informe de Almagro, doce estuvieron en contra y dos países se abstuvieron. Entre los que votaron en contra estuvieron Ecuador y Bolivia, así como algunas pequeñas naciones del Caribe, cercanas a la órbita chavista.
El orden del día se sometió a votación y veinte países aprobaron la presentación del informe de Almagro, doce estuvieron en contra y dos países se abstuvieron. Entre los que votaron en contra estuvieron Ecuador y Bolivia, así como algunas pequeñas naciones del Caribe, cercanas a la órbita chavista.
El informe de Almagro
En la larga sesión del 23 de junio de 2016, Almagro dijo: «conforme al artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana y en mi calidad de Secretario General, solicito al Consejo Permanente que realice «una apreciación colectiva de la situación» en Venezuela y adopte «las decisiones que estime conveniente». Para el secretario general «existe una grave alteración del orden constitucional en ese pais».
A continuación, el informe de Almagro empieza una enumeración de los contornos de la crisis venezolana, y fundamenta su pedido de tomar una decisión en estas consideraciones: «El Consejo Permanente debería tomar las medidas necesarias para atender a la crisis humanitaria sin precedentes e innecesaria que sufre Venezuela. El Consejo debería expresarse claramente sobre los prisioneros políticos y los informes persistentes de tortura. El Consejo debería apoyar la voluntad del pueblo venezolano en su llamado a unreferendo revocatorio. Es conforme a estos principios que debemos decidir actuar o no. Como decía Desmond Tutu: «si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor».
La quiebra de Venezuela
Según Almagro «Lo que hemos atestiguado en Venezuela es la pérdida del propósito moral y ético de la política. El Gobierno se ha olvidado defender el bien mayor, el bien colectivo. Venezuela tiene una de las más grandes reservas de petróleo del planeta, así como vastas tierras fértiles y una gran cantidad de recursos minerales. El que debería ser uno de los países más ricos de la región se encuentra más bien enfrentando niveles de pobreza sin precedentes, una severa crisis humanitaria y uno de los más altos índices de delincuencia en el mundo. El enfrentamiento entre las ramas de Gobierno ha ocasionado el fracaso del sistema político y una ruptura de la gobernabilidad, lo que a su vez ha agravado las condiciones económicas, sociales y humanitarias del país».
Para el secretario general, la crisis venezolana tiene cifras contundentes, que expuso ante el Consejo, conformado por embajadores de los 34 Estados soberanos que conforman el organismo hemisférico.
«La inflación ha llegado a 720%. El PIB disminuirá un 8% más en 2016. La deuda externa ha alcanzado los 130.000 millones de dólares; es decir, el equivalente de casi seis años de exportaciones de petróleo. Venezuela ocupa el noveno lugar mundial con la peor tasa de desempleo. El 73% de los hogares y el 76% de los venezolanos vivieron en la pobreza en 2015. Después de lo que fue el 12º aumento desde que el Gobierno fue electo en 2013, el salario mínimo equivale aproximadamente a 13,75 dólares al mes. Eso es menos de 50 centavos de dólar por día. La falla sistemática del tipo de cambio controlado ha ocasionado que la moneda haya perdido el 99% de su valor desde 2013. Las empresas internacionales han cerrado sus puertas porque nadie puede pagar».
Según Luis Almagro, «la inflación ha llegado a 720%. El PIB disminuirá un 8% más en 2016. La deuda externa ha alcanzado los 130.000 millones de dólares; es decir, el equivalente de casi seis años de exportaciones de petróleo. Venezuela ocupa el noveno lugar mundial con la peor tasa de desempleo».
Otros aspectos económicos que mencionó Almagro en su informe son estos: «La escasez de alimentos e insumos alcanzó el 82,8% en enero de este año. Desde 2003, más de 150 productos alimenticios han sido puestos en la lista de precios fijos que ha establecido unilateralmente el Poder Ejecutivo. En principio, los aumentos en los precios iban a la par de la inflación», pero esto no se ha cumplido, remarcó Almagro.
Hambre y falta de medicamentos
Este caos económico ha significado, según reveló Almagro ante los delegados de los países de América, que «El 87% de los venezolanos declaran que no tiene el suficiente dinero para comprar los alimentos que necesitan. Se requerirían 16 salarios mínimos para alimentar debidamente a una familia. Un cuarto de la población vive con menos de dos comidas al día. La desnutrición afecta a los más vulnerables. Y las tasas de mortalidad infantil están aumentando a la par que los problemas de crecimiento entre los niños. La falta de agua y electricidad se ha tornado común».
Así mismo, Almagro señaló a los responsables del descalabro del que en otra época era uno de los países más prósperos de la región: «La situación que enfrenta Venezuela hoy día es el resultado de las acciones que han emprendido y siguen emprendiendo quienes están en el poder. Venezuela podría y debería ser uno de los países más prósperos e influyentes en la región. Pero más bien es un Estado plagado de corrupción, pobreza y violencia. La población sufre las consecuencias», señaló el secretario general.
La masiva quiebra del país ha afectado a los hospitales del Estado, recordó Almagro: «El sistema de salud en Venezuela enfrenta serios problemas al no haber equipos, ni doctores, ni medicinas. Los servicios médicos se encuentran debilitados por el deterioro de la infraestructura, la falta de mantenimiento y actualización de los recursos y equipo técnico, lo que agrava todavía más la escasez de medicinas e insumos. Los pacientes que requieren tratamiento deben aportar todo: desde papel higiénico, jeringas, medicinas y hasta frazadas. Y cuando se les acaban estos insumos se interrumpe su tratamiento».
El informe de Almagro, escuchado por todos los cancilleres presentes, entre éstos, el ecuatoriano, sostiene que «La inestabilidad ha dado lugar a la emigración en masa de profesionales de la salud. Incluso ha cerrado la mayoría de los hospitales cuyo personal era de origen cubano. En enero de 2016, la Cámara de la Industria Farmacéutica reconoció una deuda de 6.000 millones de dólares con proveedores internacionales. Las farmacias solo pueden surtir 7 de cada 100 medicamentos solicitados».
Violencia e inseguridad
La situación angustiante de la población ha provocado estallidos de violencia, que han trascendido a pesar de los esfuerzos de la propaganda oficial por acallar a los medios independientes. Almagro señaló que «La violencia ha estado aumentando en las últimas semanas a medida que la escasez se hace intolerable. Se han reportado más de 250 casos de saqueo este año en todo el país. Los transportes de alimentos o bebidas fueron el blanco en el 81% de los casos de saqueo en sus rutas de distribución. El 19% restante ocurrió en centros comerciales y almacenes».
En la ciudad de Cumaná se produjeron violentos saqueos como consecuencia de la falta de alimentos.
La inseguridad en el país caribeño también ha aumentado de forma dramática: «Los índices de violencia y delincuencia han alcanzado niveles históricos. Las estadísticas oficiales del Gobierno, que no son publicadas con regularidad, indican que en 2015 ocurrieron 58,1 homicidios por cada 100,000 personas. La sociedad civil cuenta 90 homicidios por cada 100,000 personas. En 2015, el número de muertes violentas fue superior en Venezuela que el registrado en Afganistán. El 66,7% de la población se siente muy insegura o en cierta forma insegura».
La impunidad auspiciada por las fuerzas del orden
¿Qué hace, frente a esto, la fuerza pública? Según el informe de Almagro, «Tres de cada cuatro venezolanos dijeron en una encuesta nacional que no creían que la policía podía protegerlos. La policía, la Guardia Nacional, los jueces, los fiscales y el personal carcelario están involucrados de manera tácita o expresa en la delincuencia organizada, incluso en secuestros, asesinatos, robos o narcotráfico. La fuerza paramilitar establecida por el Gobierno para reprimir la delincuencia organizada, ha sido acusada de ejecuciones sumarias».
Al hambre y la violencia, precisó el secretario general, se suma la corrupción, pues «Venezuela está en un estado perpetuo de lucha civil. El colapso de una gestión de gobierno responsable y efectiva se ve exacerbado por la corrupción endémica que plaga al Gobierno. Un estudio reciente de la Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional suscitó preocupación en torno a gastos del Gobierno, que ascienden a 69.000 millones de dólares por presunta corrupción. Dos ex integrantes del gabinete del difunto presidente Hugo Chávez han presentado quejas por la desaparición de ingresos derivados del petróleo del orden de los 300.000 millones de dólares».
La mordaza contra la prensa
A todo esto, precisó Almagro, se suma la intolerancia y la persecución contra los medios de comunicación y los periodistas. «El gobierno venezolano ha creado un esquema de persecución política en contra de quienes expresan opiniones contrarias. En Venezuela, los medios de comunicación son sujetos regularmente a procedimientos penales y administrativos, a la prohibición de viajar, a censura indirecta y al acoso. Los persiguen por publicar noticias o artículos con una óptica crítica del Gobierno. Disposiciones poco precisas relacionadas con la “incitación al odio”, la “intolerancia” o la “incitación a la violencia” que se han usado de manera discrecional para iniciar procedimientos administrativos contra medios de comunicación que cuestionan o impugnan la propaganda del Gobierno, crean un ambiente de autocensura».
«En Venezuela, los medios de comunicación son sujetos regularmente a procedimientos penales y administrativos, a la prohibición de viajar, a censura indirecta y al acoso. Los persiguen por publicar noticias o artículos con una óptica crítica del Gobierno».
Sobre la intolerancia política, Almagro anotó «a las personas que han acudido a declarar ante esta institución que representamos sobre los retos que enfrentan en Venezuela, su Gobierno las llama “traidores de la patria”. Una persona que no está de acuerdo con las medidas tomadas por un Gobierno elegido democráticamente no es un traidor. La política es una discusión de ideas en busca del bien común».
«Cuando el hombre que te acusa de ser traidor a la patria también controla las fuerzas armadas, los órganos de inteligencia, la policía nacional y el poder judicial, se trata de un acto abierto de intimidación», sentenció Almagro.
El secretario general expuso también los casos de estudiantes, protestantes y disidentes detenidos y torturados por las fuerzas de seguridad venezolanas.
Almagro también señaló que el control total del Tribunal Supremo de Justicia por parte del Gobierno, que actualmente actúa de manera parcializada en contra de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora.
La polémica por el revocatorio
Sobre el tema del referendo revocatorio planteado por la oposición para lograr la salida del poder de Nicolás Maduro, Almagro señaló que «el Consejo Electoral no ha proporcionado las garantías necesarias para la celebración del referendo revocatorio. Se han expresado numerosas quejas sobre intentos deliberados de demorar activamente el proceso, entre ellas: demoras en la entrega de las planillas requeridas para reunir el 1% de firmas; retrasos en la verificación y validación del 1% de firmas; creación de cuatro requisitos nuevos de digitalización, verificación, transcripción y auditoría, y amenazas de difundir públicamente los nombres de quienes firmen en favor del referendo».
«A través de un proceso opaco, el Consejo repetidamente ha incumplido sus propios plazos y ha actuado en violación de sus propias reglas. Adicionalmente, cuatro de los cinco miembros del Consejo Electoral están vinculados con el partido en el poder, el PSUV. Estos vínculos ponen en entredicho la capacidad de la mayoría de los miembros para decidir de manera independiente e imparcial», estimó el secretario general de la OEA.
Las recomendaciones
Almagro concluyó su informe con varias recomendaciones, entre éstas, «Que se lleve a cabo antes del final de 2016 el referendo revocatorio previsto en la Constitución. Que se libere de inmediato a todos los presos políticos. Que los poderes ejecutivo y legislativo del Gobierno venezolano hagan a un lado sus diferencias y empiecen a trabajar juntos de inmediato para responder a la crisis humanitaria. Que todos los poderes del Gobierno trabajen juntos para recuperar la estabilidad y la seguridad en el país. Que el poder ejecutivo cese de inmediato sus esfuerzos por desconocer a la Asamblea Nacional elegida democráticamente y que se implementen y apliquen todas las leyes que han sido aprobadas por la Asamblea Nacional. Que se nombre a un nuevo Tribunal Supremo de Justicia a través de un proceso transparente acordado conjuntamente por los poderes ejecutivo y legislativo del Gobierno. Que se establezca un ente independiente para combatir la corrupción, compuesto por expertos internacionales, facultado para hacer frente a la situación financiera en Venezuela. Y, por último, ofrecemos apoyo técnico a la Comisión de la Verdad y solicitamos que se asegure la representación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos».
«El Consejo Permanente debe mantenerse del lado correcto de la historia y defender a un pueblo que necesita voz», finalizó Almagro.
¿La Carta se activó o no?
Pero tras la lectura del informe, los países que asistieron simplemente «tomaron nota» de lo expuesto por Almagro, lo que, para algunos, significó que no se activó la Carta Democrática en contra de Caracas. Lo más probable es que se conforme un «grupo de países amigos» que apoye los esfuerzos de mediación que realiza el ex presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Almagro, a pesar de la dureza de su informe, no mocionó una votación sobre si se activa o no la Carta Democrática, y solamente la delegación de Estados Unidos mencionó que podría discutirse el tema en el futuro.
El Consejo Permanente, sin embargo, recomendó apoyar las iniciativas de diálogo, a lo que se sumó el Ecuador.
Mientras tanto, a su retorno a Caracas, los líderes de la oposición venezolana se mostraron satisfechos. El diputado Luis Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, aseguró que con los 20 votos a favor de discutir el informe de Almagro se activó la Carta «que no es un evento sino un proceso».
Para la oposición venezolana con los 20 votos a favor de discutir el informe de Almagro se activó la Carta «que no es un evento sino un proceso».
Dijo que este proceso consta de tres fases y que Venezuela está en la primera, luego de que las naciones que integran la OEA mostraran preocupación por la «ruptura del orden constitucional».
Para el presidente de la Asamblea, Henry Ramos Allup, se debe criticar que el régimen de Nicolás Maduro trate como derrota lo que consideró una abrumadora victoria de la oposición venezolana. «No querían que se activará la carta democrática y quedó activada», sostuvo.
Y ahora, todas las esperanzas se centran en el apoyo que el «grupo de países amigos» pueda brindar a la misión de Rodríguez Zapatero, que pueda destrabar la situación política, dar paso al referendo revocatorio y ayudar a solucionar la crisis humanitaria que envuelve a Venezuela.

