PRIMERA PARTE
Jonathan Tapia, de 31 años, nació sordo. En su familia hay otros diez miembros con la misma discapacidad. La sordera puede ser ocasionada por enfermedades genéticas dentro de un núcleo familiar, aunque se debe a una combinación de factores genéticos y no genéticos. Para sufragar en las últimas elecciones, Jonathan tuvo que escribir en su teléfono celular para preguntar a los funcionarios del CNE el lugar de su mesa electoral. Su madre, también sorda, no domina la tecnología ni sabe leer, por lo que Jonathan tuvo que asistirla para que pueda votar.
Tapia es el presidente de la Asociación de Personas Sordas de Pichincha. Los primeros contactos para entrevistarlo son a través de mensajes escritos en una hoja de papel. Tapia escribe su nombre e indica que un intérprete está por llegar. Mientras tanto, asiente con la cabeza y sonríe en señal de bienvenida.
El presidente de la Asociación de Personas Sordas escribió un mensaje de bienvenida al equipo de PlanV, mientras esperaba la llegada de un intérprete. Foto: Luis Argüello/PlanV
Para entrevistar a los directivos de la asociación, fue necesaria la presencia del intérprete David Paspuel, que es hijo de padres sordos, a quienes se denomina “Hopas”. El joven trabaja como intérprete en una iglesia cristiana. También, tiene varios amigos sordos, tiene parte de los dos mundos. El joven vive en la intersección entre las personas oyentes y la comunidad sorda.
Jonathan Tapia se comunica a través de la lengua de señas, que requiere exagerar las expresiones mucho más que en la lengua oral.
La conversación con el directivo fluye gracias al intérprete. Según Tapia, solo algunos sordos saben leer español, quienes pueden considerarse autónomos. Tras el terremoto en Turquía y Siria, Tapia, junto a Jaime Paredes, otra persona sorda de la asociación, recuerdan que se enteraron de lo sucedido por la información que compartieron otros sordos en la región euroasiática, porque los medios locales tuvieron intérpretes solamente en los noticieros matinales.
El intérprete David Paspuel, izquierda, hizo posible la entrevista al presidente de la Asociación de Personas Sordas de Pichincha, Jonathan Tapia.
Los noticieros de la mañana son los únicos espacios en los que pueden ver canales nacionales, pues son los únicos que incluyen intérpretes. Tapia dice que, por ejemplo, nunca ha visto un intérprete para novelas, pero que trata de guiarse por las expresiones faciales de los actores. En la lengua de señas, la dramatización y las expresiones son cruciales. No basta con imitar las señas, todo debe ir acompañado de una exagerada tristeza, alegría, agradecimiento, según sea el caso.
Revisamos los contenidos en las redes sociales de los principales municipios y las cuentas de redes sociales del Gobierno, pero solo encontramos intérpretes en pocos espacios. Algunos videos cuentan con subtítulos en español. Otros productos audiovisuales no tienen ni subtítulos ni intérpretes.
En Chimbacalle, sur de Quito, la sede de la Asociación de Personas Sordas de Pichincha es un punto de encuentro para la comunidad sorda y algunas personas oyentes interesadas por su realidad. En el lugar se imparten cursos de lengua de señas, capacitaciones en derechos humanos, formación de instructores y dinámicas para jóvenes y adultos mayores. Este es uno de los espacios comunes para unos 60 socios de la comunidad sorda, que vive parcialmente aislada de la sociedad oyente.
La sede de la asociación en Chimbacalle es un comodato entregado por el Municipio de Quito.
En la asociación, que funciona hace 44 años, solo un 25% de sus socios está empleado en sectores cómo construcción, limpieza, textiles, electricidad o el sector público. Jaime Paredes, socio, trabaja en el SRI en devolución de impuestos y atención a personas sordas que llegan a las oficinas en la Plataforma Gubernamental. Jaime también es parte de una familia de nueve personas sordas.
Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia nacional de salud pública de Estados Unidos, en cuatro de cada cinco bebés la pérdida auditiva se debe a la genética. Ya sea por una condición de nacimiento o adquirida, el CDC indica que la mayoría de casos tiene que ver con un factor hereditario, aunque también influyen factores no genéticos como enfermedades o infecciones.
Jaime Paredes es parte de la directiva de la asociación, donde solo trabajan personas sordas.
Según el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades, Conadis, en el país hay 471 mil personas con algún tipo de discapacidad. De ese total, 66.455 son sordos. De acuerdo con la Asociación Nacional de Intérpretes y Guías Intérpretes de Lengua de Señas Ecuatoriana, Anilsec, las empresas prefieren contratar a personas con otro tipo de discapacidad, por lo que apenas un 16% de la población sorda tiene empleo, la mayoría son personas que tienen hasta un 49% de discapacidad auditiva. Anilsec considera que hay un subregistro de personas sordas en el país y estima que la población real podría superar las 200 mil personas.
Un 18% de la población sorda tiene estudios superiores
La lengua de señas es una para cada país. Palabras como “mamá” tienen distintas señas en Ecuador, Colombia o Perú, ni se diga con otros continentes. Sin embargo, los sordos también se guían por expresiones y mímicas que los ayudan a entenderse. Por ejemplo, para expresar que ya comieron suficiente, pueden tocarse la barriga varias veces y expresar rechazo, tal como lo puede expresar un oyente. La lengua de señas tiene marcadores visuales, gestuales y especiales que son parte de su gramática.
Así como el español tiene distintas entonaciones, la lengua de señas requiere exagerar las expresiones. Por ejemplo, para decir “bienvenido”, no basta con hacer una seña pegada al pecho, debe ir acompañado de una sonrisa. En la asociación tienen distintos módulos, desde el primero en que se reparten libros con imágenes corporales y señas, hasta el cuarto en el que se elimina el español y se enseña la gramática. “Siempre los oyentes nos preguntan porque movemos tanto el cuerpo y los brazos”, dice Tapia.
Gabriela es una persona sorda que trabaja en la asociación, donde se imparten cursos de señas en cuatro módulos. En esta clase les enseña a pedir el cambio de un dólar.
Tanto Jonathan como Jaime siguen programas de señas en Youtube en distintos países. “Cuando veo una persona hablando, me ayudo con los subtítulos, pero no me interesa mucho”, dice Jaime. También utilizan Instagram, Facebook y WhatsApp para informarse. “Gracias a las redes sociales hay bastante información, puedo ver a intérpretes de señas en primer plano, porque los noticieros lo usan muy poco”, dice Jonathan, y agrega, “incluso a veces tapan al intérprete con el logo del medio (de comunicación)”.
En Ecuador, el Conadis dice que hay más de 66 mil personas con discapacidad auditiva. La Anilsec señala que, para toda esa población, existe un funcionario público que sirve como intérprete. Este funcionario tiene otras responsabilidades además de atender a la población. También es intérprete para eventos públicos transmitidos en los medios de comunicación. Un 33% de la población sorda en el país está en la pobreza y solo un 18% tiene estudios superiores. Un 50% de la población sorda recibe bonos o pensiones.
“A este intérprete lo vemos en cadenas nacionales y en los eventos de los Ministerios, y también es al que envían para apoyar a una mujer que pone una denuncia por violencia o una mujer que da a luz”, dice Manzano, y afirma que ese funcionario es el único al que se puede considerar en servicio público.
Según el Consejo, el 65% de la población sorda tiene entre el 30% y el 49% de grado de discapacidad, solo un 1,58% tiene un grado del 100%. La población sorda también está entre las personas de mayor edad, ya que parte se debe a una condición adquirida, un 38% tiene entre 36 y 64 años, un 35% de 65 años en adelante. Estos dos grupos etarios combinados componen cerca del 70% de la población de sordos.
Una persona oyente cursa el tercer módulo de lengua de señas. Los cursos funcionan los sábados de cada semana.
Existen varios tipos de pérdida auditiva. Se dá la pérdida congénita en personas que nacen sin escuchar. Para personas que pierden la audición luego de nacer se la denomina pérdida adquirida. También existe la pérdida progresiva. Si la pérdida es común en la familia, se la conoce como familiar. Si la condición se asocia con otras infecciones se la denomina sindrómica.
Por su parte, Jaime tampoco tiene mucha relación con personas oyentes. “Cuando voy al IESS me encuentro a veces con personas serviciales, otros me gritan que siga, cuando tengo una dolencia no se como explicarle al doctor así que mi hermana hace de intérprete”, dice Jaime.
“Quisiera enviar a mi sobrino a una escuela con oyentes, pero costear un intérprete es imposible”, dice Tapia. Su relación con los oyentes es poca. Se comunica por escrito si necesita hacer un trámite. “Hay personas que no nos quieren atender, no me relaciono mucho con personas oyentes”, dice Jonathan. Gracias a la tecnología, las personas sordas pueden hacer uso de sus teléfonos para escribir lo que desean comunicar. La mayoría de personas sordas ingresan a instituciones especiales donde se emplean metodologías que les enseñan reglas básicas del español. Según el intérprete David Paspuel, se enseñan, sobre todo, dinámicas de vocalización y palabras básicas.
La Asociación de Personas Sordas de Pichincha funciona hace 44 años en el sur de la capital. Ahí se imparten cursos, capacitaciones y se dan eventos de encuentro para la comunidad.
CNE y la contratación de intérpretes no certificados
Previo a las últimas elecciones, asociaciones de personas sordas denunciaron que el CNE contrató para los debates a intérpretes que no estaban preparados. En videos en redes sociales compartidos por la comunidad sorda, denunciaron que esas personas realizaban gestos que poco tenían que ver con la lengua de señas generalmente usada y entendida en nuestro país.
En torno a las denuncias, Adriana Manzano, la presidenta de la Asociación Nacional de Intérpretes, Anilsec, y que coordina un colectivo feminista de personas sordas, cuenta a este medio que los únicos órganos que pueden certificar la competencia de los intérpretes son, el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional, SECAP, y la Asociación de Matemáticos e Ingenieros Politécnicos, Asomip. La Ley de Discapacidades determina que una persona que quiera ser contratada como intérprete debe tener un certificado de competencias laborales.
Manzano consultó en el Conadis cuantos intérpretes están certificados y encontró que son 56 personas a escala nacional. Según la antropóloga, hay un registro de 120 intérpretes adicionales que trabajan sin el certificado, “la mayoría no trabajan solo como intérprete, porque no hay trabajo”, dice.
El artículo 37 de la Ley de Comunicación obliga a los medios de comunicación a incorporar la lengua de señas. PlanV consultó al Conadis, órgano responsable de vigilar que se cumpla la política pública para la población con discapacidades, acerca de la cantidad de intérpretes operativos en medios de comunicación y en las instituciones estatales.
Según Manzano, los intérpretes «no están muy presentes» en los medios y las instituciones gubernamentales. Según sostiene, solo hay intérpretes en las princiaples instituciones del Estado; el Banco Central, el Ministerio de Educación, y los municipios de Quito y Guayaquil son algunas de ellas, aunque los intérpretes solo están disponibles en algunos espacios comunicativos.
Manzano asegura que el CNE no contrató intérpretes certificados por el SECAP, “en ocho provincias se hizo la evaluación, se determinó que no tenían el perfil adecuado, revisamos y encontramos novedades como que tenían cursos hechos en iglesias o cursos de 40 horas. El único documento que permite el certificado de competencias lo da el SECAP”, enfatiza.
Luego de los debates, representantes de la comunidad sorda se reunieron con el CNE y lograron tres compromisos de la autoridad electoral. Primero, se evaluará y reemplazará a los intérpretes, con especial énfasis en Esmeraldas y en la Amazonía, donde se notaron mayores problemas. Segundo, se va a contratar un intérprete permanente para el CNE. En tercer lugar, los funcionarios recibirán una “sensibilización” sobre lenguaje de señas.
El CNE afirmó que en las 17 delegaciones provinciales se hicieron las verificaciones, aunque Anilsec lo refutó e hizo un llamado a contrastar el listado de personas acreditadas. Durante el encuentro, la presidenta del CNE, Diana Atamaint, reiteró las disculpas públicas a la comunidad sorda y se comprometió a validar la información presentada por las empresas organizadoras de los debates electorales.
La presidenta de ANILSEC, Adriana Manzano, y el consejero del CNE, José Cabrera participaron de un encuentro en la institución electoral para dar solución a las denuncias presentadas por la comunidad de personas sordas.
ANILSEC afirma que hay un subregistro, y que la población sorda superaría las 200 mil personas.
Tapia, de la Asociación de Personas Sordas, adhiere a esas aseveraciones y afirma que los intérpretes estuvieron “fatales”. Además, dice que el Ministerio de Telecomunicaciones les ha cerrado las puertas en varias ocasiones, alegando que no hay presupuesto. Anteriormente han pedido que se agrande el espacio en la televisión para poder ver mejor al intérprete, el espacio es tan pequeño que muchas personas no alcanzan a distinguir las señas. Han realizado otros pedidos, pero Tapia asegura que, “siempre nos dicen que no hay presupuesto”.
Desde su asociación hacen un llamado a la gente para que se interese por la lengua de señas. Asegura que la lengua de señas fomenta la integración de los sordos en la sociedad. La sede de la Asociación de Sordos da la impresión de ser una sociedad paralela delimitada por el silencio, mientras que los curiosos oyentes que se acercan son una señal de la conexión entre dos mundos.
El CONADIS responde: “Hemos impulsado la certificación desde 2015”
Por su parte, el Consejo respondió que no es una entidad de control destinada a llevar el registro de las instituciones públicas que cuentan con lengua de señas y que esa es una obligación de cada institución. Según el Consejo, en 2015 desarrollaron, en coordinación interinstitucional, el perfil de competencias laborales para intérpretes de Lengua de Señas Ecuatoriana, levantado por parte de la Secretaría Técnica del Sistema Nacional de Cualificaciones y Capacitación Profesional (SETEC).
Tras esto, en 2016, el Conadis y el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (SECAP) llevaron a cabo el primer proceso de certificación de intérpretes de Lengua de Señas, logrando certificar a 54 personas a nivel nacional.
“Con la nueva Ley de Comunicación y su ausencia de reglamento cambiaron las competencias del Consejo de Comunicación, en la que llevar el registro de intérpretes de lengua de señas ecuatoriana dentro de los medios de comunicación se torna más complejo” afirma el Consejo.
El CONADIS asegura que trabaja en que el proceso de certificación de intérpretes no se desvirtúe ni se detenga, es por ello la coordinación permanente con SECAP. “El CONADIS no puede validar la calidad de competencia de ningún profesional, para ello está la SENESCYT y el Ministerio del Trabajo”, sostienen.
Según Tatiana Escobar, del área técnica del CONADIS, su institución coordina el trabajo con distintos ministerios. Sobre las declaraciones de ANILSEC de la presencia de un intérprete para atención al público, Escobar responde que también hay 64 intérpretes que trabajan como peritos en la función Judicial, pero, “claro no están para atención al público”.
“Si bien el Consejo busca garantizar el derecho a la comunicación, también facilita sus servicios para distintos espacios en los ministerios. Pero vemos que hay una obligación de los ministerios de contratar intérpretes. El Ministerio de Trabajo debe terminar de hacer el perfil”, dice la funcionaria.
Por otro lado, Escobar alerta que los perfiles para contratación en la función pública son de tercer y cuarto nivel, mientras que muchos intérpretes tienen niveles académicos de tecnología. “Hay que hacer una compatibilización entre la oferta académica y el marco contractual de la función pública”, sostiene.
Con respecto a las denuncias del CNE, Escobar afirma que cuando se llamó a la comunidad sorda a la mesa se aclaró que en algunas provincias no habría intérpretes que cuenten con el certificado del SECAP y que se tomó en cuenta a personas que sean reconocidas de acuerdo a la costumbre o de acuerdo a otros certificados que puedan presentar. El CONADIS reconoce que existe un déficit de intérpretes en el país, pero resalta que ellos hicieron la gestión para solventar las denuncias al CNE y fueron quienes dieron paso a la mesa técnica con FENASEC y ANILSEC.
Desde el equipo de comunicación del CONADIS se aclaró que esa institución recibe constantemente pedidos de los ministerios solicitando los servicios del intérprete. El Consejo recalca que, en el país no han existido carreras para los intérpretes de lengua de señas y que hay un desafío para que la sociedad reconozca la importancia de esta carrera. El CONADIS, como entidad adscrita al ejecutivo, sostiene que da atención a los pedidos de ministerios que soliciten los servicios del intérprete.
Según Lucia Gutiérrez, también del CONADIS, desde el 2015, el Consejo, el CORDICOM y SECAP hicieron el esquema de certificación por competencias para intérpretes. “Antes todos eran HOPAS, empíricos o de iglesias evangélicas. No existía un instituto de formación, solamente las asociaciones certificaban”, dice Gutiérrez.
La funcionaria afirma que el SECAP está desarrollando el perfil para tener un intérprete evaluador, quien se encarga de calificar a las personas que quieran certificarse. “Se tiene que decir que hay instituciones que no tienen en su presupuesto contratar intérpretes. La contratación además se centra en las grandes ciudades. El CONADIS está trabajando en un mecanismo de seguimiento en los medios de comunicación para conocer la presencia de intérpretes”, sostiene la funcionaria.

