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La guerra en Ucrania: dos años de infamia

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Cuando Rusia emprendió su “operación militar especial” en Ucrania, hace 24 meses, muchos analistas anticiparon que Moscú rápidamente doblegaría a las fuerzas ucranianas y tomaría el control del país vecino. Pasaron dos años de la invasión rusa y una sangrienta guerra devastó Ucrania, aisló a Rusia y provocó una incertidumbre económica a nivel mundial.

El pasado 24 de febrero se cumplieron dos años desde que Vladimir Putin ordenó a los ejércitos rusos invadir Ucrania. Vale la pena reflexionar sobre los resultados y las consecuencias de la primera gran guerra que ha enfrentado al otrora poderoso ejército rojo frente a una Ucrania que logró aprovisionarse con las mejores armas de los países occidentales y las puso en el campo de batalla, pero también esta conflagración se convirtió en el nuevo espacio de las disputas de la diplomacia y la geopolítica.

Putin probablemente esperaba que, días después de la invasión de las fuerzas rusas (72 horas) a Ucrania, Kiev caiga. No más de una semana. Y, sin embargo, nada de lo que el autócrata ruso planificó -o imaginó-, pasó. Y Vladimir Putin seguramente creía que los países occidentales, temerosos y divididos, iban a aceptar que reclame un territorio que, según él, históricamente había sido parte de Rusia.

Nada de eso pasó. Ucrania se convirtió en un hueso duro de roer y la reacción de los países occidentales, particularmente Alemania, Francia, Polonia, los países bálticos y otros vecinos de Rusia, fue más fuerte de lo que Moscú pensaba. La economía de Rusia quedó afectada y muchas ciudades ucranianas quedaron en ruinas.

Aunque, cronológicamente, la invasión de Rusia a Ucrania comenzó en marzo de 2022, muchos años antes -en 2014- se había iniciado cuando se anexó ilegalmente la Península de Crimea y desde entonces la situación se desarrolló en un ambiente de violencia y destrucción en toda la frontera. Esta guerra causó el desplazamiento de cientos de miles de personas y destruyó gran parte de la infraestructura civil ucraniana.

Desde el comienzo de la guerra, la Unión Europea fue una de las principales fuerzas de presión en el conflicto, impulsando a llegar a una solución negociada entre Moscú y Kiev y adoptó una serie de sanciones contra Rusia, como restricciones a la importación y exportación, el congelamiento de activos financieros y el bloqueo de organizaciones políticas y militares, que no disuadieron a Moscú a detener sus acciones bélicas.

Estados Unidos también jugó un rol importante en el conflicto, proporcionando ayuda humanitaria y apoyo logístico a las Fuerzas Armadas ucranianas. También impuso sanciones a Rusia, como el congelamiento de activos financieros y el bloqueo de personas y entidades relacionadas con el conflicto. Medidas ineficaces en su totalidad.


Putin en el 72 aniversario de la derrota de la Alemania nazi en la II Guerra Mundial. Foto: Los Tiempos

Los países vecinos desempeñaron un papel destacado en el conflicto. Los estados de la OTAN proporcionaron asistencia militar y ayuda humanitaria a las tropas ucranianas y han alentado a Kiev a buscar una solución negociada con Moscú. Los países bálticos y los países del Este de Europa también expresan su preocupación por la situación en Ucrania, y han pedido reiteradamente a la UE y a Estados Unidos que mantengan una presión constante sobre Rusia.

“La guerra”, escribió recientemente desde Járkov, Ucrania, Carlotta Gall corresponsal sénior del New York Times, “ha afectado a todas las familias: miles de civiles muertos, cerca de 200.000 soldados muertos y heridos, y casi 10 millones de refugiados y desplazados en un país de casi 45 millones de habitantes”.

En el segundo aniversario de la guerra, agrega Carlotta, los ucranianos dicen estar cansados pero decididos. “Cada misil que nos disparan no hace más que avivar nuestra furia”, le dijo un integrante de la policía de Járkov.

Los más actualizados informes sobre la situación en Ucrania señalan que Rusia controla el 18 % de Ucrania, los salarios en el país aumentaron por el envío de tropas al frente de batalla y el PIB creció por el estímulo del gasto de guerra. Aunque las sanciones internacionales tuvieron inicialmente un efecto negativo en la economía rusa, el comercio con India, Turquía y China le dieron un nuevo impulso. En febrero, según una encuesta, el 71 % de los rusos consideraban que el país iba en la dirección correcta.

Sin embargo, hay quienes consideran que el presidente ruso va perdiendo la guerra. “Si la finalidad fundamental de la guerra de Putin era mantener a Ucrania dentro de la órbita -política, cultural y económica- de Rusia, ha conseguido el efecto contrario”, escribió en una columna reciente Rajan Menon, director del programa de estrategia en Defense Priorities, una fundación sin fines de lucro con expertos de política exterior con sede en Washington.

Menon agrega que la guerra ha tenido el efecto de cohesionar a la Unión Europea frente a Rusia y de darle impulso a la OTAN, una organización militar que está por añadir un miembro más al permitir el ingreso de Suecia, con lo que la alianza de defensa europea aislaría más a Rusia.

Ante la inminencia de las elecciones presidenciales de noviembre, el Congreso estadounidense ha vacilado en su apoyo a Ucrania y sigue demorando la liberación de ayuda militar. Mientras tanto, los líderes europeos buscan destrabar el impasse, ocasionado en por los republicanos que se oponen al gobierno de Joe Biden. “Hemos llegado a un momento necesario de llamada de atención”, dijo Emmanuel Macron en París frente a varios líderes mundiales y agregó que “Rusia no puede y no debe ganar esta guerra”.

Mientras que en un discurso por el aniversario de la guerra, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se mantuvo optimista, pese a las demoras en la entrega de ayuda militar por parte de EE. UU. “El primer año fue de supervivencia”, dijo. “El segundo año, tras el invierno, fue de resiliencia”, añadió. “Ahora es un momento muy fuerte de unidad”.

A pesar de la muerte, la destrucción y las privaciones, casi el 90 % de la población sigue confiando en que Ucrania terminará por triunfar, siempre y cuando continúe la ayuda occidental. “Las sirenas no paran”, dijo Olena Turchinova, de 62 años, cuyo vecino murió este mes cuando dos misiles S-300 impactaron en viviendas de Chuguev, a las afueras de Járkov, Ucrania.Credit…

Los ucranianos lucen cansados pero todavía decididos a repeler a los invasores. La guerra afectó a todas las familias: miles de civiles muertos, alrededor de 200.000 soldados muertos y heridos y casi 10 millones de refugiados y desplazados en un país de casi 45 millones de habitantes.

Cuando los misiles rusos impactaron en Járkov hace dos semanas, los estudiantes y sus profesores estaban instalados en aulas subterráneas recién construidas por lo que no oyeron nada. En las viejas estaciones de metro de la época soviética de Járkov, la administración municipal construyó una hilera de aulas decoradas con colores brillantes, donde niños de 6 y 7 años asisten a la escuela primaria por primera vez en su vida.

Los ucranianos lucen cansados pero todavía decididos a repeler a los invasores. La guerra afectó a todas las familias: miles de civiles muertos, alrededor de 200.000 soldados muertos y heridos y casi 10 millones de refugiados y desplazados en un país de casi 45 millones de habitantes. Pese a la muerte, la destrucción y las privaciones, la mayoría de los ucranianos son optimistas respecto al futuro.

Járkov es un buen ejemplo. Está a solo unos 40 kilómetros de la frontera con Rusia y ha sufrido muchos ataques rusos con artillería, drones y misiles. La mayoría de las familias huyeron al principio de la guerra o vivieron por meses bajo tierra en el metro, cuando los soldados rusos estuvieron cerca de apoderarse de la ciudad. Pero las defensas ucranianas resistieron, las familias regresaron y la ciudad volvió a la vida.

En diciembre, cuando se intensificaron los ataques con misiles rusos, la mayoría se quedó. Una reciente encuesta de opinión del Instituto Internacional de Sociología de Kiev, señala que la inmensa mayoría de los encuestados, casi el 90 %, afirmó que seguía creyendo en la victoria de Ucrania, siempre y cuando prosiga la ayuda occidental. Más del 60 % de los encuestados se consideraban felices, aunque la mayoría afirmaba haber perdido ingresos y sufrir problemas de salud física y mental. Un número similar dijo que perdió al menos a un familiar o amigo.

El brutal cálculo de la guerra de Rusia

Los costos de dos años de guerra en Ucrania son enormes. Pero también muchos rusos se sienten optimistas. Aislado de Occidente, más dependiente de China. La represión política recuerda los días sombríos de URSS. Pero Rusia no está en el caos económico que muchos en Occidente predijeron por las sanciones a causa de la invasión de Ucrania. Muchos rusos, de todos modos, redujeron sus ingresos.

La sociedad rusa se transformó. Mientras los críticos del gobierno permanecen en la cárcel o mueren (como Alexei Navalni) y los jóvenes mueren en las trincheras del frente, otros rusos se sienten más optimistas que nunca.

Mucha gente huyó de Rusia en masa tras la invasión y el reclutamiento obligatorio. Fueron alrededor de 820.000, aunque algunos regresaron. Hay un mayor número del alcohólicos tras una década de descensos constantes. Aumentó la demanda por psicólogos y las redes sociales proscritas obligaron a cambios en los hábitos digitales de los jóvenes tras el veto a Facebook e Instagram. Aumentó el uso de Telegram y de plataformas seguras como las VPN. Son escasos los viajes al exterior, pero la gente recibe mejores salarios (por la salida de muchos hombres al frente de batalla).


Manifestación en Madrid por el fin de la guerra. Foto: elmercurio.com

Muchas personas siguen apoyando al presidente Vladimir Putin. Su popularidad aumentó cuando comenzó la guerra y ahora está en su nivel más alto en siete años. Nadie duda que será reelecto para un nuevo período. Putin logró convencerlos de que, al invadir Ucrania, Rusia se estaba defendiendo de una amenaza existencial de Occidente.

Después de una conmoción inicial, el sistema ruso se recuperó, con medidas financieras de emergencia, los altos precios del petróleo y el comercio con China y la India. También aumentó el gasto estatal. Más de dos tercios de los rusos dicen que su bienestar económico es igual o mejor que antes, aunque la inflación también se disparó.

La economía podría sobrecalentarse. Los subsidios hipotecarios podrían estar alimentando una burbuja inmobiliaria. Y el mercado todavía está desequilibrado en algunos sectores. Hay escasez de medicinas y se redujo la producción de automóviles. Si caen los precios del petróleo, Rusia tendrá problemas. Si termina la ola de gasto militar, habrá otras consecuencias. Rusia puede mantener la guerra en Ucrania en un futuro previsible, pero su futuro económico a largo plazo queda en duda.

Apoyo a la guerra

Al menos por el momento, la resiliente economía impulsó a Putin. Y una campaña de propaganda y represión le permiten reinar sin oposición. El porcentaje de personas que dicen que el país avanza en la dirección correcta es el más alto en décadas: 71% el mes pasado. El apoyo a las acciones militares rusas en Ucrania es aún mayor, aunque muchos rusos han indicado que no se sienten cómodos cuando les piden opinar sobre la guerra.

Hay represión contra quienes se oponen a la guerra, las condenas por traición se triplicaron, la guerra aceleró la represión contra la comunidad LGBTQ. Volvieron las delaciones al estilo soviético porque los rusos denuncian a las autoridades el comportamiento “antipatriótico” de sus conciudadanos. La libertad de reunión fue eliminada y casi 20.000 rusos fueron detenidos por ser pacifistas. 

Muchos periodistas independientes huyeron e incluso fueron declarados agentes extranjeros (o espías en el mejor léxico). El crítico más conocido de Putin, Aleksei A. Navalny, murió después de años de trato inhumano en prisión y luego enviado a Siberia en donde tras ser sometido a condiciones extremas, falleció. Su funeral en Moscú fue un pequeño pulso de la oposición, impedida de participar en las elecciones contra un gobierno indiscutible, por ahora.  Disminuyó el número de prisioneros en Rusia, porque muchos fueron reclutados para luchar y morir en Ucrania.

Putin ya perdió

Un artículo con ese titular publicado el 23 de febrero de 2024 por el analista Rajan Menon, director del programa de estrategia de Defense Priorities, un centro de pensamiento sobre política exterior estadounidense señala que “la guerra de Putin ha sido un fracaso”. 

Como el célebre geopolítico Carl von Clausewitz enfatizaba: “el objetivo último de la guerra no es matar personas y destruir cosas, sino que es un medio para lograr fines políticos concretos. Quienes empiezan guerras esperan estar en una mejor posición estratégica una vez que ha cesado el fuego”. 

“Aunque la guerra acabara y Rusia conservase todo el territorio ucraniano que mantiene en su poder -algo inaceptable para los ucranianos- Moscú estaría en una peor posición. Pase lo que pase, Ucrania seguirá su propio camino. Para Putin, más preocupado por Ucrania que por cualquier otro país surgido de los escombros de la Unión Soviética, eso equivale por sí solo a una derrota”, agrega Menon.

En el plano militar se trata del primer gran enfrentamiento en décadas entre una de las mayores potencias bélicas del mundo y un adversario que adquirió un notable potencial convencional. 

Si el objetivo era mantener a Ucrania dentro de la órbita rusa, lo que Putin logró es todo lo contrario. Muchos en Ucrania, especialmente los jóvenes, ya no miran a Rusia como su destino natural, sino a occidente. En Ucrania se va dejando de lado el idioma ruso y se está empezando a hablar lenguas occidentales, especialmente el inglés.

Aunque se pretende dividir al país en dos partes: las regiones occidentales que sostienen una cultura y una lengua ucraniana tradicional y las regiones del este y del sur como rusófonos, eso es algo que no sucede, porque en el frente muchos soldados ucranianos se comunican en ruso, pero se consideran ucranianos y están comprometidos a impedir que su país se someta a Rusia.

La invasión rusa de 2022 contribuyó a ese sentir más que nada. El nacionalismo ucraniano trasciende la región y la lengua y busca forjar una identidad definida por la separación de Rusia, con mucha antipatía hacia ella. Putin podría pasar a la historia como uno de sus principales catalizadores. Y aunque él diga que los rusos y los ucranianos son un solo pueblo, la frase tiene mucha ironía. “Para Putin, Ucrania es un botín inigualable, uno al que Rusia tiene derecho, pero con la guerra que empezó para poseerlo va a conseguir que jamás sea suyo”, concluye Menon.

Un desafío mundial 

En el plano militar se trata del primer gran enfrentamiento en décadas entre una de las mayores potencias bélicas del mundo y un adversario que adquirió un notable potencial convencional. No solo en el plano militar sino en el geopolítico, porque la invasión rusa desafió el orden mundial vigente.

En el plano militar hay que señalar que, frente a tanto avance tecnológico, era muy complicado que una guerra de invasión, como la que propuso Rusia, tenga un éxito rápido. Las guerras convencionales no sirven actualmente para resolver las diferencias. Basta recordar las lecciones que dejó Vietnam para EE. UU.

En el caso de la invasión rusa a Ucrania se puede hacer una proyección sobre otro potencial ataque, el de China sobre Taiwán. Países pequeños atacados por grandes potencias que reclaman soberanía sobre sus territorios alegando razones históricas (reales o no). 

Lo cierto es que Rusia no esperaba tanta resistencia de los ucranianos, pero tampoco de los países vecinos y otras naciones europeas, que se aliaron con el pequeño estado ex soviético frente a la amenaza rusa. El Kremlin fracasó completamente en la ponderación de la resistencia que opondría Ucrania y la reacción de Occidente.

El conflicto demuestra que una defensa bien organizada podría desactivar una herramienta potencialmente aniquilante aunque casi caduca, como la soviética, que usa Rusia. La resiliencia de Ucrania reside en que está en combate con los rusos desde 2014 y, aunque con medios limitados, se esfuerza para adaptarse a los riesgos. 

En el plano geopolítico quizá las principales consideraciones que están vinculadas a la invasión sirvan como una lección (la excesiva dependencia al adversario en un mundo hiperconectado) y un retrato de cómo se posicionan los países y bloques frente a lo que representa el ataque ruso.

Pero queda un saldo, que siempre atañe a este tipo de confrontación: el enorme sufrimiento de los civiles. La injustificada e ilegal agresión rusa será recordada por haber sumido en la oscuridad y el frío a población ucraniana no combatiente. Se suele decir, que las víctimas que deja la guerra no son los países y sus políticos, sino la gente que se ve perjudicada en su cotidianidad y con sus vidas destruidas por la guerra. Ningún conflicto tiene una razón justa. Y eso lo tendrá que afrontar en algún momento el “zar soviético” Vladimir Putin. Por lo pronto, el juicio de la historia ya le comienza a pasar factura.

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